28 de julio de 2014

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN III

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN III
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero



"Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.  Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.  

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto."  Apocalipsis 8:1-5


Antes que nada quiero agradecer al ejército de intercesores que se han unido a esta iniciativa del Espíritu Santo, para orar a favor de Venezuela, Israel y los Estados Unidos de América durante estos 30 Días de Oración, que comenzaron el lunes 7 de julio (9 de Tamuz) y terminarán el martes 5 de agosto (9 de Av).

Han pasado cosas interesantes desde que el Señor me dirigió a iniciar estos 30 Días de Oración.

Primero, como recordarán el jueves 3 de julio, fui inquietado fuertemente por el Espíritu a llamar al Pueblo del Señor; a preparar e instruir al Pueblo del Señor, para los próximos días y semanas que están delante de nosotros.  El Espíritu del Señor me venía inquietando a instruir a Su Iglesia, para que ésta pueda estar preparada y apercibida ante el juicio inminente que viene sobre nuestro país y las naciones.  Pero el Señor llamó mi atención el jueves 3 de julio por medio de un mensaje que me llegó ese mismo día de la hermana Anne Graham Lotz, hija del evangelista Billy Graham, quien el 18 de junio (18 de Siván), también había recibido del Espíritu del Señor una fuerte advertencia de juicio sobre los Estados Unidos de América y que la venida del Señor está cerca; por lo cual, el Señor la dirigió a convocar una jornada especial de siete días de oración, que ella llamó "Un Urgente llamado a la Oración: 777", que comenzó el primer día de julio y se extendió hasta el 7 de julio.

Desde entonces, he recibido dos fuertes mensajes de advertencia de juicio sobre los Estados Unidos, por medio de dos ministerios diferentes: El primero fue del ministerio del profeta puertorriqueño Efráin Rodríguez, quien afirma haber recibido del Señor una visión en la que vio un asteroide o meteorito caer cerca de la isla de Puerto Rico, en el Mar Caribe, lo cual ocasionará grandes daños, muerte y desastres alrededor del Caribe y más allá.  Y el segundo, fue del ministerio del evangelista Jim Bakker, quien afirma que pronto habrá un colapso económico en la bolsa de valores de Wall Street, que afectará mortalmente a esa nación y a todas las naciones.

El segundo evento impresionante que aconteció el mismo día que iniciamos este esfuerzo de 30 Días de Oración, fue el inicio de la guerra en Israel, entre judíos y palestinos, en respuesta de los continuos ataques de la organización terrorista palestina Hamas contra los ciudadanos y zonas pobladas de Israel.  Y esto marcó exactamente el patrón histórico de juicio que ha habido durante siglos en Israel, desde que ellos hicieron abominación delante de la presencia de Dios en Sinaí, creando y adorando a un becerro de oro, un 17 de Tamuz (Éx. 32:1-6); y desde que ellos se rebelaron contra la expresa voluntad de Dios, rechazando entrar a la tierra prometida que había jurado dar a sus padres (Núm. 13:1-14:38).

A partir del ayuno del 17 de Tamuz (que este año cayó el martes 15 de julio) se inicia lo que se conoce como las "Tres semanas" de llanto, dolor y pena, al recordar la destrucción del Templo. Otros nombran este período como el tiempo del "ojo de la aguja" o de "la puerta estrecha" (Lam. 1:3). Son exactamente veintiún (21) días, desde el 17 de Tamuz hasta el 9 de Av, en los que se hace memoria del pecado de idolatría y los juicios justos de Dios contra Su pueblo Israel.

Y el tercer evento que sigue su desarrollo es el presente juicio de Dios contra Venezuela, especialmente sobre su sistema político, en el que la iglesia y el pueblo venezolano en general han puesto su fe y su confianza en las últimas décadas.  Lejos de mejorar la crisis política que tiene en jaque al gobierno y al Estado venezolanos las condiciones han empeorado; y lo mismo ha sucedido con la crisis socio-económica con una creciente escasez de productos alimenticios y de higiene básicos y una galopante inflación que la autoridades gubernamentales no parecen tomar en serio ni hacer nada al respecto. 

¡Y todo esto en medio del gran evento estelar de la Tétrada de las lunas rojas!  En un año, tal como el Señor me dijo el 9 de Av del año pasado (15 de julio del 2013), que sería un año signado por el rojo, o sea, por la sangre, la muerte, el dolor y el sufrimiento.

Yo espero comunicarle a mis queridos lectores el momentum histórico-espiritual que estamos viviendo.  Para mi todo esto comenzó el año 2010, cuando el Señor me dio las instrucciones específicas de capacitar a Su Iglesia para que conociera Su tiempo y Su lenguaje, de manera que podamos entender lo que Él está por hacer en Venezuela y en las naciones.

Y particularmente, este momento que estamos viviendo está muy conectado con la dirección que el Señor me dio el año pasado, mientras diseñaba el Calendario de este año 5774-2014.

Y hoy lunes 28 de julio (1 de Av) escribo este mensaje, porque creo que el Señor atrajo a mi mente la conexión entre los 30 minutos de espera en oración intercesora descrita en Apocalipsis 8:1-5 y los 30 Días de oración intercesora que Él nos ha guiado hacer antes del martes 5 de agosto (9 de Av).  Y me ha urgido que publique este mensaje hoy, pues a partir de hoy, 1 de Av, entraríamos dentro de un período de nueve (9) días, en la última semana de este esfuerzo de oración, que culminará el 9 de Av.

Me detengo para explicar brevemente el significado de ciertos números dentro del conocimiento y entendimiento del tiempo y el lenguaje profético de Dios:

1.  El número que indica, apunta o señala el tiempo profético y perfecto de Dios es el siete (7).  ¡Dios hace todo en ciclos de siete!  Acabo de publicar un hermoso mensaje donde explico los ciclos básicos de bendición de Dios y también hay un mensaje que recomiendo mucho, para que podamos aprender los ciclos de tiempo y sus interrelaciones, que he llamado Las estaciones de la vida.  Espero que puedan leerlos.

2.  El número que indica un nuevo comienzo, inicio y resurrección es el ocho (8).  Después de todo ciclo de siete, todo comienza con el ocho (8).  Por ejemplo, las cuatro fases de la luna, que cubren un período de un mes lunar, se da en cuatro fases, que cada una dura aproximadamente siete (7) días o entre 28 a 30 días.

3.  El número que indica el fruto, período de gestación y vida humana es el nueve (9).  El ciclo de embarazo de un ser humano dura nueve (9) meses; y también el fruto del Espíritu tiene nueve (9) virtudes.  Y me detengo aquí para explicar la importancia del significado del nueve (9) en los mensajes proféticos con los que estamos lidiando:
El año pasado el Señor me dio una palabra, durante la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos, que el Señor usaría poderosamente y de una manera vital a las mujeres, intercesoras y profetas, en los próximos meses, porque Él está trayendo un parto espiritual para Venezuela.

Este mensaje ha sido confirmado varias veces, incluyendo por el profeta José Ángel Hernández, quien en su libro "Memorias de una nación en guerra" (pp. 302-310) narra una experiencia espiritual que el Señor le dio el 6 de marzo del 2013, en la que le dijo, cito: "En nueve meses se forma la criatura en el vientre, son nueve días; un día por mes, y hoy es doce".  El profeta Hernández explica en su libro que luego el entendió e interpretó que debía calcular los nueve (9) meses a partir del comienzo de diciembre del 2012 y que el parto debía darse en agosto del 2013 (pág. 304).  Evidentemente, esto no sucedió así como el profeta lo interpretó; y eso no significa que la palabra que él recibió fue falsa, pues en lo que pudo equivocarse, (y así parece que pasó), fue en la interpretación que él mismo dio del mensaje recibido.  Esto comprueba que una cosa es la veracidad del mensaje recibido y otra muy diferente la interpretación que se da de la misma.  ¡Pero, definitivamente la nueva Venezuela no nació en agosto del 2013!

Pero cito el mensaje recibido por el profeta José Ángel Hernández, porque el Señor le da una pista muy importante con respecto a Su tiempo y a Su lenguaje, que lamentablemente muchos profetas y estudiosos bíblicos deciden ignorar.  Vuelvo a citar lo que el Espíritu le dijo: "En nueve (9) meses se forma la criatura en el vientre, son nueve (9) días; un día por mes, y hoy es doce".  A diferencia del profeta Hernández yo no interpreté el mensaje que yo recibí en octubre del 2013, repito durante la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos, que el proceso se iniciaría desde esa fecha, solamente declaré que el Señor anunciaba un proceso de parto espiritual para Venezuela.  Él señala que el proceso inició a partir de diciembre del 2012, pero  otros profetas han señalado que se inició en diciembre del 2013.

Personalmente, yo no he recibido ninguna palabra de parte del Señor que me indique cuándo inició el proceso de parto; sí he dado testimonio que el domingo 8 de Siván, el Espíritu del Señor me dijo que los próximos meses (Sivan, Tamuz y Av en el calendario hebreo) serían críticos para Venezuela.  ¡Y note que me indicó los meses hebreos y no los del calendario gregoriano que serían: junio, julio y agosto!  Y también he dado testimonio que el 12 de junio, por medio del mensaje "La Última llamada para Venezuela", el Señor me confirmó que para nuestro país viene:
  • Un inminente juicio para Venezuela
  • Viene mucha sangre, dolor y sufrimiento. 
  • Viene un fuerte terremoto 
  • Y viene mucha más escasez
Y desde entonces, no he hecho otra cosa que instar y exhortar a la Iglesia del Señor, particularmente a la iglesia a la que pastoreo la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, que estemos preparados y apercibidos para lo que el Señor está trayendo para nuestro país y ha preparado para Su pueblo.  Y como dije arriba, esto también lo vengo haciendo por medio del esfuerzo de 30 Días de oración, para guiar al pueblo del Señor al arrepentimiento, a la confesión de nuestros pecados y a la conversión de todos nuestros malos caminos.

Pero sí he tomando como referencia, en vista que varios profetas así lo han mencionado, que estamos en un proceso de parto, que pudo haber comenzado en diciembre del 2013 y que de ser cierto debería culminar en agosto.  Yo tengo la impresión, no la revelación, que a partir del próximo 9 de Av un evento crítico importante va acontecer en Venezuela, Israel y los Estados Unidos de América.  Yo no puedo afirmar cien por ciento (100), que en nuestro caso será la Nueva Venezuela; pero sí tengo la impresión que pudiera ser un evento que guiará a ese desenlace.  ¡Sólo el tiempo y el Señor lo dirá!

Usted se preguntará, ¿pero por qué entonces sigue con la idea? ¿De dónde sacó la idea que puede ser a partir del 9 de Av?  Se los explico:
1.  En el tiempo de Dios, el período entre el mes de Tamuz y el de Av se ha caracterizado por ser clave para acontecimientos bíblicos importantes, y especialmente en los últimos años y décadas de nuestra historia más reciente.
2.  En el tiempo de Dios, el período entre el ayuno del 17 de Tamuz y el ayuno del 9 de Av, que incluye veintiún días (3 semanas: 3x7), también se ha caracterizado por ser clave para acontecimientos bíblicos importantes, y especialmente en los últimos años y décadas de nuestra historia más reciente.  Este período es llamado el tiempo de "la puerta estrecha" o del "ojo de la aguja", que conlleva a un parto espiritual.  Les comparto dos eventos importantes de nuestra historia que han sacudido a los Estados Unidos de América y a las naciones, en los últimos catorce (14) años, en períodos conocidos como shmitá (año de reposo de la tierra, según Éx. 23:10-11; Lv. 25:1-13; Dt. 15:1-2; Neh. 10:31):
2.1.  Los eventos del 11 de septiembre del 2001, que ocasionaron una fuerte crisis económica, acontecieron en un año de reposo (shmitá).
2.2.  La última crisis económica, o caída del mercado en Wall Street de agosto del 2008, aconteció nuevamente en un año de reposo (shmitá).
2.3.  Tanto analistas económicos como profetas del Señor advierten que una crisis económica aún más severa puede acontecer entre septiembre del 2014 y septiembre del 2015.
3.  Y el Señor me dirigió a comenzar este esfuerzo de oración nuevamente en un período de treinta (30) días, que según Él son críticos para Venezuela.  Y hoy, me indica que escriba y publique este mensaje, porque los próximos nueve (9) días serán críticos, para lo que Él está por hacer en Venezuela y en las naciones.
4.  Y hoy, específicamente al despertar, el Espíritu del Señor atrajo mi atención a que relacionara y conectara Apocalipsis 8:1-5 con el esfuerzo de los 30 Días de oración; particularmente la relación de "la media hora" (30 minutos) de silencio que se dio en el cielo.  Un minuto por día.  ¡Y es el momento cuando está por sonar la séptima (7) trompeta!  Y en estos cinco (5) versículos se nos dice que además del período de silencio, hubo un gran movimiento angelical; y uno de los ángeles "se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos".  Y entonces ,"el humo del incienso con las oraciones de los santos", que desencadenó toda una secuencia de eventos, incluyendo un terremoto y el subsecuente toque de siete (7) trompetas (el que lea entienda).

Dicho lo anterior, no quiero que piensen que lo que estoy diciendo es que el próximo nueve (9) de Av, comenzarán a sonar las siete (7) trompetas del capítulo ocho (8) de Apocalipsis, ¡no, de ninguna manera!  Lo que creo es que el Señor atrajo mi atención, para decirme que "algo parecido" está por acontecer en Venezuela y en las naciones.  Es decir, lo que Él quiere es que le prestemos atención a este "patrón bíblico y profético", para que podamos entender lo que Él está por hacer en las próximas semanas o meses.

Hay muchas formas de interpretar los mensajes dado en el libro de Apocalipsis, y considero que todos los acercamientos teológicos conocidos tienen algo de sabiduría y pertinencia en el estudio de este hermoso y fascinante libro de la Biblia.  Pero personalmente yo me inclino a leer y a considerar los mensajes de este libro como patrones cíclicos que se repiten; de hecho, muchos se han repetido en el transcurrir de la historia, en menor o mayor claridad e intensidad.  Lo leo e interpreto como una gran obra que describe un gran parto cósmico, cuyas contracciones se van dando u ocurriendo con mayor frecuencia y rapidez, en la medida que nos acercamos al fin de los tiempos o al fin de los días, cuyo resultado él mismo lo describe: el nacimiento de una nueva creación, de un nuevo reino y una nueva ciudad (Ap. 21:1-22:7).

Una vez más, muchas gracias a todos mis queridos hermanos y hermanas, intercesores e intercesoras, profetas y profetizas, que se han unido a este gran esfuerzo de oración de 30 Días de oración.

Ahora les animo y exhorto que persistamos, de hecho, que reforcemos nuestras oraciones; que invitemos a tantos como podamos, para que al igual que nosotros se preparen y aperciban, para lo que el Señor está por hacer en nuestro país y en las naciones.

Se que estamos viviendo tiempos difíciles, y la duda y el desánimo han estado a la puerta de nuestros corazones; pero debemos persistir en las estrategias de lucha espiritual que el Señor nos ha dado:
1.  Al temor lo vencemos con alabanza, yendo al trono del TriUno Dios para rendirnos a Él y a Su voluntad en alabanza y adoración.
2.  A la incredulidad la vencemos con fe en acción, creyendo y proclamando la palabra de fe y esperanza que hemos recibido del Espíritu y la Palabra de Dios.
3.  Y ahora en este último mes, a la queja y murmuración la vencemos con acción de gracias, con palabras y actos de gratitud.  De hecho, aquí les sugiero que preparen una ofrenda de Primicias del mes de Av de múltiplos de nueve (9).  ¡Es una sugerencia!  Usted ore y pregúntele al Señor al respecto.  No haga nada en duda o en temor, sino con fe, amor y obediencia a la dirección del Espíritu del Señor.  Personalmente, estoy siendo confrontado por el Señor a dar una ofrenda de Primicias de Bolívares novecientos (Bs. 900,00), es una cantidad con la cual puedo proclamar varias cosas para el mes de Av y para los meses que vienen:
  •   Av, también puede ser traducido como "Padre" (abba es papi o papito); pues nuestro Señor nos enseña que honramos a nuestro Padre cuando somos fructíferos (Jn. 15:8).  Con esta ofrenda yo quiero declarar mi deseo de honrar a mi Padre con mucho fruto, que quiero ser un hijo fructífero que traiga gloria y honra a mi Padre y ami Señor Jesucristo.
  •   Ya vimos que el número (9) representa: fruto, ciclo de vida; y todos sabemos que el Fruto del Espíritu tiene nueve (9) virtudes.  Bueno, con esta ofrenda yo quiero declarar mi deseo de dar fruto, de cosechar, tanto en lo espiritual como en lo material, dentro del reino de mi Dios.
  •   Y el número cien (100) representa abundancia, de multiplicación, bendición y cosecha.  ¡Y es el número del remanente! (1Rey. 18:4,13).  Con esa ofrenda yo quiero declarar mi deseo de ser parte del remanente de Dios, una buena tierra que da una cosecha del ciento por uno, un hijo de Dios que experimenta la bendición y multiplicación de Dios aún en medio de un tiempo de juicio, destrucción y escasez.
¿Ves?  ¡Podemos dar con ciencia, sabiduría e inteligencia, y aún profetizando lo que el Señor ya nos ha mostrado que Él quiere hacer!  Eso es lo que enseño en el mensaje "Sembrar, Cosechar y Avanzar".  Pero esa es una decisión que cada uno debe tomar según la medida de fe y de gracia que hayamos recibido.  Por eso lo dejo como una sugerencia.

¡Gracias, muchas gracias!  Por su apoyo, por sus oraciones y palabras de ánimo.  Espero verlos, si pueden, el próximo sábado nueve (9) de agosto, en el I Encuentro regional de intercesión y profecía, en la Iglesia Jesucristo es el Camino, en la urbanización San José (cerca del hospital del Seguro social), en Maracay, a partir de las 09:00 AM hasta las 03:00 PM.  ¡Entrada gratis!


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24 de julio de 2014

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR IV

SEMBRAR, COSECHAR Y AVANZAR IV
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


INTRODUCCIÓN
Bien, considero que ha quedado claro que hay suficiente base bíblica para considerar el dar u ofrendar a Dios según algunas cantidades que el Espíritu del Señor pueda guiarnos y dar según algunos tiempos y ocasiones durante nuestra vida.

Y quiero una vez más subrayar el principio que todo lo que vayamos a dar o hacer para el Señor debe proceder de un acto de fe, amor y obediencia, de lo contrario estaremos moviéndonos en nuestra propia carne o religiosidad, lo cual no tendrá ningún provecho para nosotros ni importancia para Dios.

El segundo principio es que todo lo que vayamos a dar o hacer para el Señor debe hacerse en libertad y con gozo, no por necesidad, ni con tristeza, ni mucho menos por medio de la manipulación emocional o religiosa.  Toda la enseñanza bíblica, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, es clara al apuntar que ¡Dios ama al dador alegre!

Y repito, todo tipo de ofrenda, sea al dar los diezmos, primicias o acción de gracias, debe ser una expresión de nuestro caminar con Dios, debe fundamentarse en nuestra continua y profunda relación con Dios, debe ser una expresión de fe, amor y obediencia.  Aún si usted es un discípulo de Jesucristo de trasfondo judío, y aún más, si es de trasfondo gentil.  Nada debe hacerse por la fuerza de la ley o la religión.  Nuestra vida cristiana debe ser una fundamentada en la fe y sustentada por la gracia de Dios, que es abundante para todos los que le aman.

Dicho esto, vayamos ahora a la dinámica de los ciclos de bendición, cómo operan y cómo podemos cosechar y avanzar en el reino de Dios, según Sus planes y diseños.  Vamos a ver, por lo menos, cuatro ciclos de bendición, que son muy claros en la Biblia; pero primero veamos los ciclos básicos de destrucción, que estoy seguro que ninguno de los lectores desea, pero que hacemos bien en conocer, para poderlos evitar...

EL CICLO DE DESTRUCCIÓN

Este ciclo de destrucción, que también guía a la muerte, tanto física como espiritual, y a la maldición, la vemos claramente expuesta en el libro de Jueces (2:16-19), en la conducta de Israel ante Dios, durante la época de los jueces:
"Jehová levantó jueces que los libraran de manos de quienes los despojaban;  pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron. Se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres, que obedecían a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.  Cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los libraba de manos de los enemigos mientras vivía aquel juez; porque Jehová era movido a misericordia al oírlos gemir por causa de quienes los oprimían y afligían.  Pero acontecía que, al morir el juez, ellos volvían a corromperse, más aún que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirlos e inclinándose delante de ellos. No se apartaban de sus obras ni de su obstinado camino."

Todas las naciones vecinas que el pueblo israelíta no expulsó y que el Señor le había mandado que hiciera,  les hacían guerra, o les saqueaban las cosechas o les oprimían de diferentes maneras; y el pueblo en vez de buscar a Dios y pedirle ayuda, se iban tras otros dioses y se apartaban del camino que sus padres siguieron, cuando obedecían los mandamientos del Señor.

Entonces Dios les enviaba jueces, hombres y mujeres llenos de Su Espíritu, para que los libraran del problema con sus enemigos.  Estos jueces, por lo regular guiaban al pueblo al arrepentimiento, a confesar sus pecados y volverse de todo corazón a Dios.  Él los escuchaba, los perdonaba y los libraba por medio de los jueces que Él les enviaba.

Pero después que el juez moría, entonces el pueblo se olvidaba de Dios y volvía a pecar contra Él y caía en idolatría e inmoralidad delante de Dios.

En ese ciclo también nosotros, ya sea a nivel personal o colectivo como iglesia, podemos incurrir, en situaciones parecidas.  Nos olvidamos pronto de las obras maravillosas del Señor a nuestro favor, nos deslizamos, nos desviamos y sufrimos pérdida, muerte y destrucción, lo cual nos impide que disfrutemos las bendiciones que Él ya tiene preparadas para nosotros; y no cosechamos ni avanzamos en Su reino.

Por lo regular hay una estrecha relación entre los ciclos de destrucción y los de incredulidad...

El ciclo de incredulidad bloquea la bendición, porque nuestra incredulidad resulta en falta de bendición, y la falta de bendición reafirma nuestra incredulidad.  Veamos un ejemplo clásico de este ciclo de incredulidad:
  • Un pastor no cree que los enfermos se puedan sanar
  • Y él enseña "según la Biblia", que los enfermos no se pueden sanar en nuestros días
  • Luego intenta orar por un enfermo de su iglesia ¡y no se sana!
  • La práctica y experiencia confirma su incredulidad: "los enfermos no se pueden sanar"
  • Y éste ciclo se repite una y otra vez, y se trasmite a toda la iglesia.
  • Resultados: la iglesia experimenta continua enfermedad, muerte y destrucción
Y la ecuación es muy sencilla: si tú crees, tú recibes.  Si no crees, entonces no recibes (Mr. 9:23; Mt. 19:26; Jn. 14:13-14).  ¡No puedes cosechar manzanas, si lo que siembras es paja!

Y para salir de estos ciclos necesitamos preguntarnos honesta y directamente:
¿Qué nos mantiene en estos ciclos?
¿Por qué no cosechamos según lo que Dios promete?
¿Por qué no avanzamos en el reino de nuestro Dios?

Veamos algunos patrones de pensamientos y conductas (en algunos casos, hábitos) más frecuentes, que mantienen a las personas dentro de ciclos de destrucción e incredulidad:
1.  Toda forma de seguridad
Los viejos ciclos son familiares, conocidos.  La gente, por lo regular, no quiere abandonar lo que los mantiene en ataduras (pobreza, drogas, licor, inmoralidad sexual, flojera… amigos, etc).

2.  Viejos hábitos
Necesitamos aprender nuevas formas de pensar y responder.  «Si siempre haces lo que siempre haces, tú solo obtendrás lo que siempre has tenido».

3.  Viejas formas de pensar
Necesitamos aprender nuevas formas de pensar, de entender, de hablar, de relacionarnos.  Pobreza no es sólo falta de dinero ¡Pobreza también puede ser una Mentalidad!

4.  Rechazo a arrepentirnos
Necesitamos renunciar y abandonar los viejos caminos, hábitos y conductas pecaminosas.  ¡Rompe y sal del viejo ciclo de pecado, juicio y destrucción!  ¡Arrepiéntete y clama a Dios!

Si observamos en la ilustración arriba, sobre el ciclo de incredulidad, ¡todo comienza con un pensamiento negativo que nos guía a una emoción negativa!  Estas emociones negativas pueden ser: TEMOR, IRA, RABIA, RENCOR, PASIÓN, CELOS, ENVIDIA, etc, etc.

Esos pensamientos y sus respectivas emociones negativas, nos llevan a articular pensamientos de incredulidad; que al nosotros dejarnos llevar por ellos desencadenan en desobediencia; que al nosotros persistir en esas conductas (que pueden convertirse en hábitos), nos llevan a un estado de rebelión constante a la voluntad de Dios y a Su señorío en nuestras vidas, y finalmente terminamos cosechando algún tipo de pérdida, enfermedad, muerte o destrucción.

Observe también que si no nos detenemos, los ciclos de incredulidad y destrucción se harán más rápidos, más grandes y más difíciles de detener o salir de ellos... ¡y aún pueden alcanzar a nuestras generaciones! (Éx. 34:6-7; compare con Dt. 7:6-10).

Veamos ahora los cuatro ciclos básicos de bendición que Dios tiene para Sus hijos e hijas:

CICLO DE BENDICIÓN DIARIA DEL REINO
Comencemos con el primer ciclo básico, que se fundamenta en nuestra relación diaria con Dios, por medio de Su Espíritu y Su Palabra, lo cual nos conduce a avanzar constantemente en Su reino, por medio del crecimiento mental, emocional, físico y social (Lc. 2:40, 52; 3Jn. 1:2).

Esta relación espiritual se sostiene por medio de buenos pensamientos y sentimientos, basados en la Palabra de Dios (Sal. 1:2-3; Ro. 12:1-2; Fil. 4:8-9).  Nuestra relación con Dios, que es una relación de amor, se basa en nuestro conocimiento de Su Palabra, en la comunión con Su Espíritu y en nuestra intimidad con nuestro amado Maestro.  ¡Eso es lo que genera nuestra confianza en Dios!  Y nuestra confianza en Dios nos lleva a obedecerle, sabiendo que Su voluntad siempre es buena, agradable y perfecta, que Sus planes SIEMPRE son mejores, perfectos y están basados en Su amor por nosotros.  ¡Eso nos da confianza y seguridad! (Lc. 1:26-28: Fil. 1:21-26; 4:12-13).

Esta relación espiritual, que si bien es cierto es una relación de amor, también es una relación laboral.  Me explico, somos hijos de Dios, nuestro Padre celestial nos ama; pero también como hijos de Dios, el Padre y nuestro SEÑOR Jesucristo esperan y demandan nuestra obediencia, nuestra sujeción a Su voluntad.  ¡Pero primero viene el amor!  Porque sabemos que Él nos ama y quiere siempre lo mejor para nosotros, entonces nosotros confiada y libremente nos sujetamos a Su voluntad, a Su señorío en nuestras vidas, por lo cual cosecharemos la bendición y el favor de Dios, que se manifiesta en salud, en cosecha, en ganancia, en crecimiento, en vida y vida en abundancia.  ¡Es decir, un hijo de Dios ama, pero también sirve! (Jn. 15:5-10).

¡Todos los demás ciclos de bendición se basan en este ciclo básico DIARIO de bendición!  Que como todo ciclo, en la medida que continuamos y permanecemos en él, igualmente experimentaremos mayor rapidez, velocidad y facilidad en el crecimiento e incremento de nuestras bendiciones.

CICLO DE BENDICIÓN SEMANAL EN EL REINO
Este ciclo, que es ignorado por muchos cristianos, es también muy básico, y está fundamentado en el ciclo de creación de Dios registrado en Génesis 1:1-2:3.  Dios creó los cielos, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay en seis (6) días y al séptimo (7) día DESCANSÓ, por lo cual bendijo y santificó ese día.  Eso está registrado en el principio de la Biblia, en Génesis; y al final de la misma, en Apocalipsis,  Dios nos revela que Él mismo descenderá del cielo para morar con Su pueblo y disfrutemos del REPOSO eterno con Él ( Is. 66:22-23; Ap. 21:1-7; Heb. 4:1-11).

Entiendo que aquí algunos tienen problemas para entender el principio espiritual sobre la importancia del reposo, especialmente el reposo de Dios.  Y esto se debe a un acercamiento eminentemente racional a las Sagradas Escrituras por una parte, y religioso por otra parte, por lo cual podremos observar dos posiciones clásicas antagónicas:
1.  Los cristianos gentiles que niegan rotundamente la necesidad de guardar el día de reposo, según lo establecido claramente por Dios en Génesis 2:1-3 y en Éxodo 20:8-11, porque (según ellos) "ya no estamos bajo la Ley", sino bajo la gracia.  Y yo pregunto: ¿La gracia nos permite desobedecer y violar las Escrituras?  ¿Realmente la gracia de Dios nos permite violar la misma Palabra de Dios?  Creo que necesitamos estudiar bien las Escrituras, porque el Señor no se puede contradecir así mismo...

2.  Los cristianos judíos que afirman y reafirman la necesidad de guardar el día de reposo, porque según ellos "seguimos bajo la Ley" de nuestros padres.  No hablo de los judío-mesiánicos de trasfondo gentil, porque como lo he dicho en otras oportunidades, considero a este grupo de personas una aberración religiosa... ¡Ningún discípulo gentil necesita "hacerse judío" (con todo lo que eso pueda implicar), para tener una mejor relación con nuestro Señor y Dios.  Sí considero que un discípulo de Jesucristo de trasfondo judío tiene derecho legal y espiritual para decidir guardar el día sábado como su día de reposo, por causa de la herencia espiritual, cultural e histórica de la cual forma parte; pero sin caer en religiosidad ni mucho menos legalismo de querer obligar o forzar a otros discípulos judíos o gentiles a hacerlo.  ¡A paz y a libertad nos llamó nuestro Señor!

No voy a detenerme en este punto de enseñanza, porque creo que está muy bien y harto explicado por el apóstol Pablo; y no voy a competir con la profundidad de Sus enseñanzas ni con su conocimiento de las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento.

3.  Pero sí considero que hay una tercera opción, y es la que personalmente creo y practico: todos los cristianos, sean de trasfondo judío o gentil, debemos obedecer el principio bíblico y la ley espiritual de descansar, por lo menos, una vez a la semana.
3.1. Para el que es judío-mesiánico (de verdad verdad), por causa del pacto de Dios con Israel y sus padres, ese día será el sábado, entendiendo desde el atardecer del viernes al atardecer del sábado.  Su fe y obediencia a Dios, heredada de los padres y sostenida por gracia, les guía a guardar ese día en particular.
3.2. Para el discípulo de trasfondo gentil (libre de verdad verdad), por causa de la gracia y la libertad que tiene en Cristo Jesús, y por medio de la ley del Espíritu que le guía, ese día puede ser cualquier día de la semana, siempre y cuando cumpla con el principio: seis días de trabajo y un día de reposo.  Su fe y libertad en Cristo los guía a guardar ya sea el sábado o el domingo, o cualquier otro día de la semana, conforme a lo establecido por nuestro Señor y los apóstoles.

¡Pero definitivamente, sí debemos guardar y establecer (según sea nuestro caso u origen) un día de descanso en la semana.  No guardar un día de descanso en la semana viola el expreso mandato dado por Dios desde la creación hasta el final de los tiempos.  ¡Pero eso tampoco significa que debemos ser legalistas en el tema!

¿Por qué Dios bendice este ciclo semanal?
1.  Porque expresa nuestro conocimiento y entendimiento de la voluntad de Dios
2.  Porque expresa nuestra fe, amor y obediencia a la voluntad de Dios
3.  Porque expresa nuestra total sujeción a la Palabra de Dios
4.  Porque expresa buena mayordomía de nuestros cuerpos, que son templos del Espíritu
5.  Porque expresa amor propio a nuestros cuerpos, de la misma manera como Dios nos ama

¿Cuales son las promesas y bendiciones que Dios da a Su pueblo al guardar el día de reposo?
1.  Nos deleitaremos en la presencia de Dios (Is. 58:13-14)
2.  Seremos promovidos y avanzaremos en el reino de Dios (Is. 58:14)
3.  Seremos provistos de todo bien y según el favor de Dios (Is. 58:14)
4.  Heredaremos la tierra que el Señor nos dio (Lv. 26:34-35; 2Cró. 36:20-21)
5.  Seremos bendecidos de todo el bien del Señor (Heb. 4:9-11)
6.  Anunciamos el cumplimiento futuro del Reposo de Dios (Heb. 4:1-9; Ap. 21:1-4)
7.  Nos deleitamos en la gloria del Señor del reposo (Mt. 12:1-8; Lc. 13:10-16; Jn. 5:5-17)

Después del ciclo diario de descanso, quizás la otra pieza clave dentro de los ciclos de tiempo de bendición de Dios está este ciclo semanal, expresado en un día de descanso semanal.

CICLO DE BENDICIÓN MENSUAL EN EL REINO
El ciclo de bendición mensual se expresa a través de la Fiesta mensual de las Primicias, que acontece cada comienzo de mes, en la fase de la luna nueva.  Este ciclo de bendición lo vemos expuesto en Proverbios 3:5-10, que dice:
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.
No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.
Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto."

¿Cómo funciona la redención, según Proverbios 3:5-10?
Confías en Dios, sin apoyarte en tu propia sabiduría ni fuerzas; y si le sigues, desarrollando una estrecha comunión con Él, por medio de Su Espíritu y Su Palabra; entonces, Él enderezará tu vida.  Tu obediencia y tu fiel caminar con Él, Tu honra a Dios, mediante tus ofrendas y primicias, producirán restauración y restitución en tu vida.  Y Él sanará todo tu ser, en cada área de tu vida.  ¡Podrás experimentar el favor y el bien del Señor!  Y te llenará con abundancia y con vino nuevo, es decir con gozo.

Presta atención al lugar que tiene el honrar a Dios con nuestros bienes y con los primeros frutos (Primicias) de TODOS nuestros frutos o cosechas.  ¡Dios nos honra y nos bendice, cuando honramos lo que Él honra!

Honramos a Dios cuando nos consagramos por completo a Él, y entendemos y reconocemos que todo lo que somos y tenemos es de Él y para Él; y cuando lo honramos con las primicias o primeros frutos de nuestras cosechas declaramos que Él es el primero en nuestras vidas y por eso le damos a Él primero.  Y al hacerlo cada comienzo de mes, entramos en una esfera poderosa de bendición, que nos asegura una cosecha continua mensual y anual, que si nos mantenemos haciéndolo, aumentará en rapidez, tamaño y alcance, lo cual nos llevará a ciclos de mayor incremento y multiplicación.

¿Cómo funciona la bendición mensual de las Primicias?
El principio de la ofrenda de Primicias se encuentra en Romanos 11:16, "Si santificas la primera parte, santificas y bendices todo el resto"; así que, que si santificamos el comienzo del mes, todo el resto del mes también será santificado y bendecido.

Al entrar en el tiempo de la ofrenda de las Primicias mensuales, nos alineamos a la voluntad de Dios, ya que lo honramos, lo entronamos como el Señor y Principal en nuestras vidas, y nos ubicamos en el ciclo de Su bendición, bajo la esfera de Su reino y Su tiempo.

Y al entrar en el tiempo de la ofrenda de las Primicias, que cae al principio de cada mes, durante la fase de la luna nueva, santificamos el mes entero y nos posicionamos para recibir la bendición del resto del mes. Y si tu santificas el principio del mes, todo el mes será bendecido. En ese tiempo oportuno (kairós) también honramos, alabamos y agradecemos a Dios por las bendiciones del mes anterior. Y honrando a Dios con las Primicias de cada mes, continuarás en el ciclo continuo de bendición que Dios tiene para ti o, como vimos arriba, podrás también revertir la perdida que tuviste en una temporada pasada.

Así que, al ofrendar con pleno conocimiento y entendimiento del valor y significado de las Primicias, nos preparamos para la cosecha mensual que Dios tiene preparada para nosotros y para seguir avanzando en el reino del Señor con mayor crecimiento e incremento.  Y esto lo hacemos según las promesas dadas por Dios:
1.  En el Salmo 1:2-3 dice: "Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará."
2.  En Juan 15:7-8 dice: "Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.  En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos."
3.  Y en Apocalipsis 22:2-3 dice: "En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición."

Dios nos ve como árboles, de hecho Él llama a Su pueblo Su viña, Su plantío (Is. 61:1-3; 5:1-7; Jn. 15:1-8).  Y Él espera que demos fruto; Él espera que en Cristo, el árbol de la vida, nosotros también debemos fruto cada mes, o sea doce frutos, y demos fruto a Su tiempo.  

Cuando nosotros damos la ofrenda de Primicias, con esa fe, conocimiento y entendimiento (revelación), entonces entramos al favor de Dios, nos alineamos al plan de Dios y nos preparamos para cosechar y avanzar en todo lo que Él quiera para nosotros.  ¡Y comenzamos a cosechar y avanzar en Su reino, ya no solo diariamente y semanalmente, sino también mensualmente!

CICLO DE BENDICIÓN ANUAL DE LAS FIESTAS
¡Pero nuestro Padre celestial tiene más!  Él también quiere bendecirnos cada año y para ello nos ha dejado también el diseño del ciclo de bendición anual por medio de Sus Fiestas.


El otro ciclo básico de bendición que Dios nos ha dejado a Sus hijos es el expresado en el diseño de las Fiestas Solemnes, también conocidas en la Biblia, como "los días señalados" o citas en los que Dios desea reunirse con Su pueblo para bendecirnos y capacitarnos, para cada vez mayores nuevos ciclos de crecimiento, incremento y multiplicación.

Aunque es un ciclo anual, se da dentro de un período de siete (7) meses, que al igual que el ciclo semanal, expresa la voluntad y el plan perfecto de Dios para Su pueblo.  Y en esos siete (7) meses se celebran siete (7) Fiestas, en los que se esperan tres (3) cosechas, con las cuales honraremos y glorificaremos el Nombre del Señor.

En este ciclo se expresa y manifiesta ampliamente el Shalom de Dios, es decir, el pleno deseo de Dios de bendecir integralmente a Su pueblo, de manera que crezcamos en todas las áreas de nuestra vida, y evidenciemos que somos un pueblo fructífero, que vivimos para la gloria y alabanza de Su Nombre.

En la ilustración arriba del "Calendario hebreo" podemos ver las principales Fiestas solemnes y los tiempos y ocasiones de su celebración.  Veamos brevemente su significado y desarrollo:
1.  La Fiesta de la Pascua, celebra nuestra liberación y expresa el deseo de Dios que vivamos en libertad total, en todas y en cada área de nuestras vidas.
2.  La Fiesta de los Panes sin levadura, celebra nuestra purificación y expresa el deseo de Dios que vivamos en santidad, en pureza de corazón, mente y cuerpo para la gloria de Su Nombre.
3.  La Fiesta de las Primicias, celebra la preeminencia de Dios en nuestras vidas y expresa el deseo de Dios de ser el Primero en nuestras vidas y ser nuestro Primer amor.
4.  La Fiesta de Pentecostés, celebra la provisión de Dios y expresa el deseo de Dios de bendecirnos, primeramente con Su Palabra, con Su Espíritu y con todo bien y con todos Sus favores y bendiciones.
5.  La Fiesta de las Trompetas, celebra la presencia e importancia de la Voz de Dios en nuestras vidas y expresa el deseo de Dios que escuchemos Su Voz, que prestemos atención a Su voluntad y dirección.
6.  La Fiesta del Perdón, celebra el perdón de Dios para Su pueblo, de manera que comencemos otro ciclo en libertad, sin culpa ni vergüenza; y expresa Su deseo que, así como fuimos perdonados, nosotros también perdonemos a todos aquellos que nos ofenden.
7.  La Fiesta de Tabernáculos, celebra la presencia gloriosa de Dios en medio de Su pueblo y expresa el eterno deseo de Dios de morar en medio de Su pueblo y regocijarse en medio de la alabanza gozosa de Su hijos e hijas.

Como podemos ver, estas siete (7) Fiestas abarcan la dimensión espiritual, emocional, física y social de cada creyente y del pueblo de Dios.  Y nos trazan una ruta, un circuito anual por medio del cual podemos medir y evaluar nuestro crecimiento y avance en cada una de esas áreas y aspectos de nuestra relación con Dios y con nuestros semejantes.

Y en medio de este ciclo de siete Fiestas se esperaba que el pueblo de Dios recogiera tres grandes cosechas:
1.  La cosecha de la cebada, en el mes de Nisán (entre Pascua y Primicias)
2.  La cosecha del trigo, en el mes de Siván (en Pentecostés)
3.  Y la cosecha del fruto de los árboles, en el mes de Tishri (en Tabernáculos)

Estas tres cosechas apuntan al deseo de Dios que Su pueblo sea gente fructífera, que demos mucho fruto y glorifiquemos así al Padre y a nuestro Señor Jesucristo.  Él desea glorificarse por medio de la bendición que Él dispensa sobre Su pueblo, de manera que las naciones puedan darse cuenta de la bondad y la grandeza de nuestro Dios.

En cada una de estas Fiestas y a través de todo este ciclo anual de Fiestas, Dios dispensa Su favor, bendición y provisión para Su pueblo.  Y Él quiere que nosotros entremos en esa esfera de bendición libremente, no por la fuerza de la ley ni de la religiosidad; sino por medio de la revelación, que se expresa en fe activa, en amor sacrificial y obediencia radical a Él (Fil. 2:3-4; Col. 2:16-17; 2Cor. 9:6-8).

CONCLUSIÓN:
Así que, hemos podido ver que nuestro buen Padre celestial ha diseñado todo un Plan maravilloso para bendecir a Sus hijos diariamente, semanalmente, mensualmente y anualmente, por el resto de nuestras vidas y por todas nuestras generaciones.

En cada uno de estos ciclos Él desea que aprendamos a dar, que aprendamos a sembrar en Su reino y en nuestra relación con Él y con nuestros semejantes, para que también podamos cosechar en cada ciclo, en todo tiempo y en todas las áreas de nuestras vidas.

¡El deseo y voluntad de Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, es que Sus hijos, Su pueblo, aprendamos a sembrar, cosechar y avanzar en Su reino!  Él desea que Sus hijos sean bendecidos, para que en Su Nombre, en Su poder y con Su gloria podamos bendecir a todas las familias de la tierra; pero para ello necesitamos aprender a sembrar, según Su tiempo, según Su voluntad y de acuerdo a los ciclos de bendición, que Él nos ha dejado en Su Palabra.


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7 de julio de 2014

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN II

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN II
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


La Biblia nos relata la reacción de los pobladores de la capital del imperio Asirio, Nínive, después de escuchar el mensaje del inminente juicio de Dios, por medio del profeta Jonás (3:4-9):
"Comenzó Jonás a adentrarse en la ciudad, y caminó todo un día predicando y diciendo: 
«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el más pequeño, se vistieron con ropas ásperas.  Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, éste se levantó de su silla, se despojó de su vestido, se cubrió con ropas ásperas y se sentó sobre ceniza.  Luego hizo anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, una proclama que decía: «Hombres y animales, bueyes y ovejas, no prueben cosa alguna; no se les dé alimento ni beban agua,  sino cúbranse hombres y animales con ropas ásperas, y clamen a Dios con fuerza. Que cada uno se convierta de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.  ¡Quizá Dios se detenga y se arrepienta, se calme el ardor de su ira y no perezcamos!" 

Tanto los gobernantes, príncipes y todo el pueblo en general oraron y se humillaron durante cuarenta (40) días delante de Dios, para que los perdonara y los liberara de Su juicio.  He considerado que nosotros hagamos lo mismo, además de orar y meditar en la Palabra de Dios como lo vamos hacer en los próximos 30 Días de Oración, sugiero que también cada día, durante los próximos 30 días, hagamos la siguiente oración que la hermana Anne Graham Lotz hizo este año, durante la celebración anual del Día Nacional de Oración, en la ciudad de Washington, Estados Unidos de América.

Son tres las razones que me llevaron a hacer esta sugerencia:
1.  El patrón bíblico de clamor y de oración a Dios ante un inminente juicio (2Cró. 7:14; Jon. 3:1-10; Dn. 9:1-23; Neh. 1:4-11; 9:1-37).
2.  Las situaciones similares, tanto Venezuela como los Estados Unidos de América, son las mismas: están bajo inminente juicio, y Dios está llamando a Su pueblo al arrepentimiento y a una genuina conversión.
3.  El contenido es por demás bíblico y muy pertinente para el propósito que nos ocupa de orar juntos por nuestra nación y por la Iglesia del Señor en nuestro país.

Considero que es una excelente oración, que puede servirnos a nosotros, para orar por nuestras propias vidas, nuestra iglesia, ciudad y nación:

Señor del universo.  Señor de este planeta. 
Señor de las naciones.  Señor de nuestros corazones.
En este Día Nacional de Oración, te buscamos…

En las tinieblas, Tú eres nuestra Luz.
En la tormenta, Tú eres nuestro Refugio.
En nuestras debilidades, Tú eres nuestra Fuerza.
En nuestra aflicción, Tú eres nuestro Consuelo.
En nuestra angustia, Tú eres nuestra Esperanza.
En nuestra confusión, Tú eres nuestra Sabiduría.
En tiempo de terror, Tú eres nuestro escudo.
En tiempo de guerra, Tú eres nuestra paz.
En tiempos de incertidumbre, Tú eres la Roca en la que podemos confiar.

Nosotros hoy hacemos nuestra oración usando las palabras del profeta Daniel:
Oh Señor, Tú eres Dios grande y asombroso, que mantienes Tu Pacto de amor con aquellos que te aman y guardan Tus mandamientos. Tú eres misericordioso y perdonador. Tú eres justo, pero en este día estamos cubiertos con vergüenza porque hemos pecado contra Ti y nos hemos equivocado. Nos hemos alejado de Tus mandamientos y principios.  Nos hemos alejado de Ti.

Con todo, Tú has prometido en 2 de Crónicas 7:14, que si nosotros, el pueblo que se identifica contigo, se humilla, ora, busca Tu rostro, y se vuelve de sus malos caminos; entonces, Tú oirás nuestras oraciones, perdonarás nuestro pecado y sanarás nuestra tierra.

Por eso, decidimos parar el dedo acusador contra los pecados de otros; y más bien examinar nuestros propios corazones y vidas. Decidimos reconocer nuestro propio pecado, nuestra negligencia, rebelión e ignorancia, y aún nuestro rechazo hacia Ti.  En este día, decidimos arrepentirnos.

En respuesta a nuestro profundo arrepentimiento, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo, de acuerdo con todos Tus actos de justicia y de acuerdo con sus promesas, aleja tu enojo y tu ira de nuestra nación. Escucha las oraciones y las peticiones hechas delante de Ti en este Día nacional de Oración, ya que te damos toda nuestra atención. Inclina Tu oído, oh Dios, y escucha; abre Tus ojos y mira. No hacemos esta súplica porque nosotros seamos justos, sino por causa de Tu gran misericordia.

Para la gloria de Tu Nombre escucha nuestra oración, perdona nuestra pecado y sana nuestra tierra.

Te lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo quien nos ofrece salvación de Tu juicio, perdón de nuestro pecado y reconciliación contigo a través de Su propia sangre derramada en la Cruz.

Amen



¡Recuerde es una sugerencia!  Siéntase libre en usarla o no.  Y si usted tiene otra oración modelo, que pueda servir para el mismo propósito, pues úsela y compartala con otros intercesores.

Una vez más, gracias por su apoyo y compañerismo espiritual en oración.


Fuente:
Anne Graham Lotz Blog



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6 de julio de 2014

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN

UN LLAMADO URGENTE A LA ORACIÓN
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


"Tocad la trompeta en Sión 
y dad la alarma en mi santo monte. 
Tiemblen todos cuantos moran en la tierra, 
porque viene el día de Jehová, porque está cercano" 
Joel 2:1

"¡Tocad trompeta en Sión, proclamad ayuno, convocad asamblea, reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos, congregad a los niños, aun a los que maman, y salga de su alcoba el novio y de su lecho nupcial la novia! Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros de Jehová, y digan: “Perdona, Jehová, a tu pueblo,y no entregues al oprobio tu heredad para que no la dominen las naciones. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: ‘Dónde está su Dios’?” 
 Joel 2:15-17

El pasado jueves 3 de julio, fui otra vez inquietado fuertemente por el Espíritu a llamar al Pueblo del Señor; a preparar e instruir al Pueblo del Señor, para los próximos días y semanas que están delante de nosotros. Sin embargo, desde que el Señor me dio la palabra tocante a "La Última llamada para Venezuela", el jueves 12 de junio, el Espíritu del Señor me viene inquietando a instruir a la Iglesia, para que pueda estar preparada y apercibida ante el juicio inminente que viene sobre nuestro país, lo cual ya comencé a hacer el mismo día y luego el domingo 15 de junio y el domingo 29 de junio.  Pero ha sido muy fuerte y evidente que Él ha querido más y no ha cesado de bombardear mi mente al respecto, al punto que me ha dirigido a cambiar significativamente la programación pautada para las actividades regulares de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios en los próximos meses de julio y agosto (Tamuz y Av en el calendario hebreo).

El pasado 3 de julio, teniendo una apretada agenda de trabajo, precisamente por los cambios ya hechos, el Señor me ha guiado a hacer un urgente llamado a la oración y al ayuno, principalmente a los pastores, ministros, líderes y a la congregación general de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, y aquellos que libremente quieran unirse en sus respectivos lugares donde se encuentren. Y lo hizo, por medio de un mensaje que me llegó ese mismo día de la hermana Anne Graham Lotz, hija del evangelista Billy Graham, quien el 18 de junio (18 de Siván), también recibió del Espíritu del Señor una fuerte advertencia de juicio sobre los Estados Unidos de América y que la venida del Señor está cerca; por lo cual, el Señor la dirigió a convocar una jornada especial de siete días de oración, que ha llamado "Un Urgente llamado a la Oración: 777", que comenzó el primer día de julio y se extenderá hasta el séptimo día de julio, del presente año, en el cual ella invita a la iglesia del Señor en los Estados Unidos de América a orar y ayunar por siete (7) horas. A estas alturas, ya esta jornada de oración va por el sexto día y también me he unido por causa del amor sobrenatural que Dios ha puesto en mi por esa nación, desde 1998.

Y el Señor ha usado este evento "casual" en mi camino, para darme precisas instrucciones para que la Comunidad cristiana Hay paz con Dios (y todos aquellos que libremente quieran unirse) se prepare y se aperciba en los próximos días, semanas y meses.

Como dije anteriormente, ya lo venimos haciendo desde el jueves 12 de junio, de hecho, desde la semana pasada he venido compartiendo versículos bíblicos y pensamientos sobre la Fe en el Señor, desde mi cuenta en Facebook; y este fin de semana tendremos una poderosa jornada de alabanza, adoración e intercesión ante el Trono del Dios Todopoderoso. Pero el Señor usó este evento de oración convocado por la hermana Anne Graham para indicarme que, exactamente, el próximo lunes 7 de julio también será 9 de Tamuz y me ha dado la siguiente agenda e instrucciones:

1. El lunes 7 de julio (9 de Tamuz), nos uniremos a la convocatoria de oración y ayuno que la hermana Anne Graham ha hecho, pero también, a partir de ese día, iniciaremos 30 días de oración, hasta el martes 5 de agosto, que se celebrará el 9 de Av en el calendario hebreo (Jer. 39:1-2; 2Rey. 25:1-4; 2Cró. 36:17-21).

2. El lunes 7 de julio (9 de Tamuz), ayunaremos 9 horas de preparación mental y espiritual, tal como la hermana Anne ha sugerido, y de clamor e intercesión por el nacimiento de la Nueva Venezuela.  Ayunaremos nueve (9) horas, desde las 06:00 AM hasta las 03:00 PM (que según el orden del templo es la hora del sacrificio).

3. El orden de oración que seguiremos, además del sugerido por la hermana Anne Graham, el 7 de julio, será el siguiente:
3.1. Las primeras tres horas (6 a 9 AM) las dedicaremos a orar y a clamar por Venezuela
3.2. Las segundas tres horas (10-12 AM) las dedicaremos a orar y a clamar por los Estados Unidos de América
3.3. Y las tres últimas horas (1 a 3 PM) las dedicaremos a orar y a clamar por Israel

4. A partir del 9 de Tamuz (7 de julio) hasta el 9 de Av (5 de agosto), por treinta (30) días, estaremos meditando en la Palabra de Dios, en pasajes relacionados con la fe, batallando contra la incredulidad, la duda y el desánimo; y estaremos orando por la iglesia en Venezuela y por el pueblo venezolano, en preparación para la Nueva Venezuela.

5. El marte 9 de Av (5 de agosto), nos uniremos nuevamente en oración y ayuno, para clamar por la salvación y restauración de Venezuela y de Israel, durante nueve (9) horas, desde las 06:00 AM hasta las 03:00 PM.  Y haremos el mismo orden de oración sugerido arriba en el punto 3.

Así que, tendremos 28 días de oración y 2 días de oración y ayuno (el lunes 7 de julio y el 5 de agosto). Comenzaremos con oración y ayuno el lunes 7 de julio y terminaremos en oración y ayuno el marte 5 de agosto.

El Señor me ha dado otras instrucciones de oración y guerra espiritual, pero que a Su tiempo las compartiré con ustedes.

Como me dijo el Señor, estos tres meses son críticos para Venezuela (Siván, Tamuz y Av) y Él desea que Su pueblo se prepare y esté apercibido para lo que Él está listo a hacer en Venezuela y en las naciones.

Recuerden que comenzamos a entrar por la "Puerta estrecha", los próximos días y semanas serán intensos en lo espiritual, material y social. ¡No te desanimes! No temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo y te dará la tierra como herencia, y la poseerás para tus hijos y para los hijos de tus hijos.
  • Ante el temor y la angustia, ¡alaba a Dios!
  • Ante la incredulidad, el desánimo y la duda, ejerce Fe, pero Fe en acción.
  • Ante la queja y la murmuración, dale gracias a Dios, ¡sé agradecido!
También ante el inminente juicio de Dios necesitamos hacer tres cosas:
1. Vigilar. ¡Prepárate! Ora y vigila porque el enemigo buscará interponerse delante de ti para que no pases a la Puerta de la Bendición.
2. Actuar. ¡Obedece! Sigue las instrucciones y directrices que el Señor te da por medio de Su Palabra y Su Santo Espíritu.
3. Camina. ¡Únete al Señor! Camina con el Señor cada día en fe, en amor y en obediencia. Camina con Dios como lo hizo Enoc, como lo hizo Noé, Abraham, Jacob, Moisés, David, Isaías, Jeremías, Daniel, Jesús, Sus apóstoles y profetas.

Bueno amado intercesor, amado profeta del Señor, estos son los pensamientos, orden, diseño y planes que el Señor me ha dado para compartir con Su pueblo. Oremos y si consideran que es de Dios, confirmen su participación y apoyo al mismo. ¡Recordemos las promesas del Señor!

¡Sobre Venezuela viene gracia sobre gracia, gracia sobreabundante!
¡Venezuela será llamada Tierra de gracia!
¡Venezuela será llamada Amiga de Israel!
¡Venezuela será Luz a las naciones!



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