27 de marzo de 2017

¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? IV

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? IV
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Estudio bíblico-exegético de Mateo 24-25
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


En las entregas anteriores hemos analizado tres posiciones, tres estudios bíblico-teológicos que nos dan sus perspectivas sobre el posible cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días.

En la Primera parte analizamos la propuesta del blog  clearlywritten.net "1948, 1967, 1978 predicted in Book of Daniel!" (1948, 1967, 1978 predichos en el libro de Daniel) y concluimos que las fechas y análisis ofrecidos en ese extenso artículo son errados.

En la Segunda parte analizamos la propuesta de Ministerios Gilgal y su estudio "Las 70 Semanas de Daniel desde una Perspectiva hebrea" y también pudimos observar y  concluir que las fechas y análisis ofrecidos en su extenso estudio son errados.  Y también analizamos la perspectiva dispensacional, que yo llamo clásica o tradicional.

Y en la Tercera parte comenzamos a analizar, tanto como el espacio y el tiempo nos permite, el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, que es donde nace el interés de la Iglesia por conocer sobre este tema fascinante y relevante para nuestros días.

Ahora en esta Cuarta parte continuaremos nuestro estudio en Mateo 24 y también en Lucas 21.

Y vimos al inicio de nuestro estudio de Mateo 24 que hay muchas sorpresas en este pasaje y pistas bíblicas,  sintáctico-gramaticales e históricas que nos pueden dar un giro bastante diferente a lo que comúnmente se "lee y piensa" sobre este pasaje tan importante dentro de la escatología o estudios de los últimos tiempos.  Y estoy seguro que en esta Cuarta entrega también vamos a encontrar muchas otras sorpresas, que en muchos casos se pasan por alto o sencillamente se ignoran, porque no siempre cuadran con la pre-concepción teológica con la que muchos "interpretes bíblicos" se acercan a la Palabra de Dios.

¡Prosigamos!

¿Cuáles son las instrucciones que dio el Maestro ante la destrucción del templo?

El Maestro, luego que les da a Sus discípulos La Señal y otras señales que acontecerían previamente a la destrucción del templo de Jerusalén, procede a darles específicas instrucciones para cuando acontezca ese terrible evento.  Veamos el pasaje de Mateo 24:15-25 (Cf. Lc. 21:20-24):
"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.  El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
Mas ¿ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.  Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Ya os lo he dicho antes."


Otra vez, les pido a mis queridos lectores que por favor mantengan en mente el contexto bíblico e histórico de este pasaje.  Recordemos que desde el capítulo 23 (Esp. 23:34-24:2) el Maestro viene instruyendo a Su discípulos sobre la destrucción del templo, que el acababa de profetizar, primero durante su visita al templo y luego en el Monte de los Olivos.  Porque ahora Él procede a darle específicas instrucciones sobre qué hacer cuando ese día llegue.  Veamos:
  1. El que esté en Judea, huya hacia los montes.
  2. El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo en casa.
  3. El que esté en el campo, no regrese a tomar su capa.
  4. Oren para que esa huida no sea cuando tu esposa esté embarazada, ni sea invierno, ni en día de reposo.
¿Por qué?  "porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá."  (Mt. 24:21, 29; Mr. 13:19; Lc. 21:23)  ¿Cómo?  ¿O sea, que la gran tribulación aconteció cuando ocurrió la destrucción del templo?  ¡Sí, eso es lo que exactamente está diciendo nuestro Señor Jesucristo!

El profeta Daniel usó básicamente la misma expresión que usó el Señor (Dn. 12:1):
"Y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro."

Pero Daniel la usó en el contexto de la profecía de la profanación del templo que aconteció en el tiempo de Antíoco Epífanes IV, tal como lo vimos en la Primera parte de este estudio.  Porque el contexto bíblico así lo indica; ya que desde el capítulo 11 (aunque realmente el relato comienza en el capítulo 10) él cuenta que recibió una visión sobre "el rey del norte y del sur", que la mayoría de los estudiantes de la Biblia coinciden en interpretar que se trata de la caída del imperio persa y el surgimiento del imperio griego, por medio de Alejandro el Grande, para luego dar paso a la figura central de la profecía de Daniel: Antíoco Epífanes IV.  Y en ese contexto del surgimiento de este rey griego acontecería por primera vez "la abominación desoladora" (v. 31) y también las primeras revueltas de los judíos contra el ejército sirio-griego de Antíoco IV.

Por eso decimos que el profeta Daniel nos da un patrón profético, que no podemos ignorar si queremos ser fieles a la profecía de las 70 Semanas y a su interpretación:
1.  Invasión extranjera
2.  Abominación desoladora o profanación del templo
3.  Gran tribulación o tiempo de gran angustia para el pueblo de Dios.

Según Daniel y Mateo ¿cuándo hubo Gran tribulación?
1.  Cuando el emperador griego Antíoco Epífanes IV profanó el templo el 25 de kislev del 168 a.C.
2.  Cuando el general príncipe romano Tito Vespaciano profanó el templo el 9 de Av del 70 d.C.

¿Pasó el pueblo de Israel por esa Gran tribulación?  Definitivamente sí.
¿Pasó la Iglesia de Jesucristo que estaba en Jerusalén y Judea en el 70 d.C. por esa Gran tribulación?  ¡Definitivamente sí!

¿Pudo haber Gran tribulación después de los eventos del 70 d.C.?
Claro que sí.
¿Puede haber Gran tribulación después en el futuro, aún en nuestro días?
¡Claro que sí!  Pregúntenle a los cristianos judíos, romanos, griegos, europeos, chinos, japoneses, indios, vietnamitas, camboyanos, sirios, iraquíes, africanos, etc, etc...

¡La teoría que los cristianos no pasarán por la Gran tribulación no tiene ni fundamento bíblico ni tampoco histórico!  Jesús y los apóstoles les enseñaron a los primeros discípulos todo lo contrario a lo que enseñan muchos dispensacionalistas pre-tribulacionistas hoy en muchas iglesias.  Miremos aquí en Mateo 24:8-13:
"Y todo esto será principio de dolores.   Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;  y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.  Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo."


Lucas 21:12-19:
"Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de mi nombre.  Y esto os será ocasión para dar testimonio.  Proponed en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.
Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros; y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.  Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.  Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas."


Romanos 5:1-5:
"Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."


2Corintios 1:3-5:
"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación."


Hebreos 10:32-34
"Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante.  Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos."

Hay muchos pasajes más, pero ese no es el tema de nuestro estudio, aunque sí se relaciona.  Por eso voy a detenerme aquí.  Pero si desea leer un profundo y detallado estudio bíblico sobre este tema, le recomiendo el artículo del Dr. Benjamín L. Merkle "¿Quién será dejado atrás?" Si así lo desea, haga click aquí.

¿Cuáles señales dio el Señor para Su Segunda venida?

Nuestro Señor Jesucristo sí les dio señales a Sus discípulos para Su Segunda venida, pero no en los términos o expectativas que ellos querían o esperaban.  El Señor después que les dio la profecía de la destrucción del templo, basado en la profecía de las 70 Semanas de Daniel, procede entonces a hablarles un misterio que los discípulos no sabían: La Segunda venida del Señor.

A partir del versículo 27 hasta el 51 el Señor les enseña cómo será Su Segunda venida (Gr. parousía) desde Su perspectiva, no desde la perspectiva hebrea o judía, que ya vimos en la Tercera parte.  Porque así como era un misterio que el Mesías debía padecer, morir y resucitar primero antes de ser coronado y entronado; así también la Segunda venida del Señor tal como nosotros la entendemos ahora, fue otro misterio para los primeros discípulos del Maestro.

Así que, veamos qué enseña el Maestro sobre Su Segunda venida en Mateo 24:27-51

En los versículos 27 al 28, Él les da un breve compendio o resumen de cómo será Su venida:
"Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas."

Esto contrasta con la expectativa terrenal que tenían los judíos sobre la venida del Mesías.  Estos esperaban y esperan un Mesías Rey que saldrá y vendrá de entre Su pueblo.  Y el Maestro les dice: no.  En mi Primera venida, sí vine así, me encarné, viví y me moví entre el pueblo, y morí y resucité entre mi pueblo.  Como lo dijo el apóstol Juan en su Evangelio (Jn. 1:9-11):
"Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron."


Pero ahora, en Su Segunda venida Él vendrá del cielo.  Así que, Él les dice a Sus discípulos, no me esperen en el campo, ni en el desierto, ni en ninguna casa o habitación, porque esta próxima vez vendré del cielo.  Y será un acontecimiento muy rápido, como lo es un rayo que sale del oriente y llega hasta el occidente.

Y donde Él esté en el cielo allí también estarán Sus discípulos, representados aquí como "las águilas" que se reúnen alrededor del "cuerpo"; que bien pudiéramos considerar como una "velada" referencia al rapto de la iglesia, que ocurrirá en la Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo (v. 28).

Luego el Maestro da otra señal a Sus discípulos sobre el futuro cercano:  La segunda Diáspora judía y el fin de la Era de Israel como nación, para dar paso a la Era de los gentiles (Lc. 21:24).  Veamos cómo lo describe aquí el Maestro (Mt. 24:29):
"E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas."

¿A cuales días de tribulación se refiere el Señor aquí?  A los días en los que sería destruido el templo.  ¡Ese es el contexto de este pasaje!  Y el Señor les da una secuencia de eventos: 1. Primero la destrucción del templo (en medio de Gran tribulación), la segunda Diáspora judía; 2. Luego, Su Segunda venida y el rapto de Su Iglesia.

Pero los interpretes futuristas y "textuales" obvian el lenguaje simbólico y profético que este versículo porta; así que, se lanzan a una interpretación "literal" del mismo y tratan de relacionarlo con los pasajes paralelos de Joel 2 y Apocalipsis 6, entre otros.

Pero personalmente considero que el Señor hizo uso del lenguaje simbólico para describir el período de oscuridad que Israel, representada en el reino de Judá, pasaría desde el año 70 d.C. hasta 1948 d.C. (Lc. 21:24-26).  Y para ello toma códigos proféticos que podemos encontrar en el libro de Génesis, donde por primera vez se describe a Israel y a sus tribus de una manera "estelar".  Veamos en Génesis 37:9:
"Soñó aun otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí."

Este sueño lo tuvo José, el onceavo (11) hijo de Jacob/Israel, y su padre interpretó ese sueño de manera acertada y relacionó al sol con él mismo, a la luna con Raquel y al resto de las estrellas con sus doce hijos.  ¡Y su cumplimiento fue fiel y verdadero!

Ahora un descendiente de Israel, hijo de David, de la tribu de Judá, toma la misma figura, para profetizar la caída de la nación, para luego ser sumergida en un largo período, de más de 1.800 años, de oscuridad.  Evento como muchos otros que representó una gran conmoción espiritual tanto en el cielo como en la tierra.

Sin embargo, Lucas registra un lenguaje menos simbólico y claramente dice que el Señor habló de la siguiente Diáspora judía:
" Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan."


¿Esta señal puede tener un próximo cumplimiento?  Seguro que sí.  Recordemos que toda profecía tiene el potencial de un doble cumplimiento.  Pero por lo pronto, podemos concluir que ya tuvo un primer cumplimiento que comenzó entre el 70 al 135 d.C. hasta 1948 d.C.

Luego el Señor pasa al principal evento: Su Segunda venida y nos da más señales y más detalles:
"Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.  Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.  Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre."


¿Qué podemos observar aquí en estos versículos? (Mt. 24:29-39)
1.  Qué habrá una señal del Hijo del Hombre en el cielo...  ¿Una señal estelar, un evento, fenómeno?  No lo sabemos todavía.  Pero lo que sí es cierto es que las naciones la verán y se lamentarán al verla.  Si me preguntan, yo diría que será una señal estelar al igual que sucedió durante el nacimiento del Señor, en Su Primera venida (Mt. 2:1-12).  Y eso significaría que estamos ante otro patrón profético: el Rey del cielo antes de manifestar las llegadas/venidas de Su Hijo envía señales en el cielo, al que nosotros Su pueblo debemos estar muy atentos, porque para eso fueron creadas todas esas lumbreras (Gén. 1:14).
2.  Que el Señor vendrá sobre las nubes, con poder y gran gloria (Lc. 21:27; 1Tes. 4:17).
3.  Que Él enviará a sus ángeles "con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro".  Esto se me parece mucho a la escena del arrebatamiento (rapto) que describe el apóstol Pablo en su primera carta a los tesalonicenses (1Tes. 4:16-17).  ¡Y en ambos relatos o versiones el arrebatamiento acontece durante la Segunda venida del Señor!  No antes, no en el medio, sino cuando el Señor venga por Segunda vez...  ¡Eso es lo que veo en mi Biblia!  No veo ningún paréntesis, ni se mencionan por ningún lado siete años previos ni nada por el estilo...
4. Que hay que prestarles atención a las señales que el Maestro nos da, así como cuando vemos la higuera y sabemos que el verano se acerca (Mt. 24:32-33).
5. Que los eventos profetizados por el Señor serán vistos por esa generación que recibió esa palabra.  Aquí para la palabra "generación" deberemos usar por lo menos dos acepciones: que se trata de la generación que vivía durante el tiempo de Jesús (40-70 años); que se trata de los judíos como grupo humano que permanecerá hasta el fin cuando sucedan todas estas cosas.
6. Que ese anuncio profético es cierto y verdadero y se cumplirá a Su tiempo (Mt. 24:35).
7. Que no se puede y no se podrá saber la fecha y hora exacta de la Segunda venida del Señor (Mt. 24:36).  ¡Así que, por favor dejen de ponerle fecha al rapto y a la Segunda venida del Señor!
8. Que ese evento tomará por sorpresa a la mayoría de los pueblos y naciones, porque no entenderán las señales, o las ignorarán, y no estarán preparados, de la misma manera como sucedió en los tiempos de Noé y el diluvio que Dios envió para juzgar a la humanidad (Mt. 24 :37-39).  Este evento será tan sorpresivo y traumático que dejará a muchos confundidos y perplejos.  Y para reforzar el punto, el Maestro ilustra cómo varias personas que estarán haciendo una misma faena o estarán en el mismo lugar serán afectadas de manera diferente (Mt. 24:40-41; Lc. 17: 34-35).  Y para comprender bien estos versículos que también se han mal interpretados para favorecer un postura dispensacionalista pre-tribulacionista, nuevamente les invito que lean el excelente estudio bíblico-teológico "¿Quién será dejado atrás?", que puede encontrar en este Blog.
9. Pero ante lo incierto de la fecha de la Segunda venida del Señor, Él nos exhorta a estar preparados en oración y en el estudio de la Palabra de Dios, que es la palabra profética más segura (Mt. 24:42-51; 2Pe. 1:19-21; 1Pe. 1:10-11); de manera que ese evento tan importante no nos agarre desprevenidos (1Tes. 5:1-11).

El Señor ama tanto a Sus discípulos que refuerza nuestra necesidad de estar preparados y atentos a las señales de Su Segunda venida; y por eso nos da cuatro parábolas que ilustran cómo Él quiere que estemos preparados para ese día:
  • Debemos estar preparados y apercibidos como un buen padre cuida de su casa ante la posibilidad que un ladrón los ataque (vv. 43-44).
  • Debemos estar preparados y apercibidos como un buen siervo fiel y prudente, que vela y trabaja en los asuntos de su señor hasta que él regrese (vv. 45-51).
  • Debemos estar preparados y apercibidos como unas vírgenes prudentes que esperaban al esposo aún tarde en la noche, y para ello tenían sus lámparas encendidas y aceite extra por si se "demoraba" (25:1-13).
  • Debemos estar preparados y apercibidos como unos buenos y fieles siervos, que habiendo recibido de su señor ciertos recursos económicos trabajaron diligentemente para invertirlos y multiplicarlos hasta el regreso de su señor, que les pidió cuenta de sus acciones (25:14-30).
¡Observemos cuán importante es para nuestro Señor Jesucristo el tema de Su Segunda venida y nuestra preparación para ese glorioso evento!

Y luego el Maestro culmina Su enseñanza sobre Su Segunda venida con lo que pasará después de Su retorno con las naciones (Mt. 25:31-46):
  • Cuando Él regrese se sentará en Su trono glorioso y todas las naciones serán traídas ante Él.  Este juicio no será en el cielo, sino en la tierra, específicamente en Jerusalén, tal como los profetas lo han anunciado.
  • Cuando Él regrese serán juzgadas las naciones y Él separará aquellos que son sus ovejas fieles y obedientes de los cabritos rebeldes y desobedientes.
  • La base para ese juicio será el amor y la sensibilidad social que las naciones muestren hacia su prójimo, especialmente hacia aquellos que son pobres, hambrientos, sedientos y extranjeros.
  • El destino de las ovejas es que recibirán vida eterna y herencia en el reino eterno de Dios.
  • El destino de los cabritos es que recibirán castigo y serán apartados de la presencia del Señor y lanzados al fuego eterno que ha sido preparado para el diablo y sus demonios.
Este juicio que el Señor, repito hará en Su Segunda venida a la tierra, coincide mucho con la excelente interpretación que el Dr. Benjamin L. Merkle nos da en su estudio "¿Quién será dejado atrás?", que recomiendo que por favor lo lea y examine.  Porque aquí vemos que las ovejas obedientes son "dejadas atrás", es decir, dejadas en el reino mesiánico de nuestro Señor y en Su tierra gloriosa (compare con Is. 4:2-4; Sof. 3:11-13; Zac. 13:8); mientras que los cabritos desobedientes son tomados, separados y arrojados en el fuego eterno, preparado para el diablo y sus demonios.  Y esto contraría mucho la visión tradicional (dispensacional-pretribulacionista) que se tiene sobre el rapto, en el que se piensa que los "buenos" son tomados y llevados arriba y los "malos" son "dejados atrás", para sufrir la ira y los juicios de Dios.  Amado lector, ¿está viendo la importancia de conocer y entender el contexto bíblico-histórico cuando estudiamos la Palabra de Dios?  Si no le prestamos atención al contexto de los pasajes bíblicos en estudio, somos susceptibles al error y a dar una interpretación equivocada a la Palabra de Dios.

Hemos estudiado completamente el discurso o estudio que el Señor les dio a Sus discípulos en el Monte de los Olivos, que se encuentra en los capítulos 24 y 25 del Evangelio de Mateo y en el capitulo 21 de Lucas (también vea Mr. 13.3-23; Lc. 17.25-36; 12.41-48).  Ahora me siento mejor preparado para compartir el esquema o diagrama de mi posición sobre la profecía de las 70 Semanas de Daniel.  Así que, en la Quinta parte lo compartiré junto con otros datos actualizados sobre un posible cumplimiento de esta profecía en nuestros días.

Si desea continuar con la Quinta parte, haga click aquí.

Fuentes citadas:
Concordancia Exhaustiva de la Biblia de James Strong
AMG's Annotated Strong's Dictionary
Bible Gateway, Mateo 24


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21 de marzo de 2017

¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? III

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? III
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Estudio bíblico-exegético de Mateo 24 Primera Parte
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


Hasta aquí hemos analizado tres posiciones, tres estudios bíblico-teológicos que nos dan sus perspectivas sobre el posible cumplimiento de la profecía de las 70 Semanas de Daniel en nuestros días.

En la Primera parte analizamos la propuesta del blog clearlywritten.net "1948, 1967, 1978
predicted in Book of Daniel!
" (1948, 1967, 1978 predichos en el libro de Daniel) y concluimos que las fechas y análisis ofrecidos en ese extenso artículo son errados.

En la Segunda parte analizamos la propuesta de Ministerios Gilgal y su estudio "Las 70 Semanas de Daniel desde una Perspectiva hebrea" y también pudimos observar y  concluir que las fechas y análisis ofrecidos en su extenso estudio son errados.

Y también en esa Segunda parte analizamos lo que yo llamo la propuesta clásica o tradicional: la propuesta dispensacionalista de interpretación de las 70 Semanas de Daniel y dije que esta interpretación incurre en dos errores:
1.- Viola el contexto histórico y literario de Mateo 24 y Lucas 21, en los que nuestro Señor Jesucristo profetiza los eventos que acontecerán durante la destrucción del Segundo templo de Jerusalén, lo cual efectivamente sucedió en el año 70 d.C. y las señales de Su Segunda venida.
2.- Ignora el cumplimiento histórico de la profecía dada por el mismo profeta Daniel y la de nuestro Señor Jesucristo. ¡Ambas profecías se cumplieron, tal como ellos lo dijeron!

Ahora en esta Tercera y última entrega sobre este estudio, vamos analizar las Sagradas Escrituras y las señales y patrones proféticos actuales, que son usados por algunos interpretes de la profecía bíblica para indicar que podemos estar presentes ante el cumplimiento de las 70 Semanas de Daniel.

¿Qué es lo que realmente enseña Mateo 24?

Antes de proseguir debemos ir a la Biblia y dejar que sea ella la que nos hable; porque en mi opinión lo que muchas veces pasa con temas y estudios como éste es que damos por sentado que ya sabemos todo lo que necesitamos saber, y entonces abandonamos nuestra objetividad y no dejamos que la Biblia realmente nos hable.

Realmente el relato de Mateo 24 comienza en Mateo 23:1-39, capítulo en los que el Maestro nazareno acusa fuertemente a los escribas y fariseos de su época, con un mensaje que termina con dos sentencias proféticas muy fuertes:
La primera (vv. 34-36):
"Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación."


Y la segunda le sigue (vv. 37-39):
"¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
He aquí vuestra casa os es dejada desierta.
Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor."


Estas dos sentencias se cumplieron literalmente en el primer siglo, a excepción de la última parte, en el versículo 39, que a todas luces sucederá en la Segunda venida de nuestro Señor.

Así que, el Maestro venía con una fuerte carga emocional de ira y tristeza a la vez, y los discípulos lo notaron y trataron de ser "simpáticos" con Él; y en vista de su expectativa mesiánica judía, hasta trataron de animarlo a manifestarse según lo que ellos esperaban de su "Mesías".  Y el Maestro les echó un gran balde de agua fría...  Veamos (Mt. 24:1-2)...
"Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.  Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada."

Lucas nos dice que algunos de los discípulos le mostraron que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas dedicadas a Dios (Lc. 21:5).

Esta respuesta clara, diáfana y a "quemaropa" del Maestro tuvo que haber dejado en shock a Sus discípulos judíos.  Y por eso vemos que una vez que llegaron al Monte de los olivos (a unos 30 a 45 minutos caminando) ellos le expresaron sus interrogantes relacionadas con la profecía sobre la destrucción del templo, porque minutos antes escucharon al Maestro profetizar dos veces lo mismo (Mt. 23:38; Mt. 24:2).  ¡Así que, ese es el contexto del mensaje que viene!  Preste atención y lea bien: ¡Ese es el contexto del mensaje que viene de Mateo 24 desde el versículo 3 hasta el versículo 46 del capítulo 25!

Para el proceso de interpretación bíblica es de vital importancia conocer el contexto histórico y bíblico del pasaje en estudio.  Y me da la impresión que la inmensa mayoría de los estudios que se hacen de Mateo 24 violan este principio o sencillamente lo pasan por alto por lo que dije arriba: 'porque creemos que ya sabemos lo que el pasaje enseña'.  Y entonces tratamos que la Biblia diga lo que ya nosotros creemos y ya hemos aprendido.  Y en el peor de los casos le imponemos un sistema teológico de interpretación bíblica.

Necesitamos tener bien en mente, que aquí el Maestro les está hablando a Sus discípulos, que todos eran judíos y tenían una muy clara y definida expectativa mesiánica judía, que Él quería echar por tierra de una muy buena vez.  Así que, si queremos entender este pasaje tenemos que tratar, tanto como podamos, de imaginar cómo un judío del primer siglo, con poca educación, podría pensar y cómo podría estar esperando la llegada de su Mesías judío...

Cuando ellos escuchan que el Maestro les dice dos veces que el templo sería destruido ellos inmediatamente pensaron en la venida del Mesías, de la restauración del reino prometido al rey David del cual el Mesías sería su heredero.  ¡Ellos no estaban pensando en la Segunda venida de Cristo tal como nosotros lo entendemos hoy!  Ellos esperaban la venida del Mesías en su tiempo, o sea en el primer siglo.  Por favor, mantengamos esto en mente.

Por eso, al llegar al monte de los Olivos le hacen tres preguntas que están íntimamente relacionadas.  Analicémoslas:
"Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, 
1.- ¿cuándo serán estas cosas, 
2.- y qué señal habrá de tu venida, 
3.- y (qué señal habrá) del fin del siglo?"

Y de aquí parte mucha de la confusión que ha habido todos estos años.  Porque si no entendemos las preguntas de los discípulos, tampoco sabremos entender las respuestas del Maestro...

Lucas lo narra en su Evangelio de la siguiente manera (Lc. 21:7):
"Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?"

1.- ¿Cuándo serán estas cosas? ¿A cuáles cosas se refiere?  Obvio, ya lo dijimos, a la destrucción del templo que el Maestro acaba de profetizar.  Ellos querían saber la fecha o el tiempo específico de ese evento, pues ellos tenían cierta idea del mismo, según lo que habían oído en las sinagogas de Galilea o en las enseñanzas dadas en el templo por los rabinos judíos.  Y el Señor, sabiendo eso les da la pista: "Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes."
¿Qué señal marcaría el tiempo, el Cuándo, de la destrucción del templo? ¡La abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel!

Pero el Señor les da muchas más, veamos...
1.1. Manifestación de falsos cristos (ungidos) y falsos profetas (maestros).
1.2. Noticias y rumores de guerras.
1.3. Manifestación de pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares.
1.4. Persecución y tribulación para los discípulos.
1.5. Predicación y expansión del Evangelio por el mundo conocido.
1.6. Profanación del templo (parecida a la que ocurrió con Antíoco Epifanes IV), que también fue profetizada por el profeta Daniel.

2.- ¿Qué señal habrá de tu venida?  Ante esta pregunta el Maestro igualmente no les da UNA señal sino MUCHAS señales.  Pero antes de compartir estas señales, entendamos primero de qué realmente trata la pregunta.  Y considero que lo que genera confusión repito es que nosotros pensamos que la respuesta es obvia: se trata de la Segunda venida de Cristo.  ¡Y esa respuesta es errónea!  Repito, los discípulos no tenían ni idea que iba a haber una Segunda venida en los términos que nosotros lo entendemos hoy; es más, a esa altura, ni siquiera ellos aceptaban ni entendían lo de la muerte y la resurrección del Maestro/Mesías al tercer día.

¿Entonces a cuál venida ellos se refieren?  ¡A Su venida como el Mesías Rey!  El problema de interpretación se produce porque inmediatamente al ver la palabra "venida" nosotros pensamos que se trata de la "Segunda venida"; y no, aquí se trata es de la manifestación de Jesús como el Mesías Rey prometido.  ¿Cómo lo sabemos?  Porque la palabra griega para venida es parousía, que puede ser traducida como "advenimiento, venida, presencia" (Strong 3952).  Los discípulos judíos esperaban era el advenimiento o manifestación de Jesús como Mesías, ya no como Maestro, sino como Rey ungido. ¡Ellos esperaban al profeta prometido por Moisés! (Dt. 18:14-19)

Lo que los discípulos de Jesús esperaban era que Él se manifestara abiertamente como el Mesías-Rey esperado, el Mesías Príncipe del que profetizó Daniel.  Y cuando el Maestro les habló de la destrucción del templo sus alarmas proféticas se activaron y quisieron conocer más detalles de cómo y cuándo Él, como el candidato más cercano al reino mesiánico, iba a tomar el poder del reino y restaurarlo.

Para que tengamos una idea de lo fuerte que era esta expectativa mesiánica en los discípulos de Jesús, veamos que todavía momentos antes de Su ascensión le vuelven a preguntar "Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?" (Hch. 1:6-8).  De eso mismo están hablando Jesús y Sus discípulos en Mateo 24 y en Lucas 21, de la venida de Jesús como el Mesías Príncipe para restaurar el reino de Israel.

3. "¿y (qué señal habrá) del fin del siglo?" Esta tercera pregunta está conectada con la segunda, tanto gramaticalmente así como en semántica y teología.  Para la mente de los judíos del siglo I a.C. hablar de la destrucción del templo significaba dos cosas: la llegada (parousía) del Mesías y el inicio de la Era del reino mesiánico.

Pero nosotros, interpretes gentiles del siglo XXI obviamos la mentalidad y el trasfondo judío en el que fueron escritos los Evangelios, y le metemos a la Biblia nuestros esquemas teológicos occidentales preconcebidos y no nos tomamos el tiempo suficiente para analizar debidamente el contexto bíblico-histórico.  Y entonces dividimos los capítulos de la Biblia y les colocamos títulos que no siempre ayudan en la lectura e interpretación de la misma, como es este caso.  En la mayoría de las versiones de la Biblia en español el pasaje de Mateo 24:3-28 tiene como título "Señales antes del fin"  y; otra vez, todos damos por obvio que se trata del fin del mundo, de los postreros días antes del fin de las cosas cuando el Señor regrese por Segunda vez, porque ya concluimos que la segunda pregunta de los discípulos trata de la Segunda venida del Señor.  ¡Pero no, ese es otro error!

Entonces, ¿de qué "fin del siglo" se trata?  Aquí se trata del fin de una ERA, el fin de la era del reino de Judá que dará paso al reino prometido del Mesías.  La palabra griega usada para "siglo" es aión (Strong 165), que puede ser traducida como: edad, era, siglo.  Strong da una nota específica: "período (judío) mesiánico (presente o futuro)".

Las señales que le da el Maestro a Sus discípulos es de lo que pasaría antes de la destrucción del templo de Jerusalén, evento que marcaría (como en efecto lo fue) el fin de la era del reino de Judá.  ¡Todas las señales que el Maestro les dio a Sus discípulos se cumplieron antes del año 70 d.C.!

1. Manifestación de falsos cristos (ungidos) y falsos profetas (maestros).  Esto ya era denunciado por los apóstoles Pedro, Pablo y Judas en algunas de sus cartas entre el 60-68 d.C. (2Pe. 2:1-17; 1Ti. 4:1; Ju. 3-4).
2. Noticias y rumores de guerras.  Por la expansión del imperio romano en la región y las revueltas judías que antecedieron la caída y destrucción de Jerusalén, desde el 66 d.C. hasta el 73 d.C.
3. Manifestación de pestes, hambres y terremotos en diferentes lugares.  El asedio romano de la ciudad y otras señales, tanto en el cielo como en la tierra, antecedieron la caída de la ciudad santa y la destrucción de su templo
4. Persecución y tribulación para los discípulos.  Éstas comenzaron desde el encarcelamiento de Pedro y Juan en Jerusalén, narrados en Hechos 4:1-22 y 5:17-40 en el 33 d.C., así como el martirio de Esteban en el 34 d.C. (Hch. 6:8-12; 7:54-8:3).
5. Predicación y expansión del Evangelio por el mundo conocido.  De esto da testimonio el apóstol Pablo en sus primera carta a la iglesia en Tesalónica, considerada la primera carta paulina escrita aproximadamente entre el 50-52 d.C.  En ella el apóstol da cuenta de la expansión del Evangelio diciendo: "Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.  Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera."  Ahora sabemos que la fe apostólica llegó hasta España que era considerada "lo ultimo de la tierra" y también se extendió hacia África, India y las regiones de Asía.  Pero note que ya para los años 50-52, cuando fue escrita la primera carta a los tesalonicenses se daba por  sentado que el Evangelio se había esparcido por el mundo conocido de la época.
6. Profanación del templo (parecida a la que ocurrió con Antíoco Epifanes IV), que también fue profetizada por el profeta Daniel.  Esto ocurrió según registro histórico durante el asedio de la ciudad, lo cual causó muchas muertes y derramamiento de sangre dentro del lugar sagrado; y luego dentro del templo cuando los ejércitos romanos de las legiones V Macedonica, XII Fulminata y XV Apollinaris comenzaron a matar a las fuerzas judías rebeldes y a saquear el templo, para luego quemarlo y destruirlo completamente, tal como el Maestro lo profetizó.

¡Eso pasó!  Y hay un registro histórico muy detallado al respecto, que certifica que la palabra profética dada por el Maestro, en el templo como en el Monte de los Olivos, la cual fue registrada en el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, ya se cumplió.

Y a partir del año 70 d.C. bajo el general Tito Vespaciano hasta el año 135 d.C. bajo el emperador Adriano comenzó la total destrucción de Israel como reino y nación, además de la mayor Diáspora judía conocida hasta el momento.  Los judíos desde entonces no sólo perdieron su preciado templo, sino también su nación hasta el 29 de noviembre de 1947, cuando las Naciones Unidas aprobaron la creación del actual Estado de Israel, lo cual se concretó el 14 de mayo de 1948.

Cumplimiento de los propósitos de la profecía de las 70 Semanas de Daniel

Pero un detalle aún mucho más importante que fechas o eventos cumplidos y que debemos prestarle atención, y que podría certificar si la profecía se cumplió o no, es la verificación de los propósitos que el ángel Gabriel le dio al profeta Daniel sobre esas 70 Semanas (Dn. 9:24).  Veamos primero cuáles fueron y si ya se cumplieron o no.  Porque si se cumplieron esos propósitos podemos decir sin duda alguna que la profecía también se cumplió.  Veamos...
"Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos."

Podríamos analizarlos uno por uno, pero prefiero colocarlos en tres grupos
1. Terminar la prevaricación y poner fin al pecado. Con el sacrificio del Mesías en el 33 d.C. se puso fin al pecado de prevaricación (incumplimiento de los deberes) del pueblo judío contra la ley de Dios. Es decir, quedaba abolida la exigencia del cumplimiento de la ley dada por Dios a Moisés, para ser justificados ante El. Ya la voluntad de Dios no es el cumplimiento de la ley mosaica, sino que aceptemos el sacrificio hecho en la cruz del Calvario y creamos en la obra redentora del Hijo de Dios, el Mesías prometido (Jn. 6: 28-48; 14: 6-7/Compare con las enseñanzas del apóstol Pablo en Rom. 3: 9-31; 6: 1-14; Gál. 3: 19-4: 7; Ef. 2: 1-22). 

También como hemos dicho, con el sacrificio perfecto y completo de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del Calvario se puso fin al pecado, porque Él mismo se presentó como la ofrenda, como el cordero santo y perfecto, que era capaz de quitar el pecado de la humanidad (Jn. 1:29,36; Hch. 8:32; 1 Pe. 1:18-20; Ap. 5:5-7). Su sacrificio fue tan perfecto y completo que fue y es suficiente una vez y para siempre, para que tengamos acceso diariamente, no sólo una vez al año, para entrar ante el Gran Trono celestial (Heb. 7:27; 10:19-22).  Y Su preciosa sangre igualmente fue suficiente para perdonarnos y quitar el pecado del mundo una vez y para siempre (Heb. 9:11-13; Ef. 1:7; Col. 1:14). Y Su sangre también nos limpia para el continuo y diario ministerio sacerdotal (1Jn. 1:7; Ap. 1:6). 

2. Expiar la iniquidad y traer la justicia perdurable. Con su sacrificio sustitutivo en la cruz, el Señor, como un cordero para el holocausto (Ex. 29:38-42; Jn. 1:29, Is. 53:1-12), expió los pecados de toda la humanidad y estableció la justicia perdurable, la cual ninguno de nosotros, como seres humanos caídos podríamos lograr (Ro. 3:21-28; 1Cor. 1:23-24, 30-31).  Es por esa razón que las cortinas del lugar santísimo se rompieron y hubo un gran temblor (Mat. 27:50-51; Mar. 15:37-38): el camino nuevo a Dios había sido abierto, por medio de la justicia de Aquel, que nunca cometió pecado. El sacrificio del justo por los injustos, con lo cual somos declarados justos e inocentes; en el lenguaje paulino "somos justificados" en Cristo (Vea Rom. 35:1-11; Ef. 1:6-8; Col. 2:8-23; Heb. 9:23-10: 22).

3. Sellar la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos. La profecía de las setenta semanas de Daniel marca cierta culminación de un período profético, el cual como dijimos llega hasta el año 70 d.C. Después de tan dramático y traumático evento, como fue la total destrucción del templo y de la ciudad de Jerusalén, los judíos perdieron su tierra, su patria, y fueron esparcidos por todas las naciones. Para la iglesia igualmente fue un tiempo muy difícil que continuó con ciclos de persecución y de crisis. Es en ese contexto de confusión, expectativa y persecución que el apóstol-profeta Juan recibe la Revelación de Jesucristo, el Apocalipsis, que después de los mensajes a las iglesias, comienza con la apertura de un libro con siete sellos (Ap. 5:1-6).  Es decir, podríamos afirmar que Apocalipsis comienza donde termina Daniel (Dn 12:9). Y en la revelación que recibe Juan vemos claramente que la profecía estaba sellada y el Santo de los santos ya había sido ungido, como el Soberano de toda la creación, el León de la tribu Judá, para abrir los sellos de las profecías establecidas para el tiempo del fin.  Sólo el Mesías, el Santo de los santos, quien estaba sentado en el trono, pudo abrir los sellos y el libro de la profecía (Ver Ap. 4:1-5:14).  

Cristo Jesús es el espíritu de la profecía, el sello y el cumplimiento de toda la profecía dada por medio de la ley y los profetas del Antiguo Pacto y por lo apóstoles y profetas del Nuevo Pacto (Lc. 24:44-48; Gál. 4:3-5; Heb. 1:1-4; Ap. 19:10).

Así que, estos seis propósitos de la profecía de las 70 Semanas de Daniel todos se cumplieron en Cristo antes de la destrucción del templo de Jerusalén.  ¡Por lo tanto, los eventos de esta profecía y los propósitos para los cuales fue anunciada también ya tuvieron su fiel cumplimiento!

Vamos a detenernos aquí y en la próxima entrega seguiremos analizando Mateo 24.  Si desea continuar con la Cuarta parte, haga click aquí.


Fuentes citadas o consultadas:
Origen de la Revuelta judía
La abominación desoladora
Las guerras del 66 y 132: El Fin de IsraelLa Guerra de los judíos, Wikipedia
La Guerra de los judíos VI, Flavio Josefo


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19 de marzo de 2017

NUESTRA VIDA DE ORACIÓN VII

NUESTRA VIDA DE ORACIÓN VII
Una Guía para Nuestra Vida Personal de Oración

Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


¡Y llegamos a la Séptima y última entrega de este estudio sobre cómo desarrollar una relación personal con Dios por medio de la oración!

Desde la Cuarta parte hasta la Sexta parte tomé el diseño estructural y sacerdotal que nos ofrece el Tabernáculo/Templo para ilustrar cómo pudiéramos iniciar y desarrollar nuestra relación personal con Dios.  Pero solamente con el ánimo de explicar lo que puede ser el proceso de edificar nuestra vida personal de oración.  Porque realmente nuestra relación con Dios, al ser, en la mayoría de los casos, iniciada por Él mismo, se produce de manera "natural" y fluida por medio de Su Espíritu.  Pero no está mal tener este conocimiento y fundamento escritural, de manera que consolidemos esa relación.

Así que, les animo, si todavía no lo han hecho, a que examinen también las entregas Cuarta, Quinta y Sexta, y puedan sacarle el mayor provecho a este estudio bíblico.

Ahora en esta última entrega quiero explicar un poco más lo que vimos en la Tercera parte de este mensaje: Superando las crisis de fe.  Y vamos a detenernos un poco más en los obstáculos que nos impiden avanzar en nuestra vida personal de oración.

He dicho que, para avanzar en nuestra relación íntima con Dios necesitamos superar nuestras crisis de fe.  Sí, como hemos dicho anteriormente tenemos la gran posibilidad y privilegio de relacionarnos con la Persona más grande, poderosa y maravillosa de todo el universo: nuestro Dios. Pero, esta relación personal no pocas veces exigirá que nosotros superemos muchos obstáculos o crisis de fe, muchas crisis mentales y espirituales, para que podamos superar toda fortaleza mental, espiritual y religiosa con las que hemos crecido y hemos sido educados y formados durante nuestra vida.

¿Cuáles son los obstáculos en nuestra vida personal de oración?

1. Incredulidad.  Nuestro mayor problema y obstáculo es que nosotros no creemos en la Palabra de Dios, en Sus promesas.  Nosotros tendemos a creer más en nuestros sentidos y sentimientos.  Pero Dios nos da Su Palabra para que andemos en ella, para que nuestra fe crezca y avancemos hacia todo lo que Él ya tiene preparado para nosotros.
"Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios." (Romanos 10:17)

2. Temor.  Nosotros solemos caminar en temor, pero ahora Dios quiere caminemos con Él en amor y gracia.  Es una situación compleja, porque aunque mentalmente sabemos que Dios nos ama y nos recibe, por otro lado, nuestra tendencia es alejarnos de Él con temor.  Así que, necesitamos superar ese temor y abrazar por completo el amor de Dios.
"En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor."  (1Juan 4:18)

3. Culpa.  Nosotros seguimos pensando en nuestro pecados pasados y conductas equivocadas pasadas.  Y en muchos casos es porque mantenemos prácticas e ideas religiosas preconcebidas, que nos son difíciles de abandonar. Pero nosotros ahora en Cristo somos justificados, aceptados, consagrados y ungidos, para amar y servir a Dios en libertad.
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.  Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.  Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu."  (Romanos 8:1-4)

4. Impurezas. Nosotros seguimos teniendo pensamientos impuros en nuestra mente y alma.  Así que, necesitamos dejar que el Espíritu Santo ponga la Palabra de Dios en nuestra mente y nos limpie de todo pensamiento impuro en nuestro corazón, mediante la sangre de Jesucristo.
"Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
 (Romanos 6:5-11)

5. Soledad. Habrá momentos en los que nosotros nos vamos a sentir solos en la Presencia de Dios.  ¡Eso es normal!  A veces la oscuridad te va a rodear y no verás ni sentirás nada, sólo estarán tú y Dios.  ¡Pero Dios estará allí contigo sea que lo sientas o no!  Allí, a solas con Dios, Él te hablará y te impartirá Su amor, paz, gloria y poder.
"Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?"  (Jeremías 23:18)

6. Impaciencia.  Tenemos que aprender a esperar, a estar quietos, a escuchar y ver en el Espíritu.  Dios revelará Su corazón y voluntad a aquellos que realmente lo buscan con todo su corazón.
"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová"  (Jeremías 29:12-14)

7. Desobediencia.  Debemos obedecer la voluntad y mandamientos de Dios.  No importa si es algo pequeño o grande, debemos obedecerle de manera que nuestra fe crezca y nuestra relación se fortalezca.  Obedezcamos lo que Dios nos dice por medio de Su Palabra y Su Espíritu Santo.  Como hemos visto, Dios sigue hablándonos por medio de Su Espíritu y en formas que nunca son inconsistentes con Su Palabra escrita.
"Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey."   (1Samuel 15:23)

8. Inconstancia.  Debemos perseverar en nuestra búsqueda de la presencia y el rostro de Dios y en hacer Su voluntad.  ¡No nos rindamos!  Porque a su tiempo veremos los frutos y la recompensa que Dios ya tiene preparados para nosotros, Sus hijos.
"Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."  (Hebreos 11:6)

9. Rencor. La falta de perdón, que comúnmente llamamos rencor o resentimiento, es un serio obstáculo para acercarnos a Dios y para que nuestras oraciones sean escuchadas y respondidas por Él.  Tanto el Señor como los apóstoles nos exhortan a perdonar, para que seamos perdonados, de manera que nuestra comunión con Dios no sea interrumpida ni estorbada (Efesios 4:32; Colosenses 3:13; 1Pedro 3:17)
"Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas." (Mateo 6:14-15)

¡Así que, avancemos en nuestra relación personal con Dios por medio de la oración! Habrán algunas personas que les puede costar más que a otras llegar a una profunda intimidad con Dios en oración. Pero todos, absolutamente todos, tenemos que superar de alguna u otra manera varios obstáculos o crisis de orden mental, emocional y espiritual, aún en el orden físico.  ¡Y todos tenemos la gran posibilidad de relacionarnos íntimamente con la Persona más grande, poderosa, maravillosa y amorosa del universo!  Así que, avanza y no te detengas.

"Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió."  (Hebreos 10:19-23)


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14 de marzo de 2017

¿LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? II

¿ESTAMOS EN LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL? II
Profecía de las 70 Semanas de Daniel
Estudio de las Teorías de Perspectiva Hebrea y Dispensacional
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


En la Primera parte de esta serie de estudios sobre la profecía de las 70 Semanas de Daniel analizamos un artículo de la página web clearlywritten.net, que asegura que la Septuagésima semana de la profecía de Daniel comenzaría en el año 2016, lo cual evidentemente no pasó, porque hasta donde yo tengo conocimiento no se ha cumplido la primera parte de lo profetizado para esa última semana de esa profecía.  Veamos qué dice (Daniel 9:27):
"Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda."

Es decir, a finales del 2016 no nos enteramos ni todavía nos hemos enterado cuál es ese actual "príncipe que ha de venir" (v. 26); ni tampoco tenemos seguridad de a cuál pueblo se refiere Daniel, pues algunos dicen que es Roma, otros que es la Unión Europea, otros Gran Bretaña, y últimamente algunos están diciendo que es alguna nación del Medio Oriente, vecina de Israel.  Ya veremos si para el 2017 comienza la Gran tribulación como lo estipula este estudio; si para el 2019 se cumple lo profetizado para la mitad de esa Semana, y si para el 2023 ocurre la tan esperada Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. 

Así que, lamentablemente nos enfrentamos a otro intento fallido por darle fechas a la Segunda venida del Señor y al fin del mundo... 

70 Semanas de Daniel desde una Perspectiva hebrea


Las Setenta Semanas (Años), Ministerio Gilgal
Otro estudio muy bien elaborado que también ofreció una fecha exacta de hora, día y mes específicos fue el publicado por el Ministerio Gilgal, que aún haciendo uso de una perspectiva hebrea, se equivocó estrepitosamente en sus cálculos y vaticinios (ver foto arriba).

Este amplio estudio tiene como título "Estudio Completo Las 70 Semanas de Daniel Perspectiva Hebrea", y puede ser encontrado en YouTube.  Y concluye que la actual "orden de restauración" debe ser considerada con la creación del moderno Estado de Israel, orden que fue dada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1947; y aquí, las 70 semanas se convierten en 70 años, que culminan en el 2017, que será cuando Yeshúa Ben David (así lo nombran) iniciará su reino mesiánico.
Detalle de la Mitad de la Semana 69 (Año)
El conteo de las Setenta Semanas va como sigue:
  • Desde 1947 hasta el 2017 habrán 70 años, que será cuando el Mashiaj iniciará Su reino
  • Desde 1947 hasta el 2016 habrán 69 años, que será cuando el Mashiaj regresará (Segunda venida)
  • Desde 1947 hasta el 2010 habrán pasado 62 años y desde el 2010 hasta el 2016 7 años más, o sea un total de 69 años.  Y luego quedaría pendiente el último año o el Septuagésimo año (semana) de la profecía.
  • En el año 2013 acontecerá la mitad de la semana profética (2010-2016), en el cual acontecerá el cese de sacrificios en el templo de Jerusalén y se cometerá la "abominación desoladora", que dará inicio a la Gran tribulación, que culminará en el 2016...
  • Los 1260 días de Daniel 12:11-12 corren desde el 2013 hasta el 2016; 3,5 años tomando en cuenta años hebreos de 360 días, aunque se calculan las fechas con años del calendario romano gregoriano.  O sea, el típico "arroz con mango" bíblico-teológico...
  • Los 1335 días corren desde el 2013 hasta el 2017 cuando Mashiaj comience a reinar.  Otra vez, se usa el cambio de días por años, se calculan los años como años hebreos de 360 días, aunque se usa el cálculo final con años romanos del calendario gregoriano...
  • Las fechas específicas del período de la Gran tribulación serían desde el 21 de marzo del 2013 hasta el 1 de octubre del 2016.
  • El Mashiaj regresará durante la Fiesta de Tabernáculos (o cabañas) del 16 de octubre del 2016, cuando iniciará Su reino mesiánico.

Detalles de la Mitad de la Gran tribulación
Hasta el momento, ¡ninguna de las fechas vaticinadas en este estudio se han cumplido!  Jerusalén sigue sin templo y nuestro Señor Jesucristo tampoco ha regresado...

Cito y analizo estos estudios proféticos relativamente recientes, para que podamos observar que aunque podamos manejar cierto conocimiento del calendario hebreo, de los patrones y los ciclos proféticos hebreos nada nos garantiza estar libre de error, y mucho menos si nos empeñamos en contradecir lo que el mismo Señor Jesucristo declaró en el Evangelio:
"Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo." Marcos 13:32-33

70 Semanas de Daniel desde una Perspectiva dispensacional
Esquema Dispensacional del Cumplimiento de las 70 Semanas
Ahora veamos la Perspectiva dispensacionalista que ha sido la más aceptada y divulgada entre las iglesias evangélicas en nuestro continente. Y para ello voy a ser uso de algunas láminas de la presentación del "Estudio profundo de las Setentas Semanas de Daniel" del hermano Jorge M. Alvarez R., que también puede encontrarse en YouTube (ver foto arriba).

Esta perspectiva se basa en una interpretación bíblica que hace uso de un sistema teológico llamado Dispensacionalismo o Dispensacionalista. Éste "es un sistema teológico cristiano que afirma que Dios ha empleado diferentes medios de administración de sus planes en diferentes períodos de la historia humana, donde ha demostrado su gracia. Lo distintivo del dispensacionalismo es que sostiene que Israel como nación y la Iglesia como cuerpo de Cristo no forman un único pueblo de Dios, sino dos pueblos con profecías, promesas y destinos diferentes." Según el Dr. Charlie C. Ryrie, en su obra clásica "Dispensacionalismo hoy", define una dispensación de esta manera: "es un período de tiempo durante el cual el hombre es puesto a prueba con referencia a cierta revelación específica de la voluntad de Dios."

Estas dispensaciones son siete: Inocencia (Adán-La Caída), Conciencia (La Caída-El Diluvio), Gobierno humano (Noé-Abram), La Promesa (Abraham-Moisés), La Ley (Moisés-Jesús), La Gracia (Primera venida de Jesucristo-Segunda venida), Reino milenial (Segunda Venida-Milenio).

La profecía de las 70 Semanas estaría enmarcada entre la dispensación de la Ley y la de la Gracia. La dispensación de la Gracia es también conocida como la “Era de la Iglesia”, que ocurre entre la 69 y 70ª semana de Daniel 9:24. Y comienza con la muerte de Cristo y termina con el Arrebatamiento de la iglesia (1 Tesalonicenses 4). Esta dispensación es mundial e incluye tanto a judíos como a gentiles. La responsabilidad del hombre durante la Dispensación de la Gracia, es creer en Jesucristo, el Hijo de Dios (Juan 3:18). En esta dispensación, el Espíritu Santo mora en los creyentes como el Consolador (Juan 14:16-26). Esta dispensación ha durando ya más de 2,000 años, y nadie sabe específicamente cuándo terminará. Lo que sí sabemos es que según esta teoría, terminará con el Arrebatamiento, y todos los creyentes del mundo nacidos de nuevo, irán al cielo con Cristo.

No puedo detenerme mucho explicando este sistema teológico y su método de interpretación que sus defensores dicen que es gramático-histórico-literal, lo cual personalmente cuestiono mucho, ya que pienso que en muchos casos más bien le imponen a las Sagradas Escrituras su forma particular de interpretación y presuposiciones teológicas. Pero eso lo analizaremos en otro estudio o artículo. en esta serie de estudios veremos si la interpretación dispensacionalista realmente respeta el contexto histórico bíblico y si realmente es literal como tanto dicen que lo hace...

El inicio de las 70 Semanas

Según la perspectiva dispensacional clásica la mayoría de los expositores bíblicos concuerdan que la orden para la reconstrucción de la ciudad y sus muros debió ser durante el reinado del rey Artajerjes, en el mes de Nisán del año 444 a.C., y la cita bíblica que comprueba ese evento es Nehemías 21:1-8
"Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo. No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.
Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego?
Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.
Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.
Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá; y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí."


Manifestación del Mesías príncipe
El Mesías Príncipe se presenta o manifiesta, lo cual creo que sucede en la entrada triunfal de Jesús, cuando es proclamado como el rey-mesías prometido (Zac. 9:9); es decir en el mes de Nisán del año 33 después de Cristo.
"Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna."

Muerte del Mesías príncipe y destrucción del templo
Se le quita la vida al Mesías, lo cual sucedió en el Nisán del año 33 después de Cristo. Y la destrucción del templo ocurrió luego, por medio de los ejércitos romanos, liderados por Tito, hijo del emperador (un príncipe), en el año 70 d.C..

Hasta aquí la mayoría de los estudiantes bíblicos coinciden que las 69 semanas, o 483 años, de la profecía de las 70 Semanas de Daniel se cumplieron. El desafío lo representa la Septuagésima semana o semana número 70, porque la mayoría de los dispensacionalistas le dan una interpretación y cumplimiento futuro, tal como podemos ver en el diagrama de la foto de arriba.

De hecho, dentro de su sistema teológico consideran que la dispensación o Era de la Gracia se inicia con el Nuevo Pacto inaugurado por Jesucristo la noche que fue entregado para Su crucifixión. Después de Su muerte, resurrección y ascensión se abre un paréntesis (condensación profética) hasta el rapto, evento que dará inicio a la última semana y por lo tanto a la Gran tribulación. Esta Última semana culminará a los siete años, con el Regreso visible de nuestro Señor Jesucristo con Su iglesia (ver foto abajo).

Detalles de los eventos proféticos en la Septuagésima semana
Eventos proféticos en la Septuagésima semana

Siguiendo la interpretación futurista a la Septuagésima semana de Daniel, ellos explican que en esa última Semana pasarán varias cosas:
1. El Rapto, que para los pre-tribulacionistas dará inicio a la Gran tribulación o Tiempo de angustia de Jacob.
2. La iglesia estará durante esos últimos siete años con Cristo "en las nubes", en 'algún lugar del cielo', celebrando las bodas del Cordero y compareciendo ante el Tribunal de Cristo (Ap. 4-5; 2Cor. 5:10; Ap. 9:9).
3. Mientras que aquí en la tierra se inicia el primer período de 3 años y medio de tribulación en los que el antiCristo se manifestará abiertamente, establecerá un tratado de paz con Israel, impondrá su sello comercial a nivel mundial y se habrá reconstruido el templo de Jerusalén.
4. Luego viene el segundo período de tres años y medio, que dan inicio a la Gran tribulación, en los que ahora el antiCristo quebrantará el pacto hecho, perseguirá a los judíos y a los que "habrán quedado" después del rapto, y destruirá el templo. Al final de ese período o de la Semana 70, Dios derramará Su ira contra el antiCristo, la bestia y el falso profeta, por lo que será "un tiempo de angustia como nunca lo ha habido en la tierra".

No voy a extenderme en el análisis de esta posición bíblica-teológica aquí, baste decir que considero que esta interpretación incurre en dos errores:
1.- Viola el contexto histórico y literario de Mateo 24 y Lucas 21, en los que nuestro Señor Jesucristo profetiza los eventos que acontecerán durante la destrucción del Segundo templo de Jerusalén, lo cual efectivamente sucedió en el año 70 d.C. y las señales de Su Segunda venida.
2.- Ignora el cumplimiento histórico de la profecía dada por el mismo profeta Daniel y la de nuestro Señor Jesucristo. ¡Ambas profecías se cumplieron, tal como ellos lo dijeron!

Veamos lo que dijo el profeta Daniel:
"Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."


Y lo que profetizó nuestro Señor Jesucristo:
Mateo 24:2,15-24: "Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada." (Lc. 21:5-6)

"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.  El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!  Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.  Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.  Ya os lo he dicho antes."


Lucas 21:20-24: "Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.
Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan."


Lamentablemente, los interpretes dispensacionalistas dejan a un lado el cumplimiento profético-histórico que ocurrió en el año 70 d.C. y se aventuran en una interpretación futurista, que propone un paréntesis de más de 2 mil años, obviando un breve paréntesis de 37 años.  ¡No hay lógica!  Ni hermenéutica ni histórica...

Lo he dicho en otras oportunidades, personalmente no me cierro a un tercer cumplimiento de "la abominación desoladora" profetizada por el profeta Daniel; pero en honor a la verdad y a la sana interpretación bíblica debo reconocer primero que las profecías de Daniel (Dn. 8:11-14; 11:31; 12:11) y las de nuestro Señor Jesucristo (Mt. 24:15; Mr. 13:14), concerniente al templo y a Jerusalén ya se cumplieron, tal como fueron dichas y escritas.

En las próximas entregas de este estudio veremos un estudio más exhaustivo del contexto bíblico e histórico de Mateo 24 y Lucas 21, además de una última teoría sobre el posible cumplimiento en nuestros días de la profecía de las Setentas semanas de Daniel.

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Fuentes:
70 Semanas de Daniel, Perspectiva hebrea, Ministerio Gilgal
70 Semanas de Daniel, Perspectiva dispensacional, Jorge Alvarez
Dispensacionalismo, por Wikipedia
Dispensacionalismo hoy, por Charlie C. Ryrie


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