¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VIII

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VIII
Profecía de las 70 Semanas de Daniel

Estudio bíblico-exegético de Apocalipsis 12
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



En la Séptima parte inicié el análisis de las señales estelares en las que nos encontramos enmarcados proféticamente para los próximos dos años 2017-2018.  Ahora en esta Octava parte voy a enfocarme principalmente en la Gran Señal que nos da el Señor en Apocalipsis 12.

Debo aclarar antes de proseguir que el propósito de este estudio es informar a los lectores y seguidores de lo que en la comunidad profética a nivel mundial se está manejando concerniente al cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días.  Y eso quiere decir que no necesariamente yo personalmente endorso lo que se dice o se está creyendo que pueda suceder en el futuro cercano.  Por eso, siempre procuro además de informar, dejar en claro mi postura bíblica-teológica, para que el lector, en libertad y bajo la guía del Espíritu y la Palabra de Dios, pueda juzgar lo que se está enseñando.  Por ejemplo, sobre las señales estelares y muy específicamente la Gran Señal de Apocalipsis 12 mi postura es que sí hay que estudiarlas y analizarlas; pero sin darles demasiada atención ni énfasis, porque son eso: señales, interesantes, curiosas y enigmáticas; pero debemos siempre darle mayor énfasis a la Palabra profética más segura que encontramos en la Biblia (1Pe. 1:19-21; 1Pe. 1:10-11).  Aquí en este Blog, procuramos seguir el ejemplo de los profetas de la antigüedad que "inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos".

Así que, en esta Octava parte vamos a hacer, tanto como el tiempo y el espacio nos lo permiten, un estudio exegético del capítulo 12 del Apocalipsis de Juan.

Prosigamos, pues, con nuestro estudio...

La Gran Señal de Apocalipsis 12 y la profecía de las 70 Semanas de Daniel

Veamos primero lo que nos enseña la Palabra de Dios sobre esta Gran Señal:
"Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.  Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.
También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.
Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo."


Nunca podemos dejarnos caer en "la trampa" de Apocalipsis y siempre debemos recordar que estamos leyendo e interpretando un libro apocalíptico, que es rico en símbolos, señales, figuras y enigmas, que requieren, además de dominio técnico (y no pocas veces especializado) mucha dependencia al Espíritu Santo y una gran dosis de humildad para aceptar que podemos errar en nuestra interpretación.  Eso nos evitará caer en el error común en el que no pocos han caído al pronosticar el Fin del mundo...

Esta profecía, cuyo texto realmente tiene diecisiete (17) versículos, podemos dividirla de la siguiente manera:
1. Anuncio de la Gran Señal: Una mujer en el cielo (vv. 1-2)
2. Anuncio de otra señal: Un dragón escarlata (vv. 3-4)
3. La mujer en la tierra (vv. 5-6)
4. Lucha en el cielo entre el Dragón y Miguel y sus ángeles (vv. 7-9)
5. Anuncio de salvación y juicio sobre la humanidad (vv. 10-12)
6. Lucha en la tierra entre el Dragón y la Mujer (vv. 13-17)

También es importante que le prestemos atención al contexto bíblico de esta profecía, pues ella se encuentra dentro de un "paréntesis", entre la última o séptima trompeta (Ap. 8:6-19) y las copas de la ira del Señor (Ap. 15:1-21).

Y me da la impresión que la profecía de Apocalipsis 12 está diseñada o redactada como si estuviéramos viendo varias capas de hechos o eventos históricos superpuestos, y ¡eso lo hace todo un desafío hermenéutico!

Lamentablemente, los que están estudiando actualmente la Gran Señal se concentran básicamente en los primeros dos versículos, pero ignoran por completo el resto de la profecía; así que, las posibilidades que caigan en error son muchas... Pues incurren en el error común de "sacar a un texto fuera de contexto"...  Analicemos lo que acabo de decir con el texto bíblico.  Así que, le animo que tenga su Biblia a la mano...

Actualmente, toda la atención la acaparan los versículos 1 al 2:
"Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento."

Porque ellos los equiparan con la señal celestial que sucederá el 23 de septiembre de este año.  Vea la foto abajo:

La Gran Señal y la alineación celestial del 23 de Septiembre del 2017
Esta señal celestial la vamos analizar detalladamente más adelante.  Por ahora, vamos a enfocarnos en el texto de la profecía bíblica de Apocalipsis 12.

Todos los estudiantes bíblicos coinciden que "la mujer" representa a Israel, "el dragón" representa al sistema mundial de los últimos tiempos, ahora conocido como Nuevo Orden Mundial; pero hay divergencia de opiniones en la identidad del "niño", porque algunos consideran que es Cristo, el cuerpo de Cristo, o sea Cristo y Su Iglesia; mientras que otros consideran que solamente es Cristo, como individuo.  Las razones para la primera opción de interpretación es que la mujer es una entidad colectiva, el dragón es otra entidad colectiva, así que el niño debería ser también una entidad colectiva.  ¡Eso es razonable!  ¿Pero qué dice el resto del pasaje?

Otra vez, la profecía tiene sus desafíos...  Especialmente con respecto a la identidad del "niño".  Podemos observar que la identidad de la mujer como Israel permanece a través de toda esta profecía:
1. Es una mujer vestida de sol, con la luna a sus pies y coronada con doce estrellas (12:1).  No es difícil pensar nuevamente en el sueño que José tuvo sobre su familia (Gn. 37:9-10) y lo que el Señor profetizó para Israel en los últimos tiempos (Mt. 24:29).

2. El conflicto entre el dragón (llamado también la serpiente 12:9) y la mujer (Ap. 12:3-6) también nos traslada a la proto-profecía dada en Génesis 3:14-16, que sabemos tuvo su cumplimiento en la cruz del Calvario y tendrá su final desenlace al fin de los tiempos (Ap. 12:7-9; 20:1-3).
Aquí hago un paréntesis, pues observamos que hay personajes individuales, tales como Miguel, Satanás (el dragón, la serpiente antigua, el diablo), los ángeles y una entidad femenina que luce más bien como una entidad colectiva o corporativa.  Eso hace difícil la claridad en la interpretación de los personajes y la Señal, porque no podemos decir que solamente es una visión celestial... ¡Es una visión celestial, estelar, que representa un hecho histórico espiritual y terrenal!

3. La descripción que se hace del dragón tiene elementos de la profecía pasada y también futura.  En la profecía pasada toma elementos de la caída de Satanás descrita en Isaías (Is. 14:12-15) y Ezequiel (Ez. 28:12-19).  Por cierto, en estas dos profecías se habla de personajes humanos históricos para referirse al personaje espiritual llamado Lucero, querubín protector.  Y de la profecía futura de las dos bestias del Apocalipsis de Juan (Ap. 13:1-18) y de las bestias de Daniel (Dn. 7:1-28); así que, a todas luces esta otra maligna entidad colectiva se refiere a naciones e imperios terrenales que manifestaron la operación de seres o de una entidad espiritual llamada el "dragón" o Satanás.

4. Con respecto al niño, igualmente se toman elementos de la profecía pasada y también futura, porque de él se dice que "un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono."

De Judá se dijo que no se le quitará el cetro (vara de autoridad, Gn. 49:10) y del ungido (Mashiaj/Xristós) se profetizó que juzgará a las naciones con vara de hierro (Sal. 2:6-9) y del rey ungido que ha de venir se dice que va a reinar con vara de hierro (Ap. 19:11-16).  Pero a sus fieles seguidores se les promete igualmente reinar con Él con vara de hierro (Ap. 2:26-28).

También se dice aquí que ese hijo varón será arrebatado (Gr. jarpazo, Strong 726) y los estudiantes dispensacionalistas y pre-tribulacionistas, ven aquí al Rapto de la Iglesia, porque Juan usa el mismo verbo que Pablo usa en su carta a los tesalonicenses (1Tes. 4:17).  Y digamos que sí, que puede ser, pero entonces ¿cómo explicamos el versículo 17?  Porque allí se dice que el dragón irá a guerrear contra el resto de la descendencia de la mujer, que son los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.  Claramente haciendo una distinción que no son judíos-israelitas, sino por lo menos judíos-cristianos.  La otra opción de interpretación es que ese jarpazo aquí se refiere más bien a la ascensión del Señor que vemos en Lucas 24:51 y en Hechos 1:9-10.  Allí se dice que el Señor fue levantado (Gr, anefereto 399),  fue alzado (Gr. eperthe 1869) y le recibió (Gr. hupelaben 5274) una nube; por lo menos en español, todos esos son verbos sinónimos al verbo arrebatado (jarpazo), verbo éste que también está en modo pasivo.

5. Luego Juan dice que vio que la "mujer" huyó hacia el desierto, a un lugar preparado por Dios y en donde será sustentada por 1260 días, eso hace tres años y medio.  Pero ¿cómo explicamos eso ahora cuando Israel volvió a su tierra?  ¿Qué significa?  ¿Que Israel sufrirá otra diáspora?  ¿Qué significa aquí ese desierto? ¿Qué significan esos 1260 días, son literales o simbólicos?  ¿Ven?  No es tan fácil la cosa de interpretar un texto o profecía con estilo apocalíptico...  Por lo pronto, podemos decir, en base al contexto, que la "mujer" será perseguida, o sea Israel estará bajo persecución durante cierto período de tiempo en el mundo (el desierto), que está bajo el poder del dragón ; pero con todo, Dios la guardará, protegerá y sustentará, durante 1260 días, o 3 años y medio, o "un tiempo y tiempos y la mitad de un tiempo" (Ap. 12:14).  Los 3 años y medio surgen de dividir los 1260 días entre 360 días, que representan a un año en el calendario hebreo.  Más adelante hablaremos de este período de tiempo.

6.  El apóstol Juan también vio una batalla en los lugares celestiales, entre los ejércitos angelicales guiados por Miguel y el dragón y sus ángeles.  Y uno se pregunta, en vista que en este pasaje se toman elementos de profecías pasadas y futuras, ¿lo que Juan está viendo fue algo que ya pasó o está por pasar?  Porque esa narración se parece mucho a lo que tanto Isaías y Ezequiel dijeron en sus profecías sobre Lucifer (el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo, Satanás).  Las tres profecías toman casi literal el desenlace de esta batalla entre los ángeles de Dios y Satanás:
6.1. Isaías dice: "oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra... Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo."
6.2. Ezequiel dice: "por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector... yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran."
6.3. Y Juan dice: "Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él... Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón."

Así que, nos preguntamos ¿ésta es un profecía sobre el futuro de Satanás o es un resumen de la historia y caída de Satanás y cómo él a través de las edades le ha hecho la guerra a "la mujer", tal como el Señor le profetizó que él haría? (Gn. 3:15).  O quizás aquí las dos o todas las opciones son correctas y, como dije al principio, tenemos una profecía que nos viene con varias "capas" de revelación, tanto pasadas como futuras...  Sí, porque el mismo Apocalipsis nos dice que al final nuevamente habrá una lucha entre un ángel (anónimo) de Dios que apresará a Satanás, lo encadenará y apresará por mil años, y lo arrojará al abismo (conf. Is. 12:15; Ap. 20:1-3).

Sobre esta señal del dragón y la batalla angelical los voceros de la próxima señal del 23 de septiembre no dicen nada... Y a mi parecer es como demasiado sospechoso...

7.  ¡Los versículos 10 al 17 son aún más enigmáticos!  Leamos nuevamente:
"Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.  Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.  Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río.  Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca.
Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo."


Si los interpretes dispensacionalistas pre-tribulacionistas están en lo cierto, esta profecía tiene que cumplirse en el futuro.  Y así ellos lo creen y piensan que sucederá a la mitad de la Gran tribulación, después que el antiCristo se haya manifestado al mundo.  Pero esa teoría futurista tiene ciertas preguntas y problemas que tiene que resolver:

7.1. ¿Cuándo fue Satanás arrojado del cielo hacia la tierra?  ¿Acaso eso ya no sucedió aún antes del comienzo de nuestra creación y por esa razón se dice que la tierra quedó bajo tinieblas, desordenada y vacía (Gn. 1:1-2)?  ¿Éste es un segundo juicio a Satanás, quien será expulsado ya no sólo hasta el segundo cielo, sino al primer cielo, o sea al mundo de los terrestres?  Otra vez, tenemos que preguntarnos si estamos ante una profecía de varias capas de tiempo...

7.2. ¿Este anuncio sobre la salvación de Dios se refiere a lo que Cristo hizo en el pasado en la cruz del Calvario o es otra salvación futura?  Bueno, en el pasado he leído que aún algunos dispensacionalistas extremistas plantean que habrá hasta un segundo plan de salvación para los judíos y los "cristianos" que se quedarán después del Rapto. ¿A esto se refiere este pasaje, a un segundo plan de salvación?  A mi no me parece... Primero, porque aquí se habla de LA SALVACIÓN, el poder y el reino, todos ellos con artículos definidos.  En griego se ve así "he soteria kai he dunamis kai he basileia tou theou hemon", donde he es el artículo definido para cada palabra, no solamente para una sino para cada palabra y kai es la conjunción conectiva de adición aquí.  Y los que han estudiado griego saben la fuerza sintáctico-gramatical de un artículo definido, que claramente define de manera única y especial al sustantivo que le sucede, para resaltar que no hay otro igual o como ese.  Si nos apegamos a la gramática y sintaxis del griego del Nuevo Testamento tenemos que decir que el ángel aquí se refiere a LA Salvación lograda y manifestada por la autoridad de Cristo en la cruz del Calvario y esa es LA Salvación de Dios.  No hay otra salvación, esa fue y es la salvación en el Mesías (Ungido) de Dios.  Para resaltar esa expresión, Juan escribe lo que le dijo el ángel colocando un artículo definido a cada sustantivo: "LA salvación y EL poder y EL reino de nuestro Dios".  Así que, por lo menos aquí, no cabe otro o segundo plan de salvación.  El pasaje es en extremo interesante en su interpretación del griego, pero no quiero cansarles con asuntos técnicos ni exegéticos...

7.3. ¿Cuándo fue expulsado o lanzado fuera el Acusador? Otra vez el tiempo del cumplimiento o en el que sucedió esta profecía no está claro.  ¿Fue al tiempo de la caída de Lucifer junto con un tercio de los ángeles narrado en Isaías y Ezequiel, o fue cuando Cristo venció a Satanás y a la muerte?  Pablo sí nos dice que Cristo venció en la cruz a Satanás y a sus demonios, y nos dice que, como gran Conquistador, Él "los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz" (Col. 2:15); y por lo tanto, ni él ni nadie puede acusar ni condenar a los discípulos de Jesucristo, que son guiados por el Espíritu (Col. 2:10-16; Ro. 8:1-4) y nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios en Cristo Jesús (Ro. 8:28-39).  Si ese es el tiempo en el que ocurrió esta expulsión, entonces es un asunto del pasado y no del futuro, como comúnmente piensan los dispensacionlistas.  Si eso es así, entonces lo que sigue sobre los fieles seguidores del Cristo encaja perfectamente:
"Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.".

7.4.  O también podríamos pensar que los vencedores del versículo 11 son los creyentes de todas las edades que pusieron su fe y esperanza en la "sangre del Cordero" (Heb. 11), el cual está representado en el Antiguo Pacto por la sangre del Cordero sacrificado en la Pascua (Pesaj) o el sacrificado en el Día del Perdón (Yom Kippur); o el Cordero representado en el Nuevo Pacto en el sacrificio de Cristo en la cruz.  Esta opción que cubre ambos pactos y no solamente el neotestamentario tiene sentido por la forma verbal en pretérito perfecto compuesto, en la que está expresada la declaración en español: "Ellos le han vencido".  En griego el verbo está en aoristo activo indicativo y es el verbo enikesan (Strong 528), que permite que sea traducido "Ellos le conquistaron", e indica una acción en el pasado que es consumada y definitiva sin lugar a dudas.  Y otra vez también tiene sentido que cubra a ambos pactos por la forma, en capas de tiempo, en la que nos viene esta profecía/visión.

Pero si queremos verla de manera sencilla, lo más fácil sería considerar que estos vencedores se refieren a los cristianos que han muerto en Cristo, dando testimonio con sus propias vidas, al igual como lo hizo el Maestro; sin embargo, no se podría referir solamente a los cristianos que lo han hecho en el pasado, sino también a los que lo harán en el futuro.  Así que, igualmente estaríamos hablando de un lapso de tiempo que cubre tanto el pasado como el futuro, y tanto el verbo en español en pretérito perfecto como en griego en aoristo activo indicativo permiten esta interpretación.

7.5. Según el versículo 12, por ese triunfo sobre el dragón y los vencedores en el Cordero hay júbilo en el cielo, pero gran preocupación en la tierra...  Porque el diablo/dragón viene con sed de venganza y enfoca esa rabia hacia la mujer que dio a luz un hijo varón.  Ya sabemos quién es esta mujer, es Israel; ¿pero en qué tiempo sucede esto?

¿Sería cuando Israel salió de Egipto?  Pregunto porque cuando Israel salió de Egipto, Moisés cuenta cómo Dios los tomó sobre alas de águila y los llevó hacia Él (Éx. 19:4).  En esta primera historia el diablo/dragón estaría representado por el imperio egipcio.  Y la segunda mención de Israel siendo llevada sobre alas de águila es en Apocalipsis 12:12.  En esta segunda historia el diablo/dragón estaría representado por el imperio romano.  El desierto pudiera representar al desierto de Sinaí y Judá o "el desierto" de las naciones, del mundo caído sin Dios...

¡Otra vez, podríamos estar presente ante una profecía de varias capas de tiempo!

Recordemos, que para Juan, quien escribió su revelación apocalíptica hacia el año 90 d.C., ya la segunda Diáspora de los judíos había acontecido 20 años atrás, cuando los romanos destruyeron el templo y la ciudad de Jerusalén en el 70 d.C.  Así que, para Juan era un evento pasado, ¿pero habría un segundo evento futuro?  Pareciera que no, sino que tenemos que considerar la opción de unir ambos eventos en una sola visión profética.

Como vemos no es tarea fácil.  Especialmente para aquellos que siempre quieren ver al Apocalipsis de Juan de una manera futurista y cronológica...

7.6. Una interpretación futurista de la mujer y su lucha con el dragón considera literales los tres años y medio en los que ella es sustentada.  Y los dispensacionalistas pre-tribulacionistas consideran que esos 3 años y medio se refieren al período de la segunda mitad de la Septuagésima semana de Daniel (vea la Segunda parte), que pudiera cumplirse en nuestros días.  Pero esa interpretación choca con varios detalles dentro del mismo pasaje...

Veamos nuevamente: "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo."
7.6.1.  Tendríamos que considerar que esta huida de la mujer se refiere a Israel/Judá después de la destrucción del templo en el 70 d.C.  En ese entonces la mujer huye hacia el desierto, "a su lugar", y allí es sustentada por ese período de un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo (3 años y medio).
7.6.2.  Así que, tendríamos que conciliar el hecho que la mujer está en "su lugar" en el desierto, con el hecho histórico que Israel/Judá está de hecho de vuelta en su tierra, y no en "el desierto" de las naciones...
7.6.3.  Por otro lado, es un hecho que desde el 70 d.C. hasta la fecha no han pasado 3 años y medio... ¡Sino alrededor de 1.947 años!
7.6.4.  Si todavía los dispensacionlistas quieren forzar una interpretación futura de este pasaje tendrían que considerar una tercera Diáspora judía...  Y me temo que ni la Biblia ni los mismos judíos permiten esa interpretación.

¡Ahora hay un hecho histórico que podría darle la vuelta a la interpretación convencional sobre este periodo de tiempo!  Y es el hecho, que en la próxima celebración de Yom Kippur (Día del Perdón), el 29 de septiembre de este año, Israel va a celebrar su septuagésimo jubileo; es decir, 70 ciclos de 50 años, que representan 3.500 años, desde la creación de Israel, después que fue liberada de Egipto y sacada por Dios con "alas de águila". ¿Ya lo vio? ¡3 mil quinientos años!  Un tiempo (mil años) y tiempos (dos mil años) y medio tiempo (500 años).  ¿Será esto posible?  Es difícil de creerlo o aceptarlo cuando ya te has hecho tu mente para pensar de cierta manera; pero proféticamente hablando es posible y ¡tiene mucho sentido!  Especialmente en el contexto de esta profecía, que como vengo diciendo se nos presenta en capas de tiempos.  Tiempos pasados, presentes y futuros, todo a la vez...  Y eso pondría en mayor relieve la profecía del rabino Judá Ben Samuel quien en 1217 profetizó que después de diez (10) jubileos de Jerusalén, especialmente en el último (1967-2017) ¡vendría el tiempo del Mesías!

Si esta interpretación es cierta (y no estoy diciendo aquí que lo sea), estaríamos muy cerca a la Semana profética milenial creída y aceptada por muchos dentro de la comunidad judía y evangélica a nivel mundial, que dice que la historia de la humanidad está ligada al esquema de los días de la creación, que le da un valor de 1.000 años a cada día de la creación; o sea, que la presente historia de la humanidad durará 7.000 años; 6.000 años del reino del hombre y el último séptimo milenio del reino del Mesías.  Y si es cierta la cuenta que se tiene que desde Adán hasta Moisés hubo 2.500 años, más los 3.500 años desde Moisés (Éxodo) hasta nuestros días, dan un total de 6.000 años de historia...  ¡WOW!  ¿Estaríamos así de cerca al fin de los últimos tiempos?  Interesante...

Repito, no estoy diciendo aquí que la opción de arriba sea LA interpretación, sino que la estoy colocando como UNA opción posible y una muy interesante; en vista que hay una teoría de interpretación llamada la Semana profética y la próxima celebración del septuagésimo (70) jubileo de Israel y el primer jubileo (50 años) de la re-conquista de Jerusalén (1967-2017).

Si es así, entonces este dato de tiempo profético en esta visión se hace muy interesante, como lo es la propia visión en sí.  ¿Por qué?
1.  Porque en el versículo 6 se dice: "Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días." 1.260 días entre 360 días, según un calendario hebreo, dan 3 años y medio.
2.  En el versículo 14 dice:  "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo."  Si consideramos que se trata del mismo evento histórico, es decir en el que la mujer huye/vuela al desierto, a su lugar, y es sustentada por un período de tiempo que se da aquí en dos formatos: en días y en "tiempos".  ¿Se refiere entonces a lo mismo?  Es decir, ¿se refiere a 3 años y medio, como comúnmente creen los dispensacionalistas?  Es una pregunta válida y clave en la interpretación de esta visión...

7.7.  Observamos que el dragón persigue (le lanza un río) a la mujer y ella recibe ayuda de la "tierra", que podríamos decir aquí que la "tierra" se refiere al mundo de los hombres, o las naciones.  Pero luego, el dragón dirige su atención y furia contra la "descendencia de la mujer", que se describen como "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo."  Que sin duda alguna se refieren a los cristianos, que en principio eran judíos, pero luego se anexó un grupo cada vez más creciente de gentiles; así también lo considera George E. Ladd en su comentario al Apocalipsis de Juan (1978, Ed. Caribe, pág. 155); mientras que otros interpretes dispensacionalistas creen que se refiere a judíos que vivirán en otras naciones y a judío-cristianos salvados durante la Gran tribulación, pues a estas alturas ellos creen que la iglesia (el niño o cuerpo de Cristo) ya debió ser arrebatada (v. 5), ya sea al comienzo de la Gran tribulación o a la mitad de la misma.

Como hemos podido observar esta visión sobre la Mujer, el Niño y el Dragón es mucho más que una posible señal estelar...  Como mencioné arriba me da la impresión, que la mayoría de los actuales estudios que ponen un sobre-énfasis en la señal estelar que acontecerá el 23 de septiembre de este año incurren en el error de "sacar un texto fuera de contexto, para hacer un pretexto"...

Es mi intención alertar a mis lectores y seguidores a no dejarse engañar con tanta información distorsionada e infundada, que dan como ciertas cosas, que lejos de ayudar, frustran a muchas personas bien intencionadas.  Por eso, como dije arriba, siempre debemos partir de la Palabra de Dios, porque ella es la Palabra profética más segura, y la que realmente debe guiar nuestros pasos, especialmente en estos tiempos tan oscuros, confusos y engañosos.

En la próxima entrega, que espero sea la última entrega, sí vamos a prestarle mucha atención a la Señal estelar que podremos observar el 23 de septiembre de este año.  Si desea continuar con la Novena entrega, haga click aquí.  O si desea ir a la Primera entrega de este estudio, haga click aquí.



Fuentes citadas o consultadas:
Sintaxis exegética del Nuevo Testamento Griego, por Roberto Hanna, 1997
Exégesis del Nuevo Testamento a través del Griego, por Willie A. Alvarenga
George E. Ladd, El Apocalipsis de Juan, Ed. Caribe, 1978
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¿Estamos en la Última Semana de Daniel? VII
¿Estamos en la Última Semana de Daniel? IX
El Rapto y la Gran tribulación II John Piper
El Gran Engaño IV, La Gran tribulación
El Gran Engaño V, Las 70 semanas de Daniel



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¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VII

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VII
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Señales estelares y la Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



INTRODUCCIÓN Y RESUMEN
Llegamos a la Séptima parte de este estudio sobre la profecía de las 70 Semanas de Daniel y su posible cumplimiento en nuestros días. Pero para llegar aquí, consideré necesario darle a mis lectores una sólida base bíblica, teológica e histórica, para que pudieran comprender mejor lo que voy a compartirles. Por eso, en la Primera parte y en la Segunda parte analizamos dos estudios que desde una "perspectiva hebrea" nos dieron un posible cumplimiento de esta importante profecía. Y también analizamos la clásica perspectiva dispensacional de esta importante profecía bíblica.

A partir de la Tercera parte hasta la Cuarta parte analizamos detalladamente, tanto como nos lo permite este medio, el capítulo 24 de Mateo y Lucas 21. Y tratamos salir de la caja teológica clásica del dispensacionalismo y enfocarnos, como debe ser, en un estudio que toma en serio el contexto bíblico-histórico de esos pasajes.

En la Quinta parte compartí lo que hasta el momento es mi opinión sobre la profecía de las 70 Semanas de Daniel, otra vez, en la que tomo muy en serio el contexto bíblico-histórico en la que se encuentra esta profecía, tanto en el libro de Daniel como en los Evangelios, especialmente en Mateo 24-25. Y en ese proceso caímos en cuenta que, el cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel está enmarcada entre 70 años de Judá bajo el imperio babilónico y 70 años de Judá bajo el imperio romano. ¡Eso amados lectores, desde una perspectiva del tiempo profético de Dios es sumamente interesante y relevante! Si lo ponemos en números se vería así 70 + 70 + 70; o sea, 70 años, 70 semanas de años y 70 años...

Y precisamente viendo la importancia de este patrón profético de ciclos de 70 (7x10), en la Sexta parte comencé a relacionar la profecía de las 70 Semanas de Daniel y su posible cumplimiento en nuestros días. Y concluimos que, un segundo cumplimiento de esta profecía podría darse en un período de 70 años (un nuevo ciclo de 7x10), bajo un fuerte período de gran tribulación y angustia (tanto para la Iglesia como para Israel) y no deberíamos esperar la construcción de un tercer Templo ni tampoco que el Rapto acontezca antes de la Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Si se da, como algunos esperan, este segundo cumplimiento podría tener ciertas similitudes con el primer cumplimiento, pero definitivamente no será igual. Y no nos debe sorprender, porque el primer cumplimiento de la "abominación desoladora", de la que habló el profeta Daniel (y se cumplió en tiempos del imperio griego), no aconteció de la misma manera que el segundo cumplimiento de la "abominación desoladora", de la que habló nuestro Señor Jesucristo (en tiempos del imperio romano).

Permítanme bosquejarles y explicarles mejor el cumplimiento de estos ciclos de 70:
1. El primer ciclo de 70 años aconteció desde la deportación babilónica de los judíos hasta que Daniel recibió la respuesta a su oración intercesora pidiendo el cumplimiento de la profecía de Jeremías.
2. El segundo ciclo de 70 semanas de años aconteció desde la orden para la reconstrucción del templo y los muros de la ciudad hasta la destrucción del segundo templo de Jerusalén.
3. El tercer ciclo de 70 años aconteció, dentro del calendario romano de la época, es decir desde el año 748 a.u.c. hasta el 818 a.u.c. En la nomenclatura del Vaticano, sería desde el año 1 d.C. hasta el 70 d.C.
4. Y ahora el cuarto (y posiblemente último) ciclo de 70 años acontecería desde el anuncio de la creación del actual Estado de Israel, en 1947 hasta nuestros días, en el año 2017.

Este último ciclo de 70 años que nos ocupa está enmarcado dentro de otros ciclos de 7 años muy importantes:
1. Un ciclo de 7 por 7+1 año, o sea cincuenta años, que van desde junio de 1967 cuando Israel reconquista Jerusalén en la guerra de los seis días hasta nuestros días, en el año 2017. Es lo que también se conoce como un período de jubileo (He. Yobel).
2. Un período mayor de 10 ciclos de 7+1 año, o sea 70 ciclos de jubileo desde la creación de Israel como nación (en 1483 a.C.), hace aproximadamente 3.500 años atrás.
3. Un ciclo de 7 años dentro del calendario hebreo actual del año 5777.
4. Un ciclo de 70 años dentro del calendario hebreo actual del año 5777.
5. Y un ciclo de 700 años dentro del calendario hebreo actual del año 5777.

Por eso podemos observar que, algunos estudiantes de la profecía bíblica comienzan a contar los 70 años desde el anuncio (orden) de la creación del actual Estado de Israel (1967-21017); mientras que otros comienzan a contarlos desde la reconquista de Jerusalén (1967-2037). En mi caso, he decidido contarlos a partir del año 1947 por estas razones:
1. Porque en noviembre de ese año es cuando se da la orden de reconstruir/crear a la nación.
2. Porque a partir de ese año se da la orden para que la segunda Diáspora judía termine; es decir, bíblica e históricamente se inicia el retorno de los judíos a su tierra, así que, ese juicio llega a su fin.
3. Porque efectivamente se da inicio a un ciclo de 70 años enmarcado, tanto en importantes ciclos de tiempo profético, así como en medio de grandes señales estelares.

Y de esas señales estelares es de lo que quiero conversar en esta Séptima entrega...

Las Señales en el cielo y la profecía de las 70 Semanas de Daniel

A mediados del 2013, el Espíritu del Señor me dijo que a partir de esa fecha iba a comenzar a aplicar lo que había aprendido sobre Su lenguaje y Su tiempo en los últimos tres años (2010-2013); pues esa fue Su promesa.  En esa oportunidad, a finales del mes de febrero del 2010, me dijo que preparara a Su Iglesia para que conociera Su tiempo y Su lenguaje, de manera que pudiera entender lo que Él estaba por hacer en Venezuela y las naciones.  Y lo que voy a compartir a continuación es importante y es necesario que lo analicemos desde este contexto profético, en vista que el Espíritu de Dios viene despertando a la Iglesia, a nivel mundial, sobre estos dos temas.

En junio del 2013 tuve conocimiento de una señal estelar que no acontecía desde junio de 1967: la Tétrada de lunas rojas.   De todo corazón, animo a mis fieles lectores a volver a leer estos estudios que he publicado desde julio del 2013, en el Blog de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios con el título Las Profecías de las lunas rojas, especialmente la Tercera parte donde hablo de la relación de este fenómeno estelar con otras señales celestiales.  Y aquí en este Blog he escrito desde abril del 2014 varios estudios con el título La Tétrada de lunas rojas.  ¡Por favor, aparte un tiempo y lea o repase estos estudios o mensaje!  Porque es necesario que nos ubiquemos en el contexto profético actual sobre lo que el Espíritu del Señor viene hablándole a la Iglesia.

Lo que a mí y a muchos estudiantes de la profecía bíblica llamó poderosamente la atención fue que cuatro eclipses lunares, que se tornaron en rojo, acontecieron exactamente durante las Fiestas del Señor.  ¡Eso fue lo que llamó la atención!  Porque es un fenómeno que no ocurre muy frecuentemente, de hecho, desde el comienzo de la era cristiana ha sucedido solamente nueve (9) veces y todas las veces que ha sucedido han servido como una señal previa para algún acontecimiento importante en la historia del pueblo judío y la humanidad (Gn. 1:14).  Vea en la siguiente foto las señales estelares más importantes que acompañaron a la novena Tétrada de lunas rojas:

Tétrada de Lunas rojas y Señales estelares 2013-2015
Piense por un momento cuál fue mi sorpresa... Desde marzo del 2010 venía estudiando los temas del lenguaje y el tiempo de Dios y luego, o sea desde aproximadamente tres años y medio, y de repente me encuentro que todo lo aprendido está conjugado en un solo y mismo evento: la Tétrada de lunas rojas, que involucra ciclos de tiempos (Esp. ciclos de siete), astros que marcan el tiempo (sol y la luna) y colores (rojo, negro, etc).  ¡Para mí fue sencillamente sorprendente y jamás me había pasado algo similar en mi ministerio!

Pero Dios tenía y tiene preparadas más sorpresas... En el año 2015 fueron vistas varias señales estelares sumamente relevantes alrededor de las constelaciones de Virgo y Leo.  Como ya hemos dicho antes, en nuestro estudio sobre las Constelaciones (Heb. Mazzarot) Virgo representa en el lenguaje simbólico de Dios a Israel o a la Iglesia, y Leo representa a la tribu de Judá o al Mesías de la tribu de Judá.

En el año 2015, la tercera luna roja de la Tétrada apareció en la mano que lleva la simiente (Estrella Spica, espiga o simiente) de Virgo (ver foto abajo), y ese día resultó ser el sábado (séptimo día) 4 del mes de abril (4) en el calendario gregoriano; pero el 14 de Nisán en el calendario hebreo, o sea al inicio de la Fiesta de la Pascua. Si desea saber el significado y relevancia de esta señal estelar y su relación con la historia presente de Israel, le invito a leer la Cuarta parte del estudio sobre la Tétrada de lunas rojas en este Blog.

Luna roja sobre Virgo, sábado 4 de abril del 2015
Ese mismo año, el 30 de junio, apareció en el cielo lo que muchos consideran la "Estrella de Belén".  Esto fue la conjunción de los planetas Júpiter y Venus cerca de la frontera con la constelación del León (Heb. Arieh). Este evento estelar aconteció el 30 de junio de este año, que en el calendario hebreo era el 14 de Tamuz. Y preste atención que la conjunción de Venus con Júpiter y su alineación con la estrella Regulus (Lat. Rey, estrella principal de la constelación del León), que precedió el nacimiento de Jesucristo ocurrió también en junio.  Ver foto abajo.
Estrella de Belén, 30 de junio del 2015
Pero Júpiter (el astro rey) nos siguió sorprendiendo mientras continuaba su trayectoria hacia la constelación del León y más tarde hacia la de la Virgen (Virgo).  El miércoles 22 de julio (6 de Av) el astro rey hizo una curiosa alineación triangular (piramidal) junto con la estrella real principal de la constelación del León, Regulus (Lat. Rey) y el planeta Venus. Esta figura estelar triangular fue curiosa, pues según pudimos observar como la base de la pirámide están: un astro masculino real (Júpiter) y un astro femenino real (Venus) y en la cúspide la estrella real principal Regulus en el regazo del León, quien a su vez enfrenta a la constelación del Cangrejo (Cáncer), que venía coronada con el Sol y el planeta Mercurio. La constelación del Cangrejo (Heb. Sartán, el que sostiene o ata, ver Gén. 49:11) es la que acompaña al mes de Tamuz; y según Bullinger representa junto con las otras constelaciones vecinas "las posesiones de los redimidos", según lo pudimos aprender en el estudio sobre las Mazzarot.

El viernes 7 de agosto (22 de Av), Júpiter haría otra curiosa alineación triangular (piramidal), pero esta vez sería mucho más pequeña y con el planeta Mercurio y la estrella Regulus, mientras Venus se alejaba del León, en su movimiento de retrogradación o retrocesión. En esta oportunidad, (desde la visión de la tierra) la estrella Regulus estaba en la cúspide de ese triangulo, pero esta vez invertida o hacia abajo, mientras que la base, formada por Júpiter y Mercurio estaban arriba. Y el Cangrejo (Heb. Sartán) estaba sosteniendo con su "pinza" o tenaza izquierda (estrella beta, Arabe: Altarf: la punta) al Sol.

Pero Júpiter mientras continuaba su trayectoria en los alrededores del León, el domingo 9 de agosto (24 de Av), hizo otra conjunción muy parecida a la que hizo con Venus, el pasado 30 de junio; pero esta vez lo haría con la estrella Regulus. O sea que, en un período de cuarenta (40) días, Júpiter hizo dos conjunciones muy importantes y relevantes... La primera con el planeta Venus y la segunda con la estrella Regulus. Luego el 17 de octubre (5 de Chesván) haría otra conjunción, pero con el planeta rojo, Marte

Pero el climax realmente llegaría el domingo 23 de agosto (8 de Elul) cuando el mismo Sol se unió a la reunión de Júpiter y Regulus en la constelación del León... ¡La señal en el cielo fue más que asombrosa! Aunque no se pudo apreciar, pues la luz del Sol no lo permitió observar.  Vea las imágenes abajo.

Conjunciones de Júpiter entre el 22 de julio al 23 de agosto del 2015
Ante estas series de movimientos de Júpiter en tan corto tiempo, teniendo como contexto la "Estrella de Belén" y el final de la Tétrada de lunas rojas, nos preguntamos: ¿Qué nos estaba comunicando Dios con toda esta trayectoria de Júpiter? Si los magos del oriente, entre los años 4 y 2 a.C. interpretaron estos movimientos de Júpiter con Venus, Regulus y la constelación del León, como la venida de un rey judío, que resultó ser Yeshúa Ha-Mashiaj (Mt. 2:1-12), ¿será que esta nueva señal nos estaba anunciando la Segunda venida del mismo rey o la llegada de un impostor u otro importante rey o gobernante?  Por ahora, sólo sabemos que el actual presidente de los Estados Unidos de América fue juramentado el 20 de enero del presente año (22 de Tevet), diecinueve (19) meses después.

El otro fenómeno estelar que observamos en el contexto de la novena Tétrada de lunas rojas fue un eclipse parcial del sol, que aconteció exactamente el día 13 de septiembre de ese año (1 de Tishri).  Lo que fue único sobre ese eclipse solar parcial del 5776 fue dónde y cuándo eso ocurrió astronómicamente hablando.  El eclipse solar parcial del Año Nuevo OCURRIÓ precisamente en la frontera en medio de las constelaciones de Virgo y Leo; esto nunca había ocurrido antes en ese lugar y en ese preciso momento. Lo que no pudo ser aparente para la mayoría de los observadores es que este lugar y tiempo delineó las mazzarot (constelaciones) de que se estaba completando el fin de un ciclo de tiempo y un nuevo comienzo estaba a punto de iniciar.  Este punto, celestialmente hablando, correspondió entonces al punto terminal en el tiempo, para el comienzo y el final de un ciclo, tal como así sucedió en Rosh Ha-Shana, ¡el Nuevo año del 5776, que marcó el fin de un ciclo de siete años y el comienzo de otro ciclo! Nos preguntamos entonces: ¿Estaría esta señal celestial anunciando también el fin del "tiempo de los gentiles" (la Iglesia representada en la joven Mujer) y el comienzo de la "re-inserción de Judá" (representado en el León) en el Olivo? (Lc. 21:24; Ro.11:11-15).  Es decir, ¡Este eclipse solar parcial, entre las constelaciones de Virgo y Leo, se da en un tiempo y lugar de frontera y eso es digno de notar!  Vea la foto abajo.

Eclipse parcial de sol, 13 de septiembre del 2015
Ante este cúmulo de señales estelares y ciclos proféticos de sietes, surgió la pregunta que nos ocupa: ¿Estamos ante el segundo cumplimiento de las 70 Semanas de Daniel? Específicamente, ¿estaremos ante el cumplimiento de la última semana de esta profecía bíblica?  Profecía que hemos venido estudiando en esta serie de estudios bíblico-teológicos.  Ahora nuestro diagrama de señales que incluye la Tétrada de lunas rojas y otras recientes prominentes señales estelares desde el 2014 hasta este año 2017 quedaría así (ver foto abajo):


En la Octava entrega vamos a analizar la Gran señal en el cielo (Ap. 12), que será vista el 23 de septiembre de este año; y no puedo sino prometerles más sorpresas y revelaciones que el Señor está trayendo ante nuestros ojos en estos tiempos finales...  Si desea continuar con la Octava parte, haga click aquí.  Si desea comenzar a leer este estudio desde el principio, haga click aquí.


Fuente consultada:
Programa astronómico Stellarium
Las Mazzaroth I
Las Mazzaroth II
La Tétrada de lunas rojas I
La Tétrada de lunas rojas IV
Las Profecías de las lunas rojas IV


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¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VI

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? VI
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
El Patrón profético de Ciclos de 7 y 70
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


Patrón de Ciclos de 70 en la Profecía bíblica
Ya hemos hemos estudiado el mensaje completo del Maestro en el Monte de los Olivos que encontramos en Mateo 24, junto con Lucas 21; y en la Quinta parte estudiamos específicamente la profecía de las 70 Semanas de Daniel y su cumplimiento.

Ahora en las últimas entregas nos vamos a dedicar a lo que algunos estudiantes de la profecía bíblica están considerando como un posible cumplimiento de esta profecía en nuestros días. Porque eso es lo que nos ocupa en este estudio, en el que estamos tratando de encontrarle respuesta a la pregunta "¿Estamos ante el segundo cumplimiento de las 70 Semanas de Daniel? Específicamente, ¿estaremos ante el cumplimiento de la última semana de esta profecía bíblica?", que nos hicimos en el 2015 cuando estudiamos las Señales en el cielo dentro del contexto de la Tétrada de lunas rojas.

Importancia del patrón profético de los ciclos de siete (7) y setenta (70).



Este patrón profético del tiempo de Dios se basa en la narración de la creación que encontramos en Génesis 1, así como en las instrucciones que Dios dejó en Levítico 25:1-7.  Veamos:
"Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:
Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo para Jehová.  Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña y recogerás sus frutos.
Pero el séptimo año la tierra tendrá descanso, reposo para Jehová; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.  Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segarás, y las uvas de tu viñedo no vendimiarás; año de reposo será para la tierra."


Esto es lo que también se conoce como el ciclo de reposo de la tierra (Heb. Shemitá), que sigue muy de cerca el ciclo semanal de reposo del pueblo de Dios o Israel (Éx. 20:9-11; Dt. 5:13-15).  Si desea conocer y entender mejor los ciclos del tiempo de Dios, le animo que lea el estudio "Las Estaciones de la Vida" y 2015: Año de Liberación, en el Blog de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios.  Para ahorrar tiempo y espacio voy a entrar directo a lo que podemos observar en este momento con respecto al patrón profético de ciclos de 70.

Y el punto clave y de partida para este estudio es la creación del actual Estado Israel, que se anunció en noviembre de 1947 y se concretó en mayo de 1948.  Y es razonable tomar muy en serio este evento histórico de nuestros tiempos, primero porque fue ampliamente profetizado en los escritos del Antiguo Pacto; y segundo, porque retoma el hilo histórico-profético que se "quebró" en el año 70 d.C., cuando se produjo la destrucción del segundo Templo de Jerusalén y la segunda Diáspora judía, la cual duró más de 1800 años.

Así que, en 1947 se da la orden para que los judíos regresen a su tierra, lo cual concretan en mayo de 1948 después de una intensa guerra por su independencia.  Y luego en junio de 1967, después de la Guerra de los seis días, Israel reconquista toda la ciudad de Jerusalén y desde entonces permanece bajo su gobierno y autoridad.  A partir de estos eventos proféticos importantes, observamos que en nuestros días se cumplen varios ciclos de 7 años muy importantes (ver foto arriba). Veamos:
1. Desde noviembre de 1947, cuando se da la orden de creación del Estado de Israel, hasta noviembre del 2017 habrán pasado 70 (7x10) años.
2. Desde mayo de 1948, cuando Israel logra establecerse como nación independiente y soberana, hasta mayo del 2018, igualmente habrán pasado 70 (7x10) años.
3. Desde junio de 1967, cuando Israel recuperó su ciudad santa y capital espiritual: Jerusalén, hasta junio del 2017 habrán pasado 50 (7x7 + 1) años, es decir lo que se conoce como un ciclo de jubileo (Heb. Yobel).
4. Y según historiadores judíos, en este año, en el mes hebreo de Tishri (septiembre) también se cumple el Septuagésimo jubileo (70 ciclos de 50 años = 3.500 años) desde la creación de Israel, después que fue liberada de Egipto.
5. En el mes de Tishri de este año, culmina también un ciclo de 7 años, dentro de la década del Ayin, cuyo valor numérico es 70, lo que unidos hacen el número 77; de hecho, todo el año en el calendario hebreo es el 5777.

¡Es como mucho con demasiado! ¡Tantos 7 y 70 juntos deben estar anunciando un evento muy importante dentro del calendario profético de Dios para Israel y las naciones!

Otro dato curioso, con lo cual no quiero significar nada más que lo se puede observar; es decir, que hay una fuerte coincidencia numérica en las fechas de la historia de Israel desde el 70 d.C. hasta nuestros días:
1. El actual Estado de Israel como lo hemos dicho nace formalmente en el año 1948.
2. Desde 1948 a 1967 habían pasado 19 años y desde 1967 (reconquista de Jerusalén) hasta el último año de la última tétrada de lunas rojas (2015) habían pasado 48 años, si se unen ambos grupos de tiempo da 1948.
3. Ahora lo más sorprendente es que si restamos el año 2018 al año 70 d.C. nos da el número 1948, ¡año en el que se crea el actual Estado de Israel!

Repito son datos curiosos que no tienen por qué significar más nada que simple coincidencia. ¡Pero son interesantes!

El patrón profético del ciclo de 70 años y la profecía de las 70 Semanas de Daniel

Así que, ya pudimos observar que ocurrirán muchos ciclos de 7 en estos años, desde el 2017 al 2018.  Ciclos de siete (7) años o Shemitá, ciclos de siete por siete años o jubileo y ciclos de 70 años o de reposo de la tierra.

Y en la Quinta parte vimos que la profecía de las 70 Semanas de Daniel se enmarcaba en el cumplimiento profético del retorno de los judíos a su tierra después de 70 años, conforme a la profecía de Jeremías y el cumplimiento profético de la destrucción del templo y expulsión de los judíos de su tierra después de 70 años, conforme a la profecía de Daniel y de nuestro Señor Jesucristo (ver primera foto arriba de los ciclos de 70).

En vista de ello, algunos se están preguntando si el segundo cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días, se dará más bien en un ciclo de 70 años y no tanto en un ciclo de 70 semanas o 490 años, como comúnmente se concibe, o como sucedió la primera vez.  Dicho lo anterior, es razonable y comprensible que nos hagamos esa pregunta.  Pero veamos que hay detrás de esa opción y expectativa...

El primer gran desafío para un segundo cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel es la existencia de un Templo en Jerusalén.  Por esa razón, los dispensacionalistas, pre o med tribulacionistas NECESITAN tener un Templo para que su teoría pueda encajar en algo con las Escrituras.  Pero no se dan cuenta que el solo hecho de esperar un tercer Templo viola las claras enseñanzas de Jesús y los apóstoles sobre el tema.

"Si un estudiante de la Biblia, un estudiante del Nuevo Pacto, sigue esperando un tercer Templo está ignorando completamente las claras enseñanzas de Jesús y los apóstoles sobre lo que es AHORA el Templo de Dios en el Nuevo Pacto en Cristo Jesús."

El mensaje del Maestro fue claro: No habrá más Templo ni permanecerá su sistema ni orden sacerdotal.  ¿Por qué?  ¡Porque ya se manifestó la Realidad!  El Templo y todo su sistema y orden sacerdotal eran sombras de la Realidad que es Cristo (Col. 2:16-17; Heb. 8:4-6; 10:1-2).

¡El Templo es figura del Cuerpo de Cristo! En uno de sus mensajes sobre la destrucción del segundo Templo, Jesús asomó claramente esa idea (Jn. 2:19-22):
"Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?
Mas él hablaba del templo de su cuerpo.  Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."


El apóstol Pablo en concordancia con la enseñanza del Maestro nos dice que nosotros, por estar unidos a Cristo por Su Espíritu, somos Templo del Espíritu Santo (1Cor. 3:16-17):
"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es."


¿Quiénes son los "vosotros" aquí? ¿A quiénes se refiere? ¡A la Iglesia! La Iglesia por ser el Cuerpo de Cristo, es por lo tanto el Templo del Señor, donde mora Su Santo Espíritu.

Luego en 1 Corintios 6:15-20 aplica la misma doctrina pero ahora a nivel personal:
"¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.
¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.
Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él.
Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."


¡Cada creyente es Templo del Dios vivo, porque cada uno está unido a Cristo por Su Espíritu Santo! El Templo del Dios vivo ahora es la Iglesia. ¡No hace falta ya ningún otro templo material, hecho por lo hombres, porque ya ¡LA REALIDAD llegó y es Cristo!

El apóstol Pedro también ratifica la misma enseñanza y doctrina en su primera epístola (1Pe. 2:9)
"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo."

Aquí el apóstol combina tanto el sentido personal como colectivo. Cada uno de nosotros somos piedras vivas, que unidas corporativamente formamos la Casa de Dios, el Templo de Dios.

Y finalmente el apóstol Juan, en su visión de los últimos días, también ve lo que es el Templo de Dios. ¿Y en dónde lo ve? ¿De dónde viene, de Jerusalén, de Nazareth o Galilea? ¡El Templo de Dios viene del cielo! Porque no es un templo hecho por manos de hombres ni por voluntad de hombre; sino que ha sido preparado y transformado para presentarlo bello, glorioso y maravilloso para Dios.  ¡El Templo que desciende del cielo no es la sombra del Viejo Pacto, es LA REALIDAD en el Nuevo Pacto en Cristo! ¡El Templo que desciende del cielo es la Iglesia que ha sido ya arrebatada, transformada y glorificada para ser presentada ante Dios como una Esposa hermosamente ataviada (Ef. 5:25-28; Ap. 19:7-8; 21:2-3).

Así que, si un estudiante de la Biblia, un estudiante del Nuevo Pacto, sigue esperando un tercer Templo está ignorando completamente las claras enseñanzas de Jesús y los apóstoles sobre lo que es AHORA el Templo de Dios en el Nuevo Pacto en Cristo Jesús.

Los cristianos bíblicos, cimentados en las enseñanzas de Jesucristo, los apóstoles y profetas no esperamos ni necesitamos un tercer Templo. Quienes necesitan un tercer Templo porque están esperando a su falso mesías son los judíos y los masones, pero no los cristianos. Son ellos los que recibirán a su falso mesías, al antiCristo, que los engañará y los cegará con su gran poder engañoso (2Tes. 2:7-12).

El segundo desafío que tienen que superar aquellos que están esperando que se cumpla la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días, es que desesperadamente tienen que tener un Rapto antes de lo que ellos definen como la "Gran Tribulación".

La mayoría de los estudios que actualmente se hacen desde una "perspectiva hebrea" o una "perspectiva dispensacionalista" siguen esperando que el rapto acontezca antes de "su Gran tribulación" o lo que es lo mismo para ellos la última o Septuagésima semana de la profecía de Daniel.

Pero ellos llegan a esas conclusiones porque como vimos en la Segunda parte, ellos le aplican el sistema teológico y de interpretación dispensacionalista, que realmente tuerce y oscurece a las claras enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Porque el sistema teológico dispensacionalista es artificial, es un sistema inventado por los hombres que le hace muchísimo daño a una sana interpretación de la Palabra de Dios.

Como vimos en la Tercera parte la última parte de la profecía de las 70 Semanas ya tuvo su final cumplimiento entre los años 33 al 70 d.C.  Pero los dispensacionalistas no aceptan esta clara verdad bíblica e histórica, sino que se aventuran por tratar de sostener una versión futurista de la misma y dejan un paréntesis sin fin, que ya lleva más de 2.000 años, porque siguen esperando que la última semana se cumpla en el futuro.


Sobre el tema del Rapto, si desea profundizar sobre este tema y su relación con la Gran tribulación, le invito encarecidamente que lea y estudie con su Biblia en mano, el excelente estudio bíblico-teológico del pastor Dr. John Piper "Definiciones y Observaciones Concernientes a la Segunda Venida de Cristo".  Pero baste aquí decir, como hemos visto, que toda la evidencia bíblica apunta a que el Rapto y la Segunda venida del Señor ocurrirán el mismo día, tal como lo enseña claramente el apóstol Pablo en su primera carta a los tesalonicenses (1Tes. 4:14-17):
"Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor."


La verdad, estoy publicando este versículo y todavía no entiendo cómo se puede ser tan ciego y terco, para no ver lo que las Escrituras enseñan tan clara y diafanamente...  ¡La verdad es increíble! Con todo, voy a tratar de ponerlo simple, sin alterar el texto mismo en estudio. Veamos...

1. Dios traerá con Jesús a lo que han muerto (durmieron) en Él.  Esa era la preocupación de algunos hermanos de Tesalónica y fue la razón por la cual Pablo compartió esta enseñanza.  Así que, ahora el apóstol va a proceder a explicarles a ellos cómo sucederá eso, cómo el Señor traerá consigo a los muertos en Cristo.
2. Nosotros los que vivimos, LOS QUE HABREMOS QUEDADO HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR no vamos a preceder a los que han muerto en Cristo.  Me detengo.  Pablo no dice: los que habremos quedado hasta el rapto. ¡No!  Dice en griego, inglés y en español, los que habremos quedado HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR, o sea hasta la Segunda venida del Señor...
3. ¿Por qué los que vivimos, los que habremos quedado hasta la Venida del Señor, no precederemos a los que han muerto en Cristo?  Porque primero, el Señor mismo descenderá del cielo (porque está en Su Segunda venida) y con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, luego ordenará que los muertos en Cristo resuciten.  ¿Cuándo va a suceder esta resurrección de los muertos en Cristo?  Cuando El Señor mismo descienda del cielo, es decir, en Su Segunda venida.
4.  LUEGO nosotros los que vivimos, LO QUE HABREMOS QUEDADO (sí hasta la Venida del Señor), seremos arrebatados.  ¡Aquí es cuando sucede el rapto de los que vivimos, de los que habremos quedado hasta la Segunda Venida de Cristo!
5.  JUNTAMENTE con los muertos en Cristo que ya estarán resucitados, los ángeles nos subirán para recibir al Señor en el aire.  ¿Por qué recibiremos al Señor en el aire?  ¡Porque Él estará descendiendo del cielo, en el proceso de Su Segunda venida!

Toda esta exposición concuerda cien por ciento con las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo dadas en Mateo 24:27-31 (Cf. Mr. 13:26-27; Lc. 21:27).  El Rapto acontecerá el día de la Segunda venida de Cristo.  ¡Y sí, la Iglesia ha pasado por la Gran tribulación de los primeros cuatro siglos y pasará también por la Gran tribulación de los tiempos del fin!  Pero la Iglesia no sufrirá la ira de Dios.  La ira de Dios se manifestará contra la bestia, la gran ramera, la gran Babilonia y el falso profeta, junto con todas las naciones que les seguirán (Ap. 15:1-20:10).  Pero ese es otro tema de estudio que no abordaremos aquí.

"Toda la evidencia bíblica apunta a que el Rapto y la Segunda venida del Señor ocurrirán el mismo día, tal como lo enseña claramente el apóstol Pablo en su primera carta a los tesalonicenses."

Así que, si se va a dar un segundo cumplimiento de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días no deberíamos esperar la construcción de un tercer Templo ni tampoco que el Rapto acontezca antes de la Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.  Si se da, como algunos esperan, este segundo cumplimiento podría tener ciertas similitudes con el primer cumplimiento, pero definitivamente no será igual.  Y no nos debe sorprender, porque el primer cumplimiento de la "abominación desoladora", de la que habló el profeta Daniel (y se cumplió en tiempos del imperio griego), no aconteció de la misma manera que el segundo cumplimiento de la "abominación desoladora", de la que habló nuestro Señor Jesucristo (en tiempos del imperio romano).

En la próxima entrega abordaremos otros temas muy actuales como la aparente aparición de la señal de Apocalipsis 12 entre otras señales estelares, que parecen indicar que estamos muy cerca de los tiempos del fin.  Por ahora, en esta Sexta entrega vamos a parar aquí y si desea continuar con la Séptima parte, haga click aquí.


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¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? V

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? V
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Estudio bíblico-exegético de la Profecía de Daniel 9:20-27
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


Hasta aquí hemos visto tres estudios bíblico-teológicos que nos dan sus perspectivas sobre el posible cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días.  Las cuales puede encontrar en la Primera y la Segunda entrega.

Y en la Tercera y Cuarta entrega estudiamos, tanto como nos es posible en este espacio, el mensaje del Señor a Sus discípulos en el Monte de los Olivos, que encontramos en Mateo 24 y Lucas 21.

Ahora en esta Quinta parte voy a explicar lo que personalmente encuentro en la Profecía de las 70 Semanas de Daniel y cómo creo que se cumplió en su tiempo, tal como el profeta Daniel y nuestro Señor Jesucristo profetizaron.

Vamos a citar la profecía bíblica dada a Daniel por medio del ángel Gabriel, para que la tengamos presente en nuestro estudio:
"Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
- La Orden:
Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
- La Visión:
Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."

Arriba, al inicio de esta entrega, he publicado un esquema de cómo considero que esta profecía tuvo cumplimiento. Ahora voy a explicarlo:

Primero para poder entender el cumplimiento de esta profecía tenemos que empezar aclarando que el tiempo o calendario bíblico, era lunar y no solar, como el que usamos actualmente. Las setentas semanas, literalmente en hebreo son setenta sietes, indicando que cada día representa un año; es decir una semana es equivalente a 7 años. En el calendario judío un año constaba de 360 días (de 12 meses, de 30 días cada uno aproximadamente). Siguiendo este esquema, veamos el cumplimiento de esta profecía, con las especificaciones que nos da el profeta Daniel. 

Podríamos decir que la profecía de las Setentas semanas de Daniel también pudo ya cumplirse de la manera siguiente:
1. Las semanas del 1 al 7 se cumplieron entre el decreto u orden de restaurar y edificar Jerusalén por el rey Artajerjes (Neh. 2:1-8): que hemos dicho fue en el mes de Nisán del año 444 antes de Cristo.
2. Las semanas del 8 al 69 se cumplieron entre el tiempo de Nehemías y la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén, es decir "hasta [la venida] del Mesías Príncipe".
3. En la última semana se produce un giro, pues se divide en "mitades de un tiempo":
3.1. La primera mitad de la semana 70 se cumplió entre el nacimiento de Jesús y Su muerte en la cruz, con lo cual concuerda la declaración de la profecía: "Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías."
3.2. Y la segunda mitad de la semana 70 se cumplió entre la muerte de Cristo (33 d.C.) y la destrucción del templo (70 d.C.).

¿De dónde salen estos cálculos?  El Dr. H. W. Hoehner lo explica en su obra "Aspectos Cronológicos de la Vida de Cristo", Cito:
"Multiplicando las 69 semanas por 7 años de cada semana, tendremos el total de 173,880 días. (69 semanas son 483 años, los cuales equivalen a 1 año cada uno por 360 días en cada uno de esos años = 173,880 días). La diferencia entre 444 antes de Cristo y 33 después de Cristo es de 476 años solares. Multiplicando 476 por 365.24219879 (esta es la cifra exacta de un año solar contemporáneo), en otras palabras por 365 días, 5 horas, 48 minutos, 45.975 segundos, tendremos 173,855 días. Esto nos deja con 25 días adicionales que deben ser contados entre el 444 antes de Cristo y 33 después de Cristo. Sumando los 25 días al 5 de marzo (del año 444 antes de Cristo), uno tiene la fecha del 30 de marzo del año 33 después de Cristo, el cual fue el 10 del mes de Nisan del año 33 después de Cristo."  Y esa fue la fecha de la entrada triunfal de nuestro Señor, cuando montado en un pollino, fue recibido como el Mesías, lo cual registran todos los Evangelios (Mt. 21:39; Mr. 11:9-10; Lc. 19:38; Jn. 12:13).  Con lo cual él mismo dio cumplimiento a la profecía dada por Zacarías (Zc. 9:9):
"Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."
Así que, se cumplieron exactamente 483 años, equivalentes a 69 semanas, tal como lo profetizó Daniel. El reto lo tenemos es con la última semana (7 años), pues es claro que la profecía dada por el Maestro sí se cumplió totalmente; sin embargo, el cumplimiento de los eventos profetizados no se cumplieron en 7 años literales, sino dentro de un período de setenta (70) años.  Exactamente en el año 70 del calendario romano.

El Misterio de la Semana 70 de Daniel 

No podemos negar que la Septuagésima semana representa un reto hermenéutico.  ¡Es claro que estamos ante un misterio! Así que, con humildad, necesitamos acercarnos y tratar de entender lo que pasó entre la semana 69 y la 70.  Volvamos a leer lo que dice la profecía en la versión de Reina-Valera 1960:
"Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."

Tenemos que el Mesías muere después de la semana 69, es decir en el 33 d.C..  Y luego viene el pueblo de un príncipe que destruirá la ciudad y el templo, lo cual efectivamente pasó en el 70 d.C.

La traducción de la Biblia de las Américas aclara un poco más el sentido del pasaje bíblico. Dejé entre corchetes las notas que la misma versión provee, para efectos de un mejor entendimiento:
"Después de las sesenta y dos semanas el Mesías [z el Ungido] será muerto [aa cortado] y no tendrá nada [ab a nadie], y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario. Su fin vendrá con inundación; aun hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas [ac guerra será decretada a las desolaciones]. Y él hará un pacto firme con muchos por una semana, pero a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda de cereal. Sobre el ala de abominaciones [ad cosas detestables] vendrá el desolador [ae que causa horror], hasta que una destrucción completa, la que está decretada, sea derramada sobre el desolador [af que causa horror]".

Veamos ahora la versión de La Palabra Hispanoamericana:
"Después de las sesenta y dos semanas, el ungido será eliminado. Las tropas de un príncipe que llegará después destruirán la ciudad y el santuario. Su fin será una catástrofe, pero hasta entonces habrá guerras, pues han sido decretadas devastaciones.  Pactará con muchos una alianza firme durante una semana; y a la mitad de la semana pondrá fin al sacrificio y a la ofrenda. En un ala [del Templo] implantará la abominación devastadora hasta que el final decretado se abata sobre el devastador".

Y por último, para no cansar al lector, cito la versión de la Nueva Traducción Viviente:
"Después de este período de sesenta y dos conjuntos de siete [h En hebreo Después de sesenta y dos sietes.], matarán al Ungido sin que parezca haber logrado nada y surgirá un gobernante cuyos ejércitos destruirán la ciudad y el templo. El fin llegará con una inundación; guerra, y la miseria que acarrea, está decretada desde ese momento hasta el fin. El gobernante firmará un tratado con el pueblo por un período de un conjunto de siete [i En hebreo por un siete], pero al cumplirse la mitad de ese tiempo, pondrá fin a los sacrificios y a las ofrendas. Como punto culminante de todos sus terribles actos [j En hebreo Y sobre el ala. Con significado incierto], colocará un objeto sacrílego que causa profanación [k En hebreo una abominación de desolación] hasta que el destino decretado para este profanador finalmente caiga sobre él."

Según podemos leer en estas versiones los eventos narrados acontecen en la Septuagésima semana de la profecía, es decir entre la muerte del Mesías Príncipe y la destrucción del templo y la ciudad.  Pero entre ambos eventos transcurrieron 37 años (33 d.C. hasta 70 d.C.).

Así que aquí tenemos un desafío bíblico y uno histórico.  Porque la profecía divide la Septuagésima semana en dos, entre la muerte del Mesías príncipe y el fin de los sacrificios y ofrendas antes de la destrucción del templo y la ciudad (v. 27), después de lo cual ocurre la abominación desoladora en un ala del templo; es decir, en 3,5 años literales que venimos calculando hasta el momento.  ¡Pero eso históricamente, aparentemente, no fue lo que pasó!  Porque realmente esos eventos no transcurrieron en 3,5 años, sino que sucedieron aproximadamente en la mitad de setenta años, entre el 33 d.C. y el 70 d.C., o sea en 37 años...

¡Así que, entonces los 3,5 años o 42 meses debemos contarlos antes del 70 d.C.!  Es decir, alrededor del año 66 d.C. Y es interesante, que en ese mismo año comenzaron las revueltas judías contra la ocupación romana, cuya cabeza visible para el momento era el general Tito Vespasiano, quien inició el sitio a la ciudad en marzo del 70 d.C. y culminó, con su total destrucción, en septiembre del mismo año, exactamente durante cinco (5) meses. El templo fue destruido el 9 de Av de ese año, que cayó el 2 de agosto, según el calendario romano. Entre las revueltas judías y la destrucción del templo transcurrieron aproximadamente 3 años y medio.  Y las devastaciones contra la ciudad santa duraron hasta el 9 de Av del año 135 d.C., durante el gobierno del emperador Adriano, es decir todo el proceso de destrucción del templo y la ciudad (las devastaciones) duró alrededor de 65 años.

Ahora bien, este es el escenario histórico que aparentemente sucedió, porque nos estamos basando en el conteo de los años aprobado en el 525 d.C. por Donisio el Exiguo, quien a partir de ese año comenzó a popularizar la nomenclatura Anno Domini, una forma reducida de la expresión latina  Anno Domini Nostri Iesu Christi que fue simplificada posteriormente como Anno Domini (AD); y luego pasó a las dos bien conocidas versiones  antes de Cristo y después de Cristo.

Pero ya se sabe que esta asignación estaba basada en un cálculo errado en la fecha del nacimiento de Jesucristo, que Donisio el Exiguo hizo calculando el reinado de Herodes I el Grande, en el que dedujo que Jesús nació en el año 753 a. u. c., cuando debió ser cerca del 748 a. u. c.  Aquí la nomenclatura a.u.c. son las iniciales para Ab Urbe Condita (desde la fundación de la ciudad, o sea, Roma), usado en el calendario romano de la época.  Es por eso que algunos astrónomos e historiadores aducen que el nacimiento de Jesús tuvo que haber ocurrido entre el 7 a.C. al 2 a.C., eso es una variación de aproximadamente 4 a 6 años...

Así que, la fecha 70 d.C. tampoco en sí es exacta y, en vista de eso, bien pudiéramos considerar que la muerte y resurrección sí acontecieron a la mitad del período de 70 años dentro del calendario romano vigente para la fecha, que era el calendario juliano, que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a.C. (708 a.u.c), el cual entró en vigencia en el 45 a.C. (709 a.u.c.).

Por lo tanto, si tomamos en cuenta estos datos históricos, y dándolos por ciertos (aunque con reservas), podríamos afirmar que el último período de 70 años dentro de la profecía de Daniel, habría ocurrido, según el calendario juliano vigente para la fecha, entre el 748 a.u.c y el 818 a.u.c.  Y Jesús habría muerto y resucitado entre el 781-783 a.u.c., aproximadamente.  Sí, sé que estoy dando la posibilidad que Jesucristo hubiera muerto a la edad de 35 años y no como comúnmente se cree que fue a los 33 años; pero baso esta hipótesis en la incertidumbre de las fechas que nos dan los "historiadores" de Roma/Vaticano y tratando de superar la confusión real que existe entre los calendarios juliano, gregoriano y el hebreo actual.

¡Repito, lo anterior es una hipótesis!  Es evidente que se requiere mayor investigación y estudio, especialmente estudios fuera de las "cajas teológicas y religiosas tradicionales" en las que nos han querido encerrar durante tantos siglos...

Sin embargo, sin ánimo de ignorar el desafío hermenéutico-histórico que representa descifrar el enigma de la Semana 70, deseo proponer una solución, que bien podemos encontrar en las Escrituras; y que sin embargo, siendo honesto, no explica todo lo que quisiéramos saber o entender sobre esta profecía y su cumplimiento.

Pero a estas alturas tenemos que relacionar la profecía que encontramos en Daniel 9 con la profecía que encontramos en Mateo 24 y Lucas 21.  Específicamente la versión de Lucas nos da un detalle que puede explicar el giro en el tiempo profético que tenemos y que representa un desafío histórico-hermenéutico.

En Lucas 21, antes de pasar a los eventos de Su Segunda venida, el Señor dice:
"Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan."

Este detalle es sumamente importante y pudiera ayudarnos a entender por qué sucedió ese giro entre el tiempo profético de Daniel, que toma en cuenta el calendario hebreo, durante las 69 semanas, y su cumplimiento, que toma en cuenta el calendario romano, al final del 70 d.C.

La explicación que encuentro (sin que sea definitiva) es que, tal como el Señor lo profetizó (Mt. 24:1-6), en el año 70 d.C. sí culminó una era; como vimos en la Tercera parte, fue el fin de la era del reino de Judá y el inicio de la era o tiempos de los gentiles.  Siendo así, el fin de la era del reino de Israel se marca no según el tiempo de la profecía hebrea, sino según el tiempo de los gentiles, representado aquí por el imperio romano (la última bestia de la profecía de Daniel 7).  Y el giro ocurre ya que ese último período de la profecía de Daniel acontece dentro de un período de 70 años.  Es decir, observamos entonces que la profecía regresó al ciclo desde la cual comenzó: 70 años.  Quedando así: 70 años para la primera Diáspora judía bajo el imperio babilónico / 70 semanas (490 años) para la restauración del templo y la ciudad, la venida del Mesías y la destrucción del templo / Y a partir del año 70 del imperio romano comienza la segunda Diáspora judía.  ¡Y ambas diásporas se dan dentro de los ciclos proféticos dados por Jeremías y Daniel!  ¡Y el sacrificio perfecto del Mesías se da entre los dos sacrificios horrendos o "abominaciones" acontecidas en el templo! (Vea el gráfico abajo)

Patrón de Ciclos de 70 en la Profecía bíblica
Desde una perspectiva profética (y entendiendo los ciclos del tiempo de Dios) lo anterior tiene mucho sentido, pues se repite un patrón profético divino, basado en ciclos de siete (7), que comienzan con 70 años bajo un imperio gentil  (que fue profetizado por Jeremías) y culmina con 70 años bajo otro imperio gentil (profetizado por Daniel).  ¡Y eso nos conecta con nuestro tema!  ¿Será posible que haya un segundo cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días?  ¿Será que estamos ante un patrón o código profético que debemos tomar muy en cuenta para nuestros días?  Este tema lo voy a explicar en la próxima entrega.

Si desea continuar con la Sexta parte, haga click aquí.

Fuentes citadas o consultadas:
La profecía de Las 70 semanas de Daniel
La profecía de las 70 semanas de Daniel
Daniel 9, La Biblia de las Américas (LBLA)
Dionisio el Exiguo
Calendario juliano
Anno Domini
Ab Urbe Condita
¿Cuándo nació Jesús?
¿A qué edad murió Jesús?
Eruditos aseguran que Jesús murió cerca de los 40 años

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