EL GRAN ENGAÑO V

EL GRAN ENGAÑO V
La Señales del Fin: Las 70 Semanas de Daniel II
Análisis de Mateo 24 y 25
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



INTRODUCCIÓN:
Hago un breve paréntesis para analizar y explicar un poco más la Profecía de las Setenta semanas, que comenzamos a estudiar en la Tercera entrega; pues considero que debemos tener en claro cómo ésta se cumplió tal y como el profeta Daniel y el Maestro profetizaron.

Y en esta Segunda parte sobre la Profecía de las Setenta semanas, quisiera explicar un poco más mi interpretación bíblica-teológica de Mateo 24 y 25, desde la cual sustento mi posición concerniente a las doctrinas de la Gran tribulación, el Rapto de la Iglesia y el futuro Templo en Jerusalén.

Sigo...

La Profecía de las Setentas semanas de Daniel

"Sabe, pues, y entiende que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverán a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y nada ya le quedará."
Tenemos
1. Siete semanas (un tiempo).  Se decreta la orden de restauración y edificación de Jerusalén.
2. Sesenta y dos semanas (tiempos).  Se cumplen hasta le venida del Mesías Príncipe.

El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario, su final llegará como una inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.  Por otra semana más confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después, con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
En la última semana, es decir la semana número setenta, tenemos:
1. El pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario.
2. Confirmará el pacto con muchos.
3. A la mitad de esa semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda.
4. Al final con la muchedumbre de las abominaciones, vendrá el desolador, hasta que venga la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Si consideramos que un "tiempo" equivale a siete años (una semana profética), entonces, la mitad de un "tiempo" sería tres años y medio.

Y como dijimos en la entrega anterior, se cumplieron exactamente 483 años, equivalentes a 69 semanas, tal como lo profetizó Daniel.  El reto lo tenemos es con la última semana (7 años), pues es claro que la profecía dada por el Maestro sí se cumplió totalmente; sin embargo, el cumplimiento de los eventos profetizados no se cumplieron en 7 años literales, sino en aproximadamente 37 años (entre el año 33 y el 70 d.C.).  Exactamente en el año 70 del calendario romano.

Así que, podríamos decir que la profecía de las Setentas semanas de Daniel también pudo ya cumplirse de la manera siguiente:
1.  Las semanas del 1 al 7 se cumplieron entre el decreto u orden de restaurar y edificar Jerusalén por el rey Artajerjes (Neh. 2:1-8): que hemos dicho fue en el mes de Nisán del año 444 antes de Cristo.
2.  Las semanas del 8 al 69 se cumplieron entre el tiempo de Nehemías y el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, es decir "hasta [la venida] el Mesías Príncipe".
3.  La última semana se divide en "mitades de un tiempo":
3.1.  La primera mitad de la semana 70 se cumplió entre el nacimiento de Jesús y Su muerte en la cruz, con lo cual concuerda la declaración de la profecía: "Después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías."
3.2.  Y la segunda mitad de la semana 70 se cumplió entre la muerte de Cristo (33 d.C.) y la destrucción del templo (70 d.C.).

Con todo, creo que la posición más equilibrada que hasta ahora he encontrado tocante a la interpretación y cumplimiento de las Setentas semanas de Daniel nos la da José M. Martínez, en su libro Hermenéutica (pp. 309-310):
"En la perspectiva profética no sólo se entremezclan lo histórico y lo escatológico [futuro], sino que a menudo los acontecimientos más próximos a la profecía tienen importantes puntos de semejanza con los sucesos escatológicos.  Existe una homología entre los unos y los otros.  Y esto, que implica dificultades, incluye ventajas, ya que los hechos históricos --bien conocidos por ser ya cosa del pasado-- arrojan luz muy valiosa sobre cumplimientos futuros.  Puede servirnos de ilustración la "abominación espantosa" anunciada por Dn. 11:31 (véase también Dn. 12:11).  En primer lugar, el texto se refiere a lo acaecido en días del sacrílego Antíoco Epífanes (año 167 a. de C.) cuando desató sus iras contra el pueblo judío y profanó el templo de Jerusalén erigiendo en su interior un altar griego.  Pero al mismo tiempo puede ser descriptivo de lo acaecido el año 70 d. de C., cuando Jerusalén sufrió los horrores del asedio romano y finalmente una nueva profanación del templo seguida de su completa destrucción (comp. Mt. 24:16; Mr. 13:14; Lc. 21:20).  Y así mismo, puede tener una proyección relativa al anticristo escatológico (2Ts. 2:3-4; Ap. 13:11-17)."

Con todo, como podemos ver, debemos partir que dicha profecía ya tuvo cumplimiento, por lo menos en dos ocasiones.

Jesús y la Profecía de las Setenta semanas de Daniel

Sin embargo, para hacer justicia al texto que venimos estudiando, que es Mateo 24:1-28, deberíamos separar u organizar mejor el texto para evitar confusión.  Veamos:
1.- (24:1-2) Jesús estaba con Sus discípulos en el Templo, y estos estaban emocionados mostrándole la belleza y acabado del mismo; y entonces el Maestro les profetiza la total destrucción del Templo...

2.- (24:3)  Esa profecía, como he dicho, tuvo que haber golpeado duramente la mente y el corazón de Sus discípulos.  ¡Ellos estaban emocionados mostrándole a Su Maestro la belleza del Templo!  Y ¡Baam!  El Maestro les lanza esa profecía...  Y al parecer, no le dijeron ni una palabra entre el trayecto entre el monte del Templo y el monte de los Olivos, sino que esperaron hasta que el Maestro se sentó para expresarles sus preguntas e inquietudes.
Pero otra vez, necesitamos captar o tratar de entender este momento con la mentalidad judía que más podamos o nos sea posible tener.  ¡La destrucción del Templo representaba el Fin para los judíos!  Y aunque a veces se nos olvida, los discípulos del Señor eran judíos, y tenían sueños y expectativas nacionalistas judías.  Y esa profecía dada por el Maestro unos minutos u horas antes, echaban por tierra toda expectativa de salvación y bienestar nacional.

3.- (24:4-14)  En esta porción, que llamaré la Primera parte, el Maestro comienza a responder a las tres preguntas que le hicieron Sus discípulos: A) ¿Cuándo serán estas cosas?  B) ¿Qué señal habrá de tu venida?  C) ¿Y [qué señal habrá] del fin del siglo?
Y primero les da algunas señales previas al cumplimiento de las profecías que acaba de darles:
3.1. Falsos cristos (vv. 4-5)
3.2. Guerras y rumores de guerra (v. 6)
3.3. Levantamiento entre naciones (v. 7a)
3.4. Pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares (v. 7b)
3.5. Persecución, tribulación y rechazo (v. 9)
3.6. Traición y división (v. 10)
3.7. Falsos profetas (vv. 11-13)
3.8. Evangelización mundial (v. 14)

4.- (24:15-25)  En esta otra porción, que llamaré la Segunda parte, el Maestro les da instrucciones sobre qué hacer cuando llegue el tiempo del cumplimiento de la profecía sobre la destrucción del Templo, que Él acababa de darles.  Y lo hace con una partícula conclusiva: "Por tanto"... "Por tanto, cuando veáis en el Lugar santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel".  Con esto es que el Maestro conecta Su profecía con la profecía de las Setentas semanas de Daniel.  Y es claro que el Maestro usa la profecía de Daniel como la señal que indicará el cumplimiento de Su profecía sobre el Templo.

Es decir, cuando ustedes vean que comienzan otra vez a profanar el lugar Santo del Templo, tal como lo profetizó Daniel, entonces esa será la señal del comienzo de la destrucción del Templo.  Y entonces les da instrucciones sobre qué hacer en ese tiempo:
4.1. Los que estén en Judea huyan hacia los montes.  ¡Salgan de Judea!
4.2. El que está en la azotea ¡salga de la casa inmediatamente!
4.3. El que esté en el campo ¡huya y no regrese a su casa!
4.4. Oren para que sus mujeres o hermanas no estén embarazadas ni ese evento acontezca en invierno.
4.5. En ese tiempo habrá "Gran tribulación" como nunca.
4.6. Esos días serán acortados por causa de los escogidos.
4.7. Y otra vez les exhorta que no se dejen engañar ni con los falsos cristos ni con los falsos profetas.

Ya al final de estos versículos se observa una transición de los eventos del Fin, que ocurrieron desde el año 70 d.C., cuando el Templo fue destruido y la ciudad comenzó a ser arrasada por las fuerzas invasoras romanas, y el tiempo previo a la venida del Señor, lo cual nos lleva a la Tercera parte...

5.- (24:16-44)  Esta Tercera parte, también comienza con una partícula conclusiva: "Así que"... Y comienza a compartirles tanto instrucciones sobre qué hacer, así como enseñanzas sobre lo que pasará y cómo pasará durante Su Segunda venida.
5.1. Otra vez les exhorta que no se dejen engañar ni con los falsos cristos ni con los falsos profetas, porque en esta oportunidad el Mesías no vendrá por el desierto ni en ningún lugar alto o aposento.
5.2. El Hijo del hombre vendrá por los cielos, como un relámpago (ver también v. 30).
5.3. Él se reunirá con los escogidos, como las águilas se reúnen alrededor de un cuerpo.
5.4. Inmediatamente después de la tribulación de esos días [gran tribulación según el Maestro], habrá señales en los cielos.
5.5. Aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y los hombres y naciones se lamentarán al verlo.
5.6. Amplía cómo será Su reunión con los escogidos: con Su poderosa voz, "como una gran voz de trompeta" (1Tes. 4:16) enviará a los ángeles a reunir a Sus escogidos de todas partes de la Tierra.
5.7. Les da la señal de la Higuera (vv. 32-33).
5.8. Les da la señal de la generación que testificará los eventos de la profecía del Templo (vv. 34-36).
5.9. Les da la señal de los tiempos de Noé (vv. 37-39).
5.10.  Amplía cómo será el evento del Rapto y de Su Segunda venida (vv. 40-44).

6.- (24:45-25:30)  En esta Cuarta parte, ilustra la necesidad de estar preparados y apercibidos para Su venida, que podría tomar más tiempo del esperado, por medio de varias parábolas:
6.1. La parábola de un siervo fiel y prudente (24:45-51).
6.2. La parábola de las diez vírgenes , cinco prudentes y cinco insensatas (25:1-13).
6.3. La parábola de los siervos que administran los bienes o talentos del Señor (25:14-30).

7.- (25:31-46)  Y en la Quinta y última parte, el Maestro les enseñó cómo será el juicio a las naciones y el Juicio final para toda la humanidad, ya al final del siglo o de los tiempos.

Así que, vemos que el Maestro sí respondió a las tres preguntas que le hicieron sus asustadizos discípulos.

El número 7 y la Profecía de las Setenta semanas

Ahora, es importante resaltar el uso de los números 7 y 70, ya que podemos observar que es de suma relevancia tanto en la profecía de Jeremías como en la de Daniel, así como en el Apocalipsis de Juan.  A través del profeta Jeremías Dios le dice a Su pueblo que castigará su pecado, su transgresión, al no cumplir con sus tiempos de reposos, en especial, del año sabático y los 70 años de reposo de la tierra (Jer. 29:10, 17-19; 2Cró. 36:17-21; Lev. 26:33-35).  Y por medio del profeta Daniel, Dios les dice que terminará la prevaricación y traerá la justicia perdurable sobre Su pueblo, cuando venga el Mesías Príncipe. Por esa razón, tenemos ante nosotros:
1.- 70 años en la profecía de Jeremías
2.- 70 semanas en la profecía de Daniel
3.- El cumplimiento de la profecía de Jesús, en el año 70 en el calendario romano. 
4.- Y a partir del año 70 d.C. hasta el año 1947, el pueblo judío experimentó la más larga y penosa diáspora entre las naciones, sin tierra, sin capital y sin templo.

Y si es cierto lo que algunos proponen para un segundo cumplimiento de los 70 años de total restauración para Israel, la Segunda venida del Mesías podría ocurrir entre los años 2016 al 2018.  Ya que según esta propuesta entre 1947 al 2017 habrá 70 años, que comienzan con la decisión (decreto) de las Naciones Unidas de crear un Estado para los judíos en Palestina  ¡Pero lo interesante es que desde el año 70, cuando fue destruido el Templo de Jerusalén, al 2017 habrán pasado también 1947 años.

Si desea conocer un poco esta propuesta, puede ver el siguiente vídeo que expone la perspectiva hebrea en la interpretación de la profecía de las Setenta semanas de Daniel.  Que debo aclarar, que aunque tiene datos bíblicos y culturales interesantes para nuestro conocimiento, personalmente no comparto su postura judío-mesiánica extrema, que en ocasiones raya en anti-Cristianismo ni sus conclusiones, ni en su literalismo al punto de querer darle fechas específicas a eventos previos a la venida del Señor, y que, como era de esperarse, fallan en sus predicciones.

En la próxima entrega continuaremos con el análisis de la profecía sobre El Rapto.  Si desea continuar, haga click aquí.


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