7 de julio de 2014

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN II

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN II
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


La Biblia nos relata la reacción de los pobladores de la capital del imperio Asirio, Nínive, después de escuchar el mensaje del inminente juicio de Dios, por medio del profeta Jonás (3:4-9):
"Comenzó Jonás a adentrarse en la ciudad, y caminó todo un día predicando y diciendo: 
«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el más pequeño, se vistieron con ropas ásperas.  Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su silla, se despojó de su vestido, se cubrió con ropas ásperas y se sentó sobre ceniza.  Luego hizo anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, una proclama que decía: «Hombres y animales, bueyes y ovejas, no prueben cosa alguna; no se les dé alimento ni beban agua,  sino cúbranse hombres y animales con ropas ásperas, y clamen a Dios con fuerza. Que cada uno se convierta de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.  ¡Quizá Dios se detenga y se arrepienta, se calme el ardor de su ira y no perezcamos!" 

Tanto los gobernantes, príncipes y todo el pueblo en general oraron y se humillaron durante cuarenta (40) días delante de Dios, para que los perdonara y los liberara de Su juicio.  He considerado que nosotros hagamos lo mismo, además de orar y meditar en la Palabra de Dios como lo vamos hacer en los próximos 30 Días de Oración, sugiero que también cada día, durante los próximos 30 días, hagamos la siguiente oración que la hermana Anne Graham Lotz hizo este año, durante la celebración anual del Día Nacional de Oración, en la ciudad de Washington, Estados Unidos de América.

Son tres las razones que me llevaron a hacer esta sugerencia:
1.  El patrón bíblico de clamor y de oración a Dios ante un inminente juicio (2Cró. 7:14; Jon. 3:1-10; Dn. 9:1-23; Neh. 1:4-11; 9:1-37).
2.  Las situaciones similares, tanto Venezuela como los Estados Unidos de América, son las mismas: están bajo inminente juicio, y Dios está llamando a Su pueblo al arrepentimiento y a una genuina conversión.
3.  El contenido es por demás bíblico y muy pertinente para el propósito que nos ocupa de orar juntos por nuestra nación y por la Iglesia del Señor en nuestro país.

Considero que es una excelente oración, que puede servirnos a nosotros, para orar por nuestras propias vidas, nuestra iglesia, ciudad y nación:

Señor del universo.  Señor de este planeta. 
Señor de las naciones.  Señor de nuestros corazones.
En este Día Nacional de Oración, te buscamos…

En las tinieblas, Tú eres nuestra Luz.
En la tormenta, Tú eres nuestro Refugio.
En nuestras debilidades, Tú eres nuestra Fuerza.
En nuestra aflicción, Tú eres nuestro Consuelo.
En nuestra angustia, Tú eres nuestra Esperanza.
En nuestra confusión, Tú eres nuestra Sabiduría.
En tiempo de terror, Tú eres nuestro escudo.
En tiempo de guerra, Tú eres nuestra paz.
En tiempos de incertidumbre, Tú eres la Roca en la que podemos confiar.

Nosotros hoy hacemos nuestra oración usando las palabras del profeta Daniel:
Oh Señor, Tú eres Dios grande y asombroso, que mantienes Tu Pacto de amor con aquellos que te aman y guardan Tus mandamientos. Tú eres misericordioso y perdonador. Tú eres justo, pero en este día estamos cubiertos con vergüenza porque hemos pecado contra Ti y nos hemos equivocado. Nos hemos alejado de Tus mandamientos y principios.  Nos hemos alejado de Ti.

Con todo, Tú has prometido en 2 de Crónicas 7:14, que si nosotros, el pueblo que se identifica contigo, se humilla, ora, busca Tu rostro, y se vuelve de sus malos caminos; entonces, Tú oirás nuestras oraciones, perdonarás nuestro pecado y sanarás nuestra tierra.

Por eso, decidimos parar el dedo acusador contra los pecados de otros; y más bien examinar nuestros propios corazones y vidas. Decidimos reconocer nuestro propio pecado, nuestra negligencia, rebelión e ignorancia, y aún nuestro rechazo hacia Ti.  En este día, decidimos arrepentirnos.

En respuesta a nuestro profundo arrepentimiento, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo, de acuerdo con todos Tus actos de justicia y de acuerdo con sus promesas, aleja tu enojo y tu ira de nuestra nación. Escucha las oraciones y las peticiones hechas delante de Ti en este Día nacional de Oración, ya que te damos toda nuestra atención. Inclina Tu oído, oh Dios, y escucha; abre Tus ojos y mira. No hacemos esta súplica porque nosotros seamos justos, sino por causa de Tu gran misericordia.

Para la gloria de Tu Nombre escucha nuestra oración, perdona nuestra pecado y sana nuestra tierra.

Te lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo quien nos ofrece salvación de Tu juicio, perdón de nuestro pecado y reconciliación contigo a través de Su propia sangre derramada en la Cruz.

Amen



¡Recuerde es una sugerencia!  Siéntase libre en usarla o no.  Y si usted tiene otra oración modelo, que pueda servir para el mismo propósito, pues úsela y compartala con otros intercesores.

Una vez más, gracias por su apoyo y compañerismo espiritual en oración.


Fuente:
Anne Graham Lotz Blog



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