12 de septiembre de 2014

¿QUIÉN SERÁ DEJADO ATRÁS? II

¿QUIÉN SERÁ DEJADO ATRÁS? II
Repensando el significado de Mateo 24:40-41 y Lucas 17:34-35
Por profesor Dr. Benjamín L. Merkle
Traducido por Dr. Daniel Guerrero



INTRODUCCIÓN
En la Primera parte de este estudio el Dr. Merkle analizó el tema del juicio en referencia a ser "tomado" o ser "dejado atrás".  Para ello fue al Antiguo Testamento para analizar el discurso profético para confirmar su pista teológica; y luego analizó las enseñanzas de Jesús con respecto a estos temas.

Ahora en esta Segunda parte el profesor Benjamín L. Merkle analizará con mayor detalle los pasajes de Mateo 24:40-41 y Lucas 17:34-35 y lo que otros comentaristas bíblicos dicen; para luego dar sus conclusiones finales.

3.- Dejados Atrás en Mateo 24:40-41 y Lucas 17:34-35
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento la imagen del juicio de Dios involucra que los impíos sean quitados mientras que los justos son dejados atrás.  La pregunta ante nosotros, entonces, es si ¿este mismo patrón se encuentra en Mateo 24: 40-41 y Lucas 17: 34-35?  Con el fin de demostrar que verdaderamente éste es el caso, ahora vamos a examinar el lenguaje particular de estos pasajes, principalmente mediante la respuesta a varias objeciones.

Curiosamente, la mayoría de los comentaristas bíblicos interpretan la noción de ser tomado como algo positivo y quedarse atrás como algo negativo. Por ejemplo, Geldenhuys sostiene que el texto se refiere a "el fiel que es tomado para encontrarse con Él (Cristo) y el incrédulo que es dejado para ser sometido a juicio". ¿Qué razones se ofrecen para esta posición? France sostiene que el verbo "tomado" * (gr. παραλαμβάνω, Mateo 24: 40-41; Lucas 17: 34-35) "implica llevar a alguien para estar contigo; y por lo tanto, aquí apunta a la salvación en vez de la destrucción del que es 'tomado'."  Si bien es cierto que el verbo se usa normalmente en el sentido positivo (por ejemplo, cuando Jesús "lleva consigo" a Sus discípulos), este uso no es en ningún modo exclusivo.  Mateo 27:27 dice: "Entonces los soldados del gobernador llevaron (πάρα-λαβόντες) a Jesús al pretorio, y reunieron a toda la compañía ante él."  En este uso del verbo aquí, es evidente que la persona que está siendo llevada no está siendo llevada junto con un amigo o compañeros; * por el contrario, Jesús está siendo llevado para ser golpeado, burlado, y juzgado por los líderes romanos.  Otro uso negativo del verbo se encuentra en Juan 19:16, donde Pilato lleva y entrega a Jesús a los Judíos para ser crucificado:  "Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron" (παρέλαβον).  Una vez más, es evidente que el verbo se usa también negativamente.  Por lo tanto, el argumento de que el verbo παραλαμβάνω [ser llevado o tomado] inherentemente comunica una noción positiva no puede ser sostenido.

Un argumento más fuerte a favor de la interpretación que ser dejado atrás es algo negativo se encuentra en el uso del verbo "dejado" (άφίημι, Mateo 24: 40-41; Lucas 17: 34-35).  A veces se observa que, este verbo se usa consistentemente para referirse a algo que es abandonado o desamparado (por ejemplo, vea Mateo 04:20, 22; 19:27, 29; 23:38; 26:56).  Aunque este argumento es ciertamente válido, puede haber una razón por la cual Mateo y Lucas usan el verbo άφίημι.  En Mateo 24: 2 Jesús profetiza:  "¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará  (άφεθη) aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada."  En este texto, Jesús señala que el juicio de Dios vendrá sobre Jerusalén y sobre todo el templo.  Nada, ni siquiera una piedra, escapará del juicio venidero.  Pero más tarde, con respecto a Su segunda venida, afirma que algunas personas van a escapar del juicio de Dios.  El uno será tomado, pero, a causa de la misericordia de Dios, el otro será dejado.  El juicio de Dios no va a visitar a éste sino que lo dejará (abandonará).  Por lo tanto, debido que la venida del juicio de Dios es el centro del pasaje, parece ajustado expresar que el escape a dicha resolución es ser dejado atrás (similar a la décima plaga en Egipto, donde los israelitas obedientes fueron preservados- es decir, no fueron llevados por la ira de Dios, sino que fueron dejados atrás).  En última instancia, ellos no son dejados atrás o abandonados por Dios; sino son aquellos a los que la ira de Dios les pasa por alto [ing. pass over] y los deja atrás de si [ing. left behind].  Aquellos que son dejados atrás, en última instancia, experimentan la salvación y la plenitud de la presencia amorosa de Dios.

Otro argumento para afirmar que los tomados son los que reciben salvación, mientras que los dejados atrás son juzgados, se basa en una comparación con Mateo 24:31.  En este texto Jesús declara que el Hijo del Hombre "enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro."  Se cree que los conceptos de juntarse y de ser tomado pueden igualarse, aunque hay que señalar que no se usa el mismo verbo.   Así como Mateo 24:31 enseña que Dios juntará a sus elegidos, así también los vv. 40-41 enseñan que los escogidos de Dios serán tomados, y reunidos para estar con Cristo.  Pero hay al menos dos factores que ponen en duda esta interpretación.  En primer lugar, el verbo "juntar" (έπισυνάγω) utilizado en Mateo 24:31 es un verbo afín al encontrado en la parábola de la cizaña donde Jesús dice: "Reúnan (συλλέγω) la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged (συνάγω) el trigo en mi granero" (Mateo 13:30).  Es importante notar aquí que la reunión de los elegidos tiene lugar después que los incrédulos son reunidos primero (o tomados).  Por lo tanto, cuando venga el Hijo del Hombre, los incrédulos serán reunidos primero y luego Él reunirá a los que se quedan para disfrutar del reino con su Rey.  Tal vez esto es también lo que ocurre en 1Tesalonicenses 4:17.  Los incrédulos son tomados y aquellos "que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire."

Otros afirman que la imagen de Noé y Lot sugiere que aquellos que son dejados atrás son los que son dejados para juicio.  Comentando sobre la versión de Lucas del pasaje, Darrell Bock afirma, "La lectura más natural, basado en los ejemplos anteriores de Noé y Lot, es que uno es tomado para la salvación."  Este razonamiento no es difícil de seguir:  Noé y su familia entraron en el arca, mientras que todos los demás se quedaron atrás y murieron en la inundación.  Lot y su familia salieron de Sodoma y los que se quedaron experimentaron el ardor de la ira de Dios.  Por lo tanto, en ambos casos, se podría argumentar que los que se quedaron atrás fueron juzgados.  El problema con el análisis de Bock es que no toma en cuenta la noción de ser tomado. Porque, aunque se podría argumentar que la gente de los días de Noé y la gente de Sodoma fueron "dejados atrás", no es convincente argumentar que Noé y Lot fueron "arrebatados".  Con el ejemplo de Lot, él y su familia huyeron de la ira de Dios.  Esta imagen es similar a la enseñanza de Jesús que aquellos que estén en los techos no deben entrar en sus casas y los que estén en el campo no deben regresar por sus capas [Mt. 24:16-18].  Todo lo contrario, tienen que huir o enfrentarán al enemigo que viene a llevar a cabo el juicio de Dios inmediatamente. Por lo tanto, la analogía falla porque el problema no es que algunos se toman para salvación, mientras que otros se quedan atrás para juicio. Más bien, la cuestión es que el enemigo se acerca y el que quiera salvar su vida, tiene que huir- y los que no huyan serán tomados por la ira de Dios.

Un análisis similar se podría hacer con el ejemplo de Noé.  Hay pocas dudas de que Mateo ve a los que murieron por las inundaciones como ser "tomados".
"Porque en los días antes del diluvio comían, bebían y se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca;  y no supieron nada de lo que sucedería hasta que llegó el diluvio y se los llevó a todos.  Así será en la venida del Hijo del hombre." (Mateo 24: 38-39 NVI)

El versículo 39 dice que vino el diluvio y "se llevó" (ήρεν) a las personas.  Aunque este verbo es diferente de "tomado" (παραλαμβάνεται) en vv. 40 y 41, la proximidad de estas frases sugiere fuertemente que sean paralelos. Apoyando esta visión Gundry señala: "Pero la inserción paralelista de Mateo de ήρεν en ν 39, donde el juicio está a la vista, hace que en su Evangelio el ser tomado sea para juicio.  Por consiguiente, ser dejado atrás es ser dejado a salvo en vez de ser expuesto al juicio."  Así como la gente de los días de Noé fueron llevadas, así también aquellos que no están preparados serán llevados para el juicio, cuando el Hijo del Hombre regrese.  En cuanto a la versión de Lucas, el reporte de Summers comenta: "Uno será llevado a  juicio. En vista que el juicio es el único énfasis en el pasaje total, éste debe ser el significado aquí. Mientras que el otro es dejado a la feliz unión con el Hijo del Hombre en Su venida."

Este análisis es confirmado por la referencia del AT a Noé y el diluvio.  Génesis 7:23 dice, "Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé (LXX, κατελείφθη),  y los que con él estaban en el arca."  En este texto la idea de ser dejado atrás es contrastada ser matado o juzgado por Dios.  La gente en la tierra fue tomada por Dios y por lo tanto borrados.  Pero... Noé y su familia fueron dejados atrás y recibieron misericordia de Dios.  Este es un patrón común en el Antiguo Testamento.   El remanente que aún es dejado atrás es a menudo contrastado con aquellos que son matados, destruidos o borrados.  Así que, en eco con el texto del Génesis, Jesús nos está enseñando que aquellos que serán tomados serán juzgados, mientras que los que fueron dejados atrás recibirán salvación.

4.- Conclusiones
Aunque muchos suponen que los tomadas en Mateo 24: 40-41 y Lucas 17: 34-35 son tomados para estar con Jesús y aquellos dejados atrás son dejados para juicio, esta interpretación debe ser rechazada.  En todo el contexto de estos pasajes, Jesús utiliza un lenguaje que recuerda el juicio de la destrucción babilónica de Jerusalén y el posterior exilio de sus habitantes.  Los que fueron llevados fueron los juzgados por Dios, mientras que aquellos dejados atrás fue el remanente que recibió gracia.  Por otra parte, la enseñanza de Jesús confirma esta tesis.  En la parábola de la cizaña, el Hijo del Hombre envía a Sus ángeles para reunir a los hijos del diablo y echarlos en el horno de fuego, mientras que el trigo es dejado atrás (Mateo 13: 36-43).  El contexto de Mateo 24 y Lucas 17 también sugiere que Jesús está usando intencionalmente el lenguaje de juicio y remanente.  Tal lenguaje naturalmente trae imágenes de la anterior destrucción de Jerusalén en el que el enemigo vino y "se llevó" (es decir, fueron asesinados) a los de la ciudad.  Por último, el paralelo con Noé y el diluvio en los versículos precedentes fuertemente confirma nuestra tesis.  Al igual que en los días de Noé, la gente fue eliminada por la gran inundación, así también aquellos que no estén preparados serán eliminados cuando el Hijo del Hombre regrese.


Fuente:
Who will be left behind: Rethinking the meaning of Mateo 24:40-41 y Lucas 17:34-35
http://www.renewamerica.com/columns/swank/080622


Si desea leer la Primera parte de este estudio bíblico, haga click aquí.

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