19 de marzo de 2017

NUESTRA VIDA DE ORACIÓN VII

NUESTRA VIDA DE ORACIÓN VII
Una Guía para Nuestra Vida Personal de Oración

Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


¡Y llegamos a la Séptima y última entrega de este estudio sobre cómo desarrollar una relación personal con Dios por medio de la oración!

Desde la Cuarta parte hasta la Sexta parte tomé el diseño estructural y sacerdotal que nos ofrece el Tabernáculo/Templo para ilustrar cómo pudiéramos iniciar y desarrollar nuestra relación personal con Dios.  Pero solamente con el ánimo de explicar lo que puede ser el proceso de edificar nuestra vida personal de oración.  Porque realmente nuestra relación con Dios, al ser, en la mayoría de los casos, iniciada por Él mismo, se produce de manera "natural" y fluida por medio de Su Espíritu.  Pero no está mal tener este conocimiento y fundamento escritural, de manera que consolidemos esa relación.

Así que, les animo, si todavía no lo han hecho, a que examinen también las entregas Cuarta, Quinta y Sexta, y puedan sacarle el mayor provecho a este estudio bíblico.

Ahora en esta última entrega quiero explicar un poco más lo que vimos en la Tercera parte de este mensaje: Superando las crisis de fe.  Y vamos a detenernos un poco más en los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestra vida personal de oración.

He dicho que, para avanzar en nuestra relación íntima con Dios necesitamos superar nuestras crisis de fe.  Sí, como hemos dicho anteriormente tenemos la gran posibilidad y privilegio de relacionarnos con la Persona más grande, poderosa y maravillosa de todo el universo: nuestro Dios. Pero, esta relación personal no pocas veces exigirá que nosotros superemos muchos obstáculos o crisis de fe, muchas crisis mentales y espirituales, para que podamos superar toda fortaleza mental, espiritual y religiosa con las que hemos crecido y hemos sido educados y formados durante nuestra vida.

¿Cuáles son los obstáculos en nuestra vida personal de oración?

1. Incredulidad.  Nuestro mayor problema y obstáculo es que nosotros no creemos en la Palabra de Dios, en Sus promesas.  Nosotros tendemos a creer más en nuestros sentidos y sentimientos.  Pero Dios nos da Su Palabra para que andemos en ella, para que nuestra fe crezca y avancemos hacia todo lo que Él ya tiene preparado para nosotros.
"Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." (Romanos 10:17)

2. Temor.  Nosotros solemos caminar en temor, pero ahora Dios quiere caminemos con Él en amor y gracia.  Es una situación compleja, porque aunque mentalmente sabemos que Dios nos ama y nos recibe, por otro lado, nuestra tendencia es alejarnos de Él con temor.  Así que, necesitamos superar ese temor y abrazar por completo el amor de Dios.
"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor."  (1Juan 4:18)

3. Culpa.  Nosotros seguimos pensando en nuestro pecados pasados y conductas equivocadas pasadas.  Y en muchos casos es porque mantenemos prácticas e ideas religiosas preconcebidas, que nos son difíciles de abandonar. Pero nosotros ahora en Cristo somos justificados, aceptados, consagrados y ungidos, para amar y servir a Dios en libertad.
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu."  (Romanos 8:1-4)

4. Impurezas. Nosotros seguimos teniendo pensamientos impuros en nuestra mente y alma.  Así que, necesitamos dejar que el Espíritu Santo ponga la Palabra de Dios en nuestra mente y nos limpie de todo pensamiento impuro en nuestro corazón, mediante la sangre de Jesucristo.
"Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
 (Romanos 6:5-11)

5. Soledad. Habrá momentos en los que nosotros nos vamos a sentir solos en la Presencia de Dios.  ¡Eso es normal!  A veces la oscuridad te va a rodear y no verás ni sentirás nada, sólo estarán tú y Dios.  ¡Pero Dios estará allí contigo sea que lo sientas o no!  Allí, a solas con Dios, Él te hablará y te impartirá Su amor, paz, gloria y poder.
"Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?"  (Jeremías 23:18)

6. Impaciencia.  Tenemos que aprender a esperar, a estar quietos, a escuchar y ver en el Espíritu.  Dios revelará Su corazón y voluntad a aquellos que realmente lo buscan con todo su corazón.
"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová"  (Jeremías 29:12-14)

7. Desobediencia.  Debemos obedecer la voluntad y mandamientos de Dios.  No importa si es algo pequeño o grande, debemos obedecerle de manera que nuestra fe crezca y nuestra relación se fortalezca.  Obedezcamos lo que Dios nos dice por medio de Su Palabra y Su Espíritu Santo.  Como hemos visto, Dios sigue hablándonos por medio de Su Espíritu y en formas que nunca son inconsistentes con Su Palabra escrita.
"Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey."   (1Samuel 15:23)

8. Inconstancia.  Debemos perseverar en nuestra búsqueda de la presencia y el rostro de Dios y en hacer Su voluntad.  ¡No nos rindamos!  Porque a su tiempo veremos los frutos y la recompensa que Dios ya tiene preparados para nosotros, Sus hijos.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."  (Hebreos 11:6)

9. Rencor. La falta de perdón, que comúnmente llamamos rencor o resentimiento, es un serio obstáculo para acercarnos a Dios y para que nuestras oraciones sean escuchadas y respondidas por Él.  Tanto el Señor como los apóstoles nos exhortan a perdonar, para que seamos perdonados, de manera que nuestra comunión con Dios no sea interrumpida ni estorbada (Efesios 4:32; Colosenses 3:13; 1Pedro 3:17)
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas." (Mateo 6:14-15)

¡Así que, avancemos en nuestra relación personal con Dios por medio de la oración! Habrán algunas personas que les puede costar más que a otras llegar a una profunda intimidad con Dios en oración. Pero todos, absolutamente todos, tenemos que superar de alguna u otra manera varios obstáculos o crisis de orden mental, emocional y espiritual, aún en el orden físico.  ¡Y todos tenemos la gran posibilidad de relacionarnos íntimamente con la Persona más grande, poderosa, maravillosa y amorosa del universo!  Así que, avanza y no te detengas.

"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió."  (Hebreos 10:19-23)


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