EL GRAN ENGAÑO II

EL GRAN ENGAÑO II
Crónicas de intercesión profética en los Estados Unidos de América

Las señales del Fin de los tiempos
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



INTRODUCCIÓN
En la Primera parte de esta entrega sobre El Gran Engaño I, conté brevemente mi experiencia de intercesión en los Estados Unidos de América y cómo lo que el Espíritu del Señor me dijo entre 1998 a 1999 se cumplió fielmente el 11 de septiembre del 2001, exactamente tres (3) años después, con lo que ha sido conocido como "el ataque terrorista al Centro de Comercio Mundial en New York".

Además de cumplirse (y sigue en pleno cumplimiento) el inicio de la crisis económica de los Estados Unidos de América, tal como el Señor me lo dijo, lo que más impactó mi mente y espíritu fue que los tres sucesos relacionados con el ataque terrorista del 11 de septiembre acontecieron en los tres lugares donde mi familia y yo intercedimos: en Washington, New York y en Pennsylvania (en ese orden).

También semanas y meses después, cada uno de estos ataques dejó muchísimas dudas y preguntas sin contestar, que apuntan a que fue un nuevo montaje mentiroso y engañoso del establishment de Washington, tal como lo fue el ataque a Pearl Harbor, las guerras contra Vietnam, Afganistán e Iraq, todas realizadas con argumentos falsos para lograr fines políticos y económicos, según la agenda del Nuevo Orden Mundial.

No me voy a detener en este último punto, pues es mucho lo que habría que analizar en cada suceso por separado.  Pero si lo desea, usted podría encontrar por Internet cientos, si a caso no miles de artículos y vídeos, escritos o producidos por expertos ingenieros y profesionales de diferentes campos, que analizan lo ocurrido en cada uno de estos sucesos y todos concluyen que la falsedad de la versión oficial del gobierno norteamericano domina por encima de la verdad y la justicia.

Pero aquí les comparto un breve vídeo que resume en 7 minutos algunos de los temas mencionados, entre otros, que exponen el Misterio de la iniquidad, la Agenda de las sociedades secretas y el Nuevo Orden Mundial:

Creo que lo he dicho en otros escritos, tales como "La marca de la bestia" y "la Biblia y las profecías del 2012": la nación de los Estados Unidos de América encaja perfectamente con la descripción que hace el apóstol Juan sobre el Falso profeta, en su Apocalipsis (Ap. 13:11-18).  Y este punto lo vamos a analizar ampliamente en próximas entregas, cuando estudiemos las dos bestias, tanto la que sale de las aguas como la que sale de la tierra.

Todos estos casos de mentiras y engaños relacionados con la nación de los Estados Unidos de América y mucho de la profecía que ha emanado de ella, es lo que me llevó a colocarle el título a mi libro El Gran engaño.  ¡El Gran engaño que ha sido propagado desde suelo norteamericano, por medio del espíritu del Falso profeta!

LAS SEÑALES DEL FIN
Dicho lo anterior voy a proseguir compartiendo, ahora el Segundo capítulo del libro El Gran engaño.  En vista de lo extenso de este capítulo, pues analizaremos las diferentes señales dadas por el Maestro a Sus discípulos, voy a fraccionarlo, de manera que sea más fácil su lectura, análisis y comprensión.
“Y Jesús les dijo:
Mirad que nadie los engañe”
Mateo 24:4
Los discípulos acababan de escuchar de boca del Maestro una sentencia demasiado seria y difícil de aceptar… el templo será completamente destruido (Mt. 24:1-2).

En su mente se acumulaban toda una serie de preguntas y emociones: ¿Cómo será eso posible? ¿Y qué de las promesas que nuestros padres recibieron? ¿Qué del pacto eterno que Dios hizo con nuestros padres? ¿Será éste el fin para Israel y el mundo?

Los evangelistas cuentan que hicieron una de esas tantas preguntas que estaban en sus mentes, expresada en tres partes: “¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” La respuesta del Maestro no es menos sorprendente. No les da una respuesta teológica, ni mucho menos sistemática; sino que les da una respuesta pastoral, una advertencia que apunta al corazón: ‘No se dejen engañar’. Esta advertencia es clave, pues Él la repite cuatro veces (24:4,5,11,24).

Este engaño vendrá principalmente por medio de la venida de falsos cristos y falsos profetas.

He aquí el dilema. Por lo menos mi dilema. Mi conflicto. Porque yo mismo puedo ser engañado y también engañar. Es una tremenda responsabilidad compartir la Palabra del Señor. Y la responsabilidad de compartir lo que he aprendido y vivido es a lo que he rehuido por muchos años. Por la misma razón expresada arriba. Porque yo mismo puedo estar engañado…

De allí que lo hago con humildad, como uno que da voces en el desierto. Y es mi profunda rogativa que usted cuando lea este libro, también medite y escudriñe las Escrituras, y pida la dirección del Espíritu Santo. Que usted sea como esas personas sabias en Berea, que aún escuchando el Evangelio de boca del apóstol Pablo, no se detuvieron de corroborar el mensaje que el apóstol les compartió. Este servidor, es uno mucho más pequeño que el apóstol Pablo, así que con más razón usted deberá “cada día escudriñar las Escrituras para ver si estas cosas son así” (Hch. 17: 10-11). Ahora puedo proseguir un poco más tranquilo, confiando que usted seguirá la advertencia que le he dado.
Falsos cristos
"Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: 
“Yo soy el Cristo”, y a muchos engañarán."
Mateo 24:4-5
¿Qué hacen los cristos? Los cristos salvan. Por lo menos en la mentalidad judía esa era la expectativa: que el Cristo (el Mesías) los salvaría de sus opresores gentiles. Para ese tiempo los opresores de turno eran los romanos.

Pero el Maestro da un mensaje totalmente opuesto a las expectativas de sus discípulos judíos. Los falsos cristos ofrecerán salvar; pero este Maestro nazareno, que todos creían era el Mesías, les promete que lo que oirán son noticias de guerras y rumores de guerra, de luchas entre las naciones, de pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares. Y cierra este primer punto diciendo que todo eso apenas “será principio de dolores”. -Tranquilos chicos, eso apenas es el comienzo de los sufrimientos- diríamos nosotros ahora.

Para quitar cualquier esperanza de salvación temporal, el Maestro luego dirige su discurso al sufrimiento que sus propios discípulos tendrán. Serán entregados a tribulación, los matarán, serán rechazados y perseguidos. O sea, este Mesías nazareno no ofrece salvar a los judíos ni tampoco ofrece salvar a sus propios discípulos. ¿Ya ahora entienden por qué Judas decidió entregar al Maestro? ¿Y por que el resto de los discípulos se decepcionaron de él y lo abandonaron al final? Este Mesías, el que supuestamente era el verdadero, no prometía ni salvar a sus discípulos ni mucho menos podría salvarse a si mismo. Recuerde: ellos lo vieron sufrir y morir como un delincuente común clavado en una horrenda cruz romana, el instrumento mortal de sus opresores.

Pero nuestros falsos cristos de los últimos días son mejores. Ellos sí nos prometen que no sufriremos, que no tenemos que padecer necesidad. Nos ofrecen total prosperidad. Nos dicen que todos nuestros enemigos están derrotados y nunca, pero nunca nos podrán tocar ni nada malo nos podrá pasar. Ellos nos prometen la salvación del terrorismo, del imperialismo, del capitalismo, del comunismo y cuanto ‘ismo’ haya en boga. Ellos tienen sus sistemas ideológicos, con importantes poderes e instituciones que los respaldan, y otros cristos tienen grandes ministerios y mega-iglesias que soportan sus mensajes mesiánicos de salvación y bienestar temporal.

Falsos profetas
"Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, 
el amor de muchos se enfriará. 
Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Y será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, 
y entonces vendrá el fin."
Mateo 24:11-13

Pero la otra advertencia es contra los falsos profetas. ¿Qué hacen los profetas? Los profetas guían. Ellos enseñan la Palabra de Dios, la cual viene por medio de los libros que anteriores profetas escribieron, lo que llamamos la Biblia (1Pe. 1:10-12; 2Pe. 1:19-21; 1Tim. 3:16-17); o por vía oral, lo que llamamos mensajes proféticos (1Cor. 14:3,5,24-32). Los profetas de Dios guían para traer edificación, exhortación, consolación y salvación, por lo menos es lo que podemos aprender de la enseñanza apostólica de Pedro y Pablo, e indudablemente por los múltiples ejemplos de los fieles profetas del Antiguo Testamento.

El Maestro nos dice que una señal del fin es la existencia de falsos profetas, los cuales “engañarán a muchos” (Mt. 24:11). La enseñanza de estos falsos profetas resultará en desencanto y desilusión, lo cual producirá que “el amor de muchos (entiendo discípulos) se enfriará” (2Pe. 2:1-22; Ju. 3-17). Esto lo podemos ver dramáticamente y dolorosamente en los países de Europa, que fueron expuestos a toda suerte de falsas enseñanzas bíblicas y teológicas, lo que ha resultado en que la iglesia, en esta área de nuestro mundo, está decreciendo como en ninguna otra parte. La iglesia (institucionalizada) está muriendo en Europa. Pero no la iglesia de Jesucristo en Europa, que sigue la palabra profética segura que encontramos en la Biblia (2Pe. 1:19-21).

El Señor continua, pero con buenas noticias: el Evangelio del reino seguirá siendo predicado hasta el final. Nada ni nadie podrá impedir la proclamación del mensaje profético del Evangelio de Jesucristo. Nos dice que si bien es cierto los falsos profetas engañarán a muchos hasta el fin; los profetas de Dios ayudarán a salvar a muchos (a aquellos que perseverarán hasta el fin), por medio de la proclamación del Evangelio del reino de Dios a todas las naciones. Por eso la iglesia de Dios es tanto apostólica (enviada), como profética (proclamadora), para llevar la Palabra de Dios (Ef. 2:19-22) al mundo, mediante el poder del Espíritu Santo (Hch. 1:8).

Luego el Señor hace un giro interesante. Ahora dirige la atención de sus asustadizos discípulos a algo mucho más escalofriante, a un evento que estaba como un trauma colectivo en la mente de todo judío: la destrucción del templo. El maestro les ratifica su anterior declaración y les recuerda el mensaje de Daniel, un verdadero profeta, quien habló de la ‘abominación desoladora’ en el lugar santo. Entonces les da instrucciones muy específicas, las cuales podemos resumir con una frase común: ¡Corre por tu vida! O también: ¡Cuando eso pase no mires ni para los lados! ¡Corre!

La separación que tenemos de más de veinte siglos y nuestro trasfondo cultural gentil, o sea no judío, no nos permite captar el impacto psicológico, emocional y espiritual que las palabras del Maestro hicieron en las mentes y corazones de sus discípulos. Aquí comienza nuestra humildad histórica, hermenéutica y cultural. La destrucción del templo, por manos de los gentiles opresores nuevamente, era algo que ningún judío quería escuchar ni mucho menos aceptar. La destrucción del templo representaba la total pérdida de esperanza de salvación nacional; y por lo tanto, ellos consideraban, también mundial. Esto tenemos que tomarlo en cuenta y respetar tales sentimientos culturales.

Pero esta señal, la destrucción del templo, nos traslada a la profecía de Daniel, porque el evangelista o el Maestro nos sugieren que le prestemos atención con la frase “el que lee, entienda”. Yo sospecho que fue el evangelista porque lo coloca en paréntesis; pero no tengo problema en aceptar que pudo ser el Maestro. Prosigamos. Tenemos que leer la profecía de Daniel relacionada a la destrucción del templo, para poder entender las señales del fin que el Maestro da a sus discípulos.

Vamos a parar aquí, y en la próxima entrega analizaremos la Profecía de las setenta (70) semanas del profeta Daniel, para que captemos mucho de lo que el Maestro le enseñó a Sus discípulos sobre las Señales del fin de los tiempos.

Si desea continuar con la Tercera entrega de este mensaje, haga click aquí.


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