17 de febrero de 2014

LA BESTIA III

LA BESTIA III
Su origen y desarrollo histórico
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero





















En la Primera parte sobre La Bestia hicimos una breve introducción sobre el tema y el acercamiento metodológico para el análisis e interpretación de los textos bíblicos.  Y en la Segunda parte vimos y analizamos brevemente las visiones tanto del profeta Daniel como del apóstol Juan, y la interpretación angelical que ambas reciben y se interrelacionan.

En vista que ya sabemos que la cuarta bestia se refiere al imperio romano, bestia que tiene la característica que “era, y no es, y está para subir del abismo e ir a perdición”, vamos a hacer un breve recuento histórico del origen y desarrollo de este imperio hasta nuestros días, para poder seguirle las huellas a esta bestia, que tiene este escurridizo atributo...

Inicio y caída del imperio romano

Roma como imperio empezó en el año 27 a.C. bajo el liderazgo de Octavio Augusto Cesar y la ciudad fue invadida y saqueada en el 410 d.C. por las fuerzas bárbaras. Desde entonces el imperio se dividió en dos: el occidental cuya capital fue Milán, dominado por los bárbaros y el oriental, cuya capital fue Constantinopla, también llamado imperio bizantino. El occidental duró hasta el año 476 d.C. y el oriental duro desde el 395 d.C. hasta 1453 d.C, durante toda la Edad Media.

Hubo dos grandes grupos bárbaros: los germanos y los hunos. Los germanos eran de origen indoeuropeo y los hunos eran de origen mongol. Una vez conquistado el vasto territorio del imperio romano, las tribus germánicas, que fueron las que prevalecieron, se reubicaron en diferentes lugares. Los anglos y sajones pasaron de lo que hoy se conoce como Dinamarca al litoral del mar del norte y a las islas británicas. Los francos se ubicaron en el norte de las Galias (Gallas), lo que hoy es Francia. Los godos se dividieron en los visigodos y los ostrogodos, de los cuales los primeros se ubicaron al sur de Francia y en la península Ibérica (España y Portugal); y los ostrogodos en Italia, parte de Austria, Suiza y Yugoslavia. Los vándalos fueron a la península Ibérica, pero fueron expulsados por los visigodos y se ubicaron en el norte de África. Los suevos y jutos se trasladaron a Dinamarca, después que los anglos se desplazaron hacia las islas británicas. Los burgundios se asentaron entre los ríos Loira y Sena en la región francesa. Los lombardos salieron desde Alemania, para ubicarse en el norte de Italia entre el río Po y los Alpes. Lo que conocemos como las naciones europeas fue principalmente la mezcla de la elaborada cultura greco-latina alcanzada por el imperio romano y la cultura bárbara de las tribus germánicas, que conquistaron y saquearon las provincias construidas por el imperio.

El Imperio Bizantino

El imperio Bizantino (395-1453 d.C.) fue el único bastión cristiano que quedó de la pasada gloria del imperio romano. Más tarde reconquistó los territorios de Italia, Grecia y el Asia menor, así como Judea y gran parte del Norte de Africa. También conservó y desarrolló la cultura y el comercio heredados. Tuvo que enfrentar las oleadas invasoras musulmanas y finalmente facilitó y promovió las expediciones cruzadas para recuperar los territorios de Judea, o lo que se conoce como “Tierra santa”; las cuales no prosperaron y en el 1453 d.C. cayó la capital Constantinopla, bajo los ejércitos musulmanes. De las ruinas del imperio bizantino (330-1453 d.C.) luego surgiría el imperio musulmán otomano.

Lo anterior sería apenas el comienzo de los multifacéticos cambios que el imperio romano iba a sufrir; y que por lo tanto, ha sido tan difícil de definir para los que hemos vivido en los dos últimos siglos. Pero es necesario que prestemos algo de atención a estos eventos, para que podamos entender el desarrollo de esta última bestia, “que era, y no es, y está por subir del abismo”.

La Iglesia católica romana y el reino franco

La llegada de los bárbaros no detuvo la evangelización de la iglesia de Jesucristo en Europa. Si bien es cierto que la iglesia en medio de tales guerras sufrió grandes pérdidas y aún el martirio de muchos fieles creyentes, la incansable tenacidad de los monjes misioneros y evangelistas, entre las tribus bárbaras, al final arrojó grandes resultados y poco a poco se fue dibujando el rostro de la Europa que luego nosotros conoceríamos. Sin embargo, las oleadas invasoras musulmanas no sólo golpeaban lo que fue la frontera oriental del imperio; también por occidente, en la península Ibérica, las tribus visigodas, ubicadas en la región tuvieron que enfrentar los ejércitos musulmanes, ante los cuales sucumbieron y éstos llegaron a las regiones norteñas de Iberia (España). Los francos en las Galias lograron desarrollar un reino que creció en fuerza y poderío, del cual surgiría Carlomagno (768-814 d.C.), rey franco que tenía como meta la reunificación de los países de Europa occidental y la reconstrucción del antiguo imperio romano, con el nombre de Sacro Imperio Romano-Germánico. Carlomagno logró la conquista de las regiones norteñas de Germania, de Italia y de España. Fue quien logró expulsar a los musulmanes y mantenerlos en el sur de Iberia.

Con la muerte de Carlomagno (814 d.C.) su recién creado imperio se dividió por manos de sus hijos; por lo cual se debilitó y surgió lo que se llamaron las sociedades o ciudades feudales, luego aparecería la burguesía europea, para más tarde darle paso a los países monárquicos. Fue en este período que la Iglesia Católica Romana empezó a ganar y a ejercer mayor dominio en los territorios de Europa occidental, período que se conoce como la Edad media o la edad oscura de Europa (500-1400 d.C.). Para finales del medioevo ya estaban bien establecidos reinos como los de España, Portugal, Rusia, Italia, Inglaterra, Francia y Alemania. Pero los mayores cambios y avances apenas estaban por venir.

El Renacimiento

El inicio de la Edad moderna (1400-1700 d.C.) surge con un nuevo impulso en las ciencias, la educación y cambios en la religión. Dos grandes movimientos permearon el pensamiento europeo en esta época: el Renacimiento y la Reforma. La creación de universidades y el intercambio cultural que permitía el comercio internacional y los recientes descubrimientos geográficos del Nuevo mundo (América, 1492), facilitaron lo que se conoce como el Renacimiento, que básicamente consistió en replantearse conceptos sobre la vida, Dios, la religión, las artes, las ciencias y el mundo en general. Este movimiento generó una crisis en el absoluto poder que la Iglesia Católica Romana ostentaba sobre todas las monarquías y naciones europeas. Ya la iglesia no era la única fuente ni autoridad de conocimiento, sino que intelectuales y científicos se fueron a las fuentes originales clásicas de conocimiento, así como a las ciencias, para replantearse conceptos, que arrojaron resultados que desafiaban lo ya establecido por la Iglesia de Roma, representada por el papado y el colegio cardenalicio. De este proceso surgió el Humanismo y la Reforma. Si la Edad media se caracterizó en la búsqueda de Dios, mediante una práctica ciega y obtusa de la religión; la Edad moderna se caracterizó por la búsqueda del bienestar y del entendimiento del ser humano. Tanto el Renacimiento como el Humanismo tuvieron su origen en Italia, y la mayor expresión artística de estos movimientos los encontramos en este país, sede histórica del imperio romano.

La Reforma

El otro movimiento importante que afectó la forma de pensamiento y los valores de los países europeos fue la Reforma, iniciada por el alemán Martín Lutero (1483-1546), entre otros reformadores como Juan Calvino (1509-1564), de origen francés. Por causa de la Reforma, Europa nuevamente se dividió en reinos que abrazaron el nuevo movimiento religioso y aquellos que se aferraron a la fe e institución católica romana. Esta división no se dio sólo por cambios religiosos, había fuertes intereses políticos y económicos en los reyes y nobles europeos para abrazar o rechazar a uno u otro movimiento. Un ejemplo de esto fue el reino británico, que no abrazó el protestantismo alemán (de Lutero) ni el francés (de Calvino), sino que el rey Enrique VIII (1509-1547) creó su propia iglesia y se colocó como cabeza de la misma: la iglesia anglicana. Tanto la iglesia como el reino británico se desprendieron de la santa sede en Roma, pero luego recibió influencia de los protestantismos que habían surgido en el continente europeo. La Iglesia Católica, Apostólica y Romana no tardó mucho en diseñar el contra-ataque para eliminar la amenaza reformista en el seno de las naciones o reinos que controlaba; así que lanzó la Contrarreforma y surgen dos grandes instituciones beligerantes y represivas: La Compañía de Jesús (los Jesuitas, 1534) y la Inquisición. Esta sería la segunda oportunidad en que la iglesia de Roma se llenaría sus manos de sangre de santos y profetas. La primera fue en las Cruzadas, la segunda sería en la Inquisición.

No es objetivo de este libro analizar detalladamente los aportes que tantos avances científicos como filosóficos y religiosos dieron a Europa y al mundo conocido. Sí deseo observar como éstos ayudaron a crear la fisonomía del imperio romano en nuestros tiempos y cómo ayudaron a asentar las bases para sus conflictos presentes y su desarrollo futuro.

Nuevos imperios europeos

Paralelo a estos cambios en el seno de Europa se dio el proceso de exploración y conquista de nuevos territorios y rutas comerciales, a fin de fortalecer las economías y sociedades de cada reino. Y en 1492, un navegante genovés, Cristóbal Colón, se encuentra, por no decir se tropieza, con un nuevo mundo, y ese mundo se encuentra con la rapiña y la sed de riquezas de los reinos de Europa. No tardaron en producirse las violaciones a las mujeres nativas, el saqueo a los templos en busca de oro y la destrucción y aniquilación de las culturas y poblaciones “conquistadas” por la cruz y la espada cristiana romana. Los reinos que más se aventuraron en esta carrera de conquista y “descubrimientos” fueron España, Portugal, Holanda, Bélgica, Inglaterra y Francia, y con eso se inicia la etapa imperial-colonial de estos reinos europeos en América, África y Asia.

Los imperios de Europa empiezan la transición de exploradores a conquistadores, y al poco tiempo comienzan a llenar sus arcas con el saqueo y la explotación que hacen en sus colonias ubicadas en estos continentes. Y en su avaricia por lograr mayor producción y ganancias, comienzan el tráfico de esclavos traídos de África hacia el continente americano. Aunque la misma práctica explotadora y esclavista la ejecutaron en los países asiáticos, pero con pobladores de esas regiones. La iglesia, tanto católica como protestante, siempre acompañó al imperio en sus avances políticos y en especial los económicos. Y aunque, no siempre concordaba con sus métodos, los reyes y señores lograban de alguna manera silenciar sus críticas ofreciéndoles mayores poderes y privilegios en las colonias. No presto mayor atención al método evangelístico aplicado por la Iglesia de Roma en los países de América, porque es muy conocido por el lector promedio: ¡o te conviertes o te matamos! Método típico de una bestia imperial, pero no de la Iglesia de Jesucristo. Esta sería la tercera vez que la Iglesia de Roma se llenaría sus manos de sangre inocente y participaría en uno de los peores genocidios registrados en la historia, superando aún al holocausto judío.

La era colonial europea

Las colonias se desarrollarían con los aportes impuestos por los imperios europeos, ya que las grandes ganancias iban a las arcas de los reinos de Europa, y claro, a Roma le tocaba lo suyo. Y sus intelectuales buscarían la manera de justificar filosófica o teológicamente el pillaje y matanza que cometían en las colonias. En algo en que todos se pusieron de acuerdo fue en elaborar la propaganda colonialista e imperialista, que proclamaba que todo lo que el hombre blanco y europeo hacía era correcto y superior. Y que lo que ellos hacían era para el bienestar de los pobladores salvajes e incivilizados; y que ellos contaban con el derecho divino que le daba Dios para subyugar y gobernar sobre tales poblaciones. Pero, cuando un rey europeo trataba de subyugar y gobernar a otro reino europeo eso no era correcto ni de Dios. ¡Lo correcto era dominar y oprimir fuera de Europa!

El Nuevo mundo, que ya tenía nombre, América, fue colonizado principalmente por cinco imperios: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda. Los españoles se ubicaron mayormente en el sur (sur de Estados Unidos hasta Argentina), los portugueses en el oriente del sur del continente (Brasil), los ingleses, franceses y holandeses se ubicaron al norte del continente. Francia asumió mayor control del norte (Canadá). Pero dos grandes revoluciones europeas cambiarían el curso de la historia en las colonias americanas, y al tiempo en las africanas y asiáticas: la revolución industrial (1730-1825) y la revolución francesa (1789-1799). Estas revoluciones fueron los frutos del Renacimiento y la Ilustración (s. XVII). Una de corte más político-religioso y la otra más científica-tecnológica. Y para esa época ya había diez reinos/imperios europeos sucesores del gran imperio romano: Italia (dominada principalmente por el papado), Inglaterra (Reino Unido), Alemania, Austria, Francia, España, Portugal, Holanda, Bélgica y Rusia. Suiza ha sido un pequeño reino neutral dentro de la gran comunidad europea.

Independencias en América

Entre 1776-1782 acontece un evento que cambiará la historia de la humanidad y las naciones: surgen los Estados Unidos de América, después de la derrota de Francia, España y por último Inglaterra. Se cumplió perfectamente la profecía de Daniel, que un cuerno pequeño surgiría de diez reyes del imperio romano (Dn. 7:8,20,24). Pero esa no es la única señal que apunta hacia los Estados Unidos.

La independencia norteamericana y luego la revolución francesa, inspiraron otras causas independentistas en las colonias españolas y portuguesas suraméricanas. Y a comienzos de 1800 comienzan procesos de independencia que generaron el surgimiento de algunas naciones de Sur América y del Caribe. Haití en 1804, Colombia y Ecuador en 1810, México, Nicaragua y Venezuela en 1811, Brasil en 1822 y Cuba en 1850. Para 1824, los ejércitos de Bolívar, Sucre y San Martín logran la total independencia de las naciones de Sur América.

Capitalismo vs Comunismo

Paralelo a estos procesos de independencia en las colonias, en el mismo seno de Europa y Estados Unidos continúan procesos de avances científicos y tecnológicos, que lograrán un mayor desarrollo de las naciones europeas y otra forma de dominio: se consolida el capitalismo. Ya las naciones imperiales no podían dominar las fuentes de materia prima que las repúblicas libres tenían, pero sí controlaban los medios de producción y la tecnología para mejorarlas u optimizarlas. Para finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20, estas desigualdades entre los que tenían los medios para comprar la materia prima y la tecnología, los comerciantes y los trabajadores, generó nuevas reflexiones entre intelectuales que dieron nacimiento a la ideología socialista, que llegaría a ser el antagonismo del capitalismo practicado por la mayoría de los imperios europeos, incluyendo a Estados Unidos de América. El socialismo llevó al planteamiento de la sociedad comunista por medio de la obra de Carlos Marx, “El Capital” (Das Kapital), en 1867. Este pensamiento comunista sería implementado por la revolución bolchevique rusa, desde 1917.

Estos cambios en el pensamiento socio-político, así como en las formas de producción y el comercio, debilitó el poder que ostentaban los monarcas y en muchas naciones se crean monarquías parlamentarias, en las que el rey pasa a ser una figura más representativa del poder, aunque el poder ejecutivo y legislativo lo ostenta el parlamento y las autoridades públicas elegidas por medio del sufragio. Estados Unidos por su parte desarrolló exitosamente el sistema democrático representativo; y por lo tanto, ha sido el principal propagador de dicho modelo. El proceso de mezcla entre el hierro y el barro continúa.

Potencias mundiales y la Primera guerra mundial

Entre 1870-1914 surgen lo que conoceríamos como potencias mundiales: Estados Unidos de América, Rusia y Japón. Y Gran Bretaña afianzó su poderío naval, militar y comercial en Europa, África y Asia (especialmente en India). El contrapeso a este poderío basado en el comercio internacional marítimo lo harían Francia y Holanda. Pero Alemania también había alcanzado un desarrollo significativo en la industria militar y quería su pedazo de la torta en el mercado mundial. Así que, en 1914 estalla la Primera guerra mundial, la cual termina en 1918, con la derrota de la Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia), por la Triple Entente (Inglaterra, Francia y Rusia) con la ayuda de Estados Unidos.

Uno de los frutos pacíficos de esta Primera guerra mundial fue la creación de la Liga de las naciones (1920), lo cual establecería las bases para lo que conocemos como las Naciones Unidas. Y en 1917, se produce la revolución bolchevique, que daría nacimiento a lo que se conocería como la Unión Soviética. Durante esas primeras décadas del siglo 20 las naciones en franco proceso de industrialización cayeron en crisis económicas, que generaron muchas revueltas socio-políticas en el seno de sus naciones y otras periféricas. Paralelamente, tanto Estados Unidos de América como la Unión Soviética crecían en influencia y poderío en el escenario mundial, y se convertirían en dos polos ideológicos y económicos. Pero otras dos naciones crecían en poder y en ambición: Alemania en Europa y Japón en Asia.

Alemania, Japón y la Segunda guerra mundial

En 1933 Adolfo Hitler sube al poder, ayudado por su Partido Nacionalista Alemán (Nazi), que al abandonar la recién creada Liga de Naciones, inició una política expansionista en Europa y África, además de fortalecer la industria armamentista como ningún otro lo había hecho hasta entonces. Por su parte en 1936, en Japón también asume el poder un gobierno militarista, que igualmente impulsó una política expansionista en Asia, apoyada por su fuerte flota naval y aérea. En Italia y España llegan al poder gobiernos fascistas que hacen alianza con el gobierno nazi alemán.

Al Alemania invadir Polonia estalla la Segunda Guerra Mundial, en 1939. En ella entran inmediatamente Inglaterra y Francia, quienes tenían alianza con Polonia en caso de una agresión militar. E Italia por su parte apoyó a Alemania. El mundo se divide en dos ejes de poderes aliados: Las Fuerzas del eje compuestas por Alemania, Italia, Japón, Rumania y Bulgaria. Y las Fuerzas Aliadas compuestas por Gran Bretaña, Francia, Polonia, Dinamarca, Yugoslavia, Grecia, La Unión Soviética, Estados Unidos, China y algunos países de América Latina. Estados Unidos mantuvo al principio cierta neutralidad en el conflicto; pero su apoyo a China, para contrarestar las fuerzas invasoras japonesas y el ataque sorpresivo japonés sobre la base de Pearl Harbor en el Pacífico, arrastraron a los Estados Unidos a la guerra. En 1945 las fuerzas aliadas obligan a Alemania a rendirse y termina la guerra en suelo europeo, pero no parecía que iba a ocurrir lo mismo en el Pacífico, con la guerra con el Japón. Así que, Estados Unidos utiliza un arma que venía desarrollando secretamente: la bomba atómica. En agosto de 1945 es lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba y luego, tres días más tarde, en la ciudad de Nagasaki la otra. Ante el evidente poder destructivo de esta nueva arma, el 2 de septiembre de 1945 los japoneses se rindieron ante las fuerzas Norteamericanas lideradas por el general McArthur.

La herida mortal de Alemania, Europa e Israel

Al concluir la Segunda guerra mundial, el reino de Alemania, sede del anterior Sacro Imperio Romano-Germánico, queda mortalmente herido. Sus ciudades, gobierno, economía y población quedaron totalmente destruidas. Y junto con él, todo el continente europeo. Dos grandes potencias surgen victoriosas y fortalecidas de esta Segunda guerra mundial: Los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Otra nación terriblemente herida, aunque sin tierra ni patria, fue el pueblo judío, que durante la Segunda guerra sufrió y padeció un sistemático proceso de exterminio, llamado el Holocausto, bajo el gobierno y ejército nazi, con el apoyo de la Iglesia Católica Romana y Apostólica, además de las iglesias protestantes alemanas y de Europa. Pero los judíos no fueron los únicos que sufrieron persecución y muerte durante la Segunda guerra, muchas iglesias y creyentes fieles que se opusieron al régimen nazi-fascista padecieron también mucho y sufrieron el martirio. Esta sería la cuarta vez que la Iglesia de Roma llenó sus manos con sangre inocente de santos y profetas de Dios y junto con ella, los reinos decadentes del imperio romano.



El Re-surgimiento de Europa
Como hemos podido ver, lo anterior fue un muy breve y sucinto resumen del desarrollo histórico de la bestia hasta mediados del siglo XX.  Para la segunda mitad del siglo XX surgió la Organización de las Naciones Unidas, el 22 de octubre de 1945, en San Francisco, California, EUA, como órgano rector de la paz, la justicia y el desarrollo de las naciones de la Tierra; y luego, la Comunidad Económica Europea (CEE) que nació con la firma del Tratado de Roma, el 25 de marzo de 1957, que fue su Tratado constitutivo firmado por los Jefes de Estado de Francia, la República Federal Alemana, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. La CEE tiene por misión, según el artículo 2 del Tratado de Roma, "promover, mediante el establecimiento de un Mercado Común y la progresiva aproximación de las políticas económicas de los Estados miembros, un desarrollo armonioso de las actividad es económicas, en el conjunto de la Comunidad, una expansión continua y equilibrada, una estabilidad creciente, una elevación acelerada del nivel de vida y relaciones más estrechas entre los Estados que la integran".  Y para finales del mismo siglo XX, surge de la Comunidad Económica Europea (CEE), lo que hoy conocemos como la Unión Europea, como una comunidad política de Derecho constituida en régimen de organización internacional, sui generis, nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los estados y los pueblos de Europa.  La UE fue formalmente establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993.

Desde su nacimiento, la Comunidad Económica Europea y luego la Unión de naciones europeas ha venido creciendo y en desarrollo de manera sostenida.  Y actualmente cuenta con una moneda común, llamada el Euro, que compite en fuerza e influencia con el Dólar americano, su fiel aliado que actualmente sufre un serio debilitamiento en el mercado mundial.  Y así como ha crecido su influencia económica, también lo ha hecho su influencia política y militar en las recientes guerras en Yugoslavia, Afganistán e Irak, y en los conflictos regionales de Egipto, Libia y Siria; siempre en alianza con la actual y principal potencia mundial: los Estados Unidos de América.

Así que, actualmente tenemos una Unión Europea creciente y en pleno desarrollo, que opera mundialmente junto con los Estados Unidos de América; y si la interpretación a las visiones de Daniel y Juan son ciertas, ésta será la bestia, que junto con el falso profeta y la gran ramera, le harán la guerra al Cordero de Dios y a Sus santos.

En la próxima entrega analizaremos la versión actual de esta bestia y les prometo solamente sorpresas, muchas más sorpresas...

Si desea continuar con la Cuarta parte de este tema, haga click aquí.


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