20 de febrero de 2014

LA BESTIA IV

LA BESTIA IV
La bestia hoy
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero




















Ya hemos analizado las visiones del profeta Daniel y del apóstol Juan, y vimos brevemente el origen y desarrollo histórico de esta bestia, ahora en esta última entrega sobre este tema veremos la presente manifestación de la bestia que sale del mar.

He aquí la bestia hoy

En vista del desarrollo histórico y profético podemos concluir que la nueva versión del imperio romano al final, cerca de la venida del Señor, son las naciones de los Estados Unidos de Europa (la anterior Comunidad Económica Europea) y los Estados Unidos de América. Esta última nación es el cuerno pequeño profetizado por Daniel y cumple varios roles en el escenario profético, que por causa del poder engañoso que actualmente opera en las naciones, no habían sido identificados. Esto último lo veremos en la sección sobre la otra bestia: el falso profeta.

Es entendido y aceptado de manera general, en vista de la evidencia histórica y bíblica que los Estados Unidos de Europa (la Unión Europea), es la sucesora del imperio romano; y aquí decimos que los diez reinos que principalmente la componen son: Inglaterra (el Reino Unido), Alemania, Italia, Francia, España, Portugal, Los tres países del Benelux (Bélgica, Netherlands-Holanda y Luxemburgo) y Dinamarca. Las cabezas o los siete principales países de esta prolongación del imperio romano son: Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España, Portugal y los países del Benelux.

Los Estados Unidos de América es:

1. El cuerno pequeño, que surgió con la caída de tres reinos: España, Francia e Inglaterra del suelo norteamericano (Dn. 7:20). Por eso no sale o surge del mar (de las naciones), sino de la tierra (del suelo romano)º.


2. Es el cuerno que, aunque siendo más joven que anteriores reinos europeos, “parecía más grande que los demás” (Dn. 7:20), llegando a ser la primera potencial mundial.

3. Es el octavo, entre los siete reyes-reinos que dominan el imperio (Ap. 17:11) y sobre los cuales se sienta la Gran Ramera, Babilonia la Grande (Ap. 17:5,9-11)*.

4. Es el reino que, siendo heredero y copartícipe del imperio romano, también hablará grandes palabras blasfemas y de rebelión contra Dios y contra Su Ungido.

5. Es el reino que con la tecnología de la televisión y el cine le ha dado imagen al imperio y por la técnica de los altavoces o cornetas, sus palabras se amplifican mucho más de lo que antes pudo haber escuchado el profeta Daniel en su época (Dn. 7:8,11).

6. Es el reino que, cerca de la venida del Señor, en unión con el resto de los países de los Estados Unidos de Europa, perseguirá a Israel y a la Iglesia, y los vencerá (Dn. 7:21,25; Ap. 11:7)).

7. Es el reino que salvó a Europa y al mundo de la Segunda Guerra Mundial. Y es el principal aliado de Israel, pues lo ha salvado en varias oportunidades de la destrucción, que los países árabes y otras naciones han lanzado contra esta nación escogida por Dios.

8. Es el reino que actualmente es la primera potencia mundial y que ha servido de testigo e intermediario del proceso de paz entre Israel y sus vecinos árabes-palestinos; y que ha dirigido la coalición de naciones para hacerle guerra a Irak (la antigua Babilonia).

9. Es el reino que actualmente dirige la “Coalición de naciones” compuesta principalmente por Estados Unidos de América, la Unión Europea y Japón. Esta Coalición trabaja unida, en sintonía con sociedades u organizaciones internacionales secretas, para establecer el “Nuevo Orden Mundial” sobre todas las naciones.

10. Es la nación que ha sido diseñada y desarrollada por poderosas fuerzas ocultas liderizadas por organizaciones secretas como los Illuminati, la Francmasonería europea y americana, el Opus Dei y el movimiento de la Nueva Era (Ap. 13:2-4), entre otras. Su poder literalmente viene de fuerzas satánicas poderosas, que han estado operando desde el nacimiento de esta nación, de manera oculta y engañosa, a tal punto que la misma iglesia en esa nación no ha podido del todo discernirla ni denunciar abiertamente.

Hay dos opciones para la cabeza herida de la bestia (Ap. 13:3): 

1.) Que sea Alemania, junto con Europa, en las dos guerras mundiales, principalmente en la última guerra, ya que tanto Alemania como los países europeos quedaron totalmente destruidos y devastados después de tal tragedia. Y Alemania jugó un rol protagónico en la caída del imperio romano, ya que las principales tribus bárbaras salieron de su seno. También participó en su reunificación durante el Sacro Imperio Romano-Germánico. Y en su destrucción y unificación durante la primera y segunda guerra mundial; como en la caída del muro de Berlín y creación de la Comunidad Económica Europea y luego la Unión Europea. Actualmente Alemania continua con una fuerte influencia en la comunidad europea y en el mundo, además que su herida mortal fue totalmente sanada y goza de una muy buena salud política y económica. 
 2.) La otra opción es Estados Unidos que ha sufrido cuatro grandes heridas mortales: durante la Caída de la bolsa de valores de New York (1929), durante el sorpresivo ataque japonés en Pearl Harbor (1942), durante el ataque terrorista del 11 de septiembre del 2001; y la última crisis económica con una nueva Caída en la bolsa de valores de New York (2008). Pero las heridas que Estados Unidos ha sufrido no se comparan con la devastación sufrida por Alemania y Europa durante la segunda guerra mundial; así que me inclino por la primera opción, Alemania, como la representación de la cabeza herida, ya que esta nación ha sido una de las siete cabezas, uno de los siete montes de la última manifestación del imperio romano,

Algunos intérpretes señalan que la cabeza herida será la del anticristo, pero nuevamente, este acercamiento equipara al anticristo con la bestia; y considero que la figura de la bestia apunta a un reino, a un imperio más que a una persona. Es evidente, que este imperio será conducido por diez reyes, de los cuales siete son principales; pero prefiero apegarme a la interpretación básica que la misma Biblia da a las bestias (Dn. 7:16-17). Y los cuernos y cabezas si bien es cierto son reyes (Dn. 7:24; Ap. 17:9-12), ellos serán los representantes de las políticas que sus reinos o naciones persigan. No perdamos de vista que la bestia final, el imperio romano en su última manifestación, es un reino dividido (Dn 2:41,43), el conjunto de diez naciones (diez dedos, diez cuernos, diez reyes Dn. 2:42; 7:7,24; Ap. 13:1; 17:12) y siete reyes (cabezas, montes, reinos Ap. 13:1,3; 17:9-10).

Hemos dicho aquí, que esta última manifestación imperial será básicamente representada por los Estados Unidos de América (como su líder prominente) y países de la Unión Europea. Y digo países, porque las personas se confunden viendo muchas más naciones, que sólo diez, en la composición de la Unión Europea; pero eso es parte del engaño y del disfraz. Y también se confunden con grupos político-económicos como el Grupo de los siete o el Grupo de los Ocho, en los cuales participan naciones y reyes que no necesariamente son parte de la Unión Europea como Canadá, Japón y Rusia. Esos grupos son instrumentos que el actual imperio romano (el Nuevo Orden Mundial) usa para el establecimiento de sus directrices políticas, militares, económicas y culturales, sobre las naciones de influencia y el resto de las naciones. Así es cómo el actual imperio romano domina los organismos internacionales para implementar sus resoluciones, planes y modelos de “desarrollo socio-económicos” en el resto de las naciones, tales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización de Comercio Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, etc. Básicamente la política mundial propuesta por el imperio tiene tres fundamentos: Democracia, Capitalismo y Globalización; pero que quede claro que siempre será lo que el imperio entiende y quiere de esos fundamentos, de manera que nunca otras naciones (especialmente aquellas en desarrollo) atenten a sus intereses políticos, económicos y militares de hegemonía mundial.

Concluyo recordándole al lector, que el imperio romano ha estado y seguirá ejecutando su dominio mundial desde el año 27 a.C. hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. 


¡No esperemos que la bestia aparezca en el futuro, ya existe y actualmente está operando su plan de dominio mundial, por medio de la mentira, el encubrimiento y el engaño!


Termino este tema recordando las palabras de nuestro Maestro: ¡Miren que nadie los engañe!  Porque habrá falsos cristos y falsos profetas...  Y les recuerdo que a través de la historia, además de falsos cristos y profetas religiosos, también  ha habido falsos cristos y profetas políticos, los cuales han sido tan poderosos y destructivos como los religiosos.

______________________
Notas:
º Aunque algunos interpretes señalan que puede ser el Vaticano, sede de la iglesia católica romana, que es tanto un ente político como religioso.  Este "cuerno pequeño" también salió de suelo romano.
* Si interpretamos a la gran ramera como la iglesia católica romana, tendríamos que señalar que el octavo reino/rey es el Vaticano/papado.

En la próxima entrega comenzaremos a analizar precisamente a la Segunda bestia que sale de la tierra.  ¡Y prepárese porque vienen muchas sorpresas más!

Si desea continuar con el próximo tema, haga click aquí.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

17 de febrero de 2014

LA BESTIA III

LA BESTIA III
Su origen y desarrollo histórico
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero





















En la Primera parte sobre La Bestia hicimos una breve introducción sobre el tema y el acercamiento metodológico para el análisis e interpretación de los textos bíblicos.  Y en la Segunda parte vimos y analizamos brevemente las visiones tanto del profeta Daniel como del apóstol Juan, y la interpretación angelical que ambas reciben y se interrelacionan.

En vista que ya sabemos que la cuarta bestia se refiere al imperio romano, bestia que tiene la característica que “era, y no es, y está para subir del abismo e ir a perdición”, vamos a hacer un breve recuento histórico del origen y desarrollo de este imperio hasta nuestros días, para poder seguirle las huellas a esta bestia, que tiene este escurridizo atributo...

Inicio y caída del imperio romano

Roma como imperio empezó en el año 27 a.C. bajo el liderazgo de Octavio Augusto Cesar y la ciudad fue invadida y saqueada en el 410 d.C. por las fuerzas bárbaras. Desde entonces el imperio se dividió en dos: el occidental cuya capital fue Milán, dominado por los bárbaros y el oriental, cuya capital fue Constantinopla, también llamado imperio bizantino. El occidental duró hasta el año 476 d.C. y el oriental duro desde el 395 d.C. hasta 1453 d.C, durante toda la Edad Media.

Hubo dos grandes grupos bárbaros: los germanos y los hunos. Los germanos eran de origen indoeuropeo y los hunos eran de origen mongol. Una vez conquistado el vasto territorio del imperio romano, las tribus germánicas, que fueron las que prevalecieron, se reubicaron en diferentes lugares. Los anglos y sajones pasaron de lo que hoy se conoce como Dinamarca al litoral del mar del norte y a las islas británicas. Los francos se ubicaron en el norte de las Galias (Gallas), lo que hoy es Francia. Los godos se dividieron en los visigodos y los ostrogodos, de los cuales los primeros se ubicaron al sur de Francia y en la península Ibérica (España y Portugal); y los ostrogodos en Italia, parte de Austria, Suiza y Yugoslavia. Los vándalos fueron a la península Ibérica, pero fueron expulsados por los visigodos y se ubicaron en el norte de África. Los suevos y jutos se trasladaron a Dinamarca, después que los anglos se desplazaron hacia las islas británicas. Los burgundios se asentaron entre los ríos Loira y Sena en la región francesa. Los lombardos salieron desde Alemania, para ubicarse en el norte de Italia entre el río Po y los Alpes. Lo que conocemos como las naciones europeas fue principalmente la mezcla de la elaborada cultura greco-latina alcanzada por el imperio romano y la cultura bárbara de las tribus germánicas, que conquistaron y saquearon las provincias construidas por el imperio.

El Imperio Bizantino

El imperio Bizantino (395-1453 d.C.) fue el único bastión cristiano que quedó de la pasada gloria del imperio romano. Más tarde reconquistó los territorios de Italia, Grecia y el Asia menor, así como Judea y gran parte del Norte de Africa. También conservó y desarrolló la cultura y el comercio heredados. Tuvo que enfrentar las oleadas invasoras musulmanas y finalmente facilitó y promovió las expediciones cruzadas para recuperar los territorios de Judea, o lo que se conoce como “Tierra santa”; las cuales no prosperaron y en el 1453 d.C. cayó la capital Constantinopla, bajo los ejércitos musulmanes. De las ruinas del imperio bizantino (330-1453 d.C.) luego surgiría el imperio musulmán otomano.

Lo anterior sería apenas el comienzo de los multifacéticos cambios que el imperio romano iba a sufrir; y que por lo tanto, ha sido tan difícil de definir para los que hemos vivido en los dos últimos siglos. Pero es necesario que prestemos algo de atención a estos eventos, para que podamos entender el desarrollo de esta última bestia, “que era, y no es, y está por subir del abismo”.

La Iglesia católica romana y el reino franco

La llegada de los bárbaros no detuvo la evangelización de la iglesia de Jesucristo en Europa. Si bien es cierto que la iglesia en medio de tales guerras sufrió grandes pérdidas y aún el martirio de muchos fieles creyentes, la incansable tenacidad de los monjes misioneros y evangelistas, entre las tribus bárbaras, al final arrojó grandes resultados y poco a poco se fue dibujando el rostro de la Europa que luego nosotros conoceríamos. Sin embargo, las oleadas invasoras musulmanas no sólo golpeaban lo que fue la frontera oriental del imperio; también por occidente, en la península Ibérica, las tribus visigodas, ubicadas en la región tuvieron que enfrentar los ejércitos musulmanes, ante los cuales sucumbieron y éstos llegaron a las regiones norteñas de Iberia (España). Los francos en las Galias lograron desarrollar un reino que creció en fuerza y poderío, del cual surgiría Carlomagno (768-814 d.C.), rey franco que tenía como meta la reunificación de los países de Europa occidental y la reconstrucción del antiguo imperio romano, con el nombre de Sacro Imperio Romano-Germánico. Carlomagno logró la conquista de las regiones norteñas de Germania, de Italia y de España. Fue quien logró expulsar a los musulmanes y mantenerlos en el sur de Iberia.

Con la muerte de Carlomagno (814 d.C.) su recién creado imperio se dividió por manos de sus hijos; por lo cual se debilitó y surgió lo que se llamaron las sociedades o ciudades feudales, luego aparecería la burguesía europea, para más tarde darle paso a los países monárquicos. Fue en este período que la Iglesia Católica Romana empezó a ganar y a ejercer mayor dominio en los territorios de Europa occidental, período que se conoce como la Edad media o la edad oscura de Europa (500-1400 d.C.). Para finales del medioevo ya estaban bien establecidos reinos como los de España, Portugal, Rusia, Italia, Inglaterra, Francia y Alemania. Pero los mayores cambios y avances apenas estaban por venir.

El Renacimiento

El inicio de la Edad moderna (1400-1700 d.C.) surge con un nuevo impulso en las ciencias, la educación y cambios en la religión. Dos grandes movimientos permearon el pensamiento europeo en esta época: el Renacimiento y la Reforma. La creación de universidades y el intercambio cultural que permitía el comercio internacional y los recientes descubrimientos geográficos del Nuevo mundo (América, 1492), facilitaron lo que se conoce como el Renacimiento, que básicamente consistió en replantearse conceptos sobre la vida, Dios, la religión, las artes, las ciencias y el mundo en general. Este movimiento generó una crisis en el absoluto poder que la Iglesia Católica Romana ostentaba sobre todas las monarquías y naciones europeas. Ya la iglesia no era la única fuente ni autoridad de conocimiento, sino que intelectuales y científicos se fueron a las fuentes originales clásicas de conocimiento, así como a las ciencias, para replantearse conceptos, que arrojaron resultados que desafiaban lo ya establecido por la Iglesia de Roma, representada por el papado y el colegio cardenalicio. De este proceso surgió el Humanismo y la Reforma. Si la Edad media se caracterizó en la búsqueda de Dios, mediante una práctica ciega y obtusa de la religión; la Edad moderna se caracterizó por la búsqueda del bienestar y del entendimiento del ser humano. Tanto el Renacimiento como el Humanismo tuvieron su origen en Italia, y la mayor expresión artística de estos movimientos los encontramos en este país, sede histórica del imperio romano.

La Reforma

El otro movimiento importante que afectó la forma de pensamiento y los valores de los países europeos fue la Reforma, iniciada por el alemán Martín Lutero (1483-1546), entre otros reformadores como Juan Calvino (1509-1564), de origen francés. Por causa de la Reforma, Europa nuevamente se dividió en reinos que abrazaron el nuevo movimiento religioso y aquellos que se aferraron a la fe e institución católica romana. Esta división no se dio sólo por cambios religiosos, había fuertes intereses políticos y económicos en los reyes y nobles europeos para abrazar o rechazar a uno u otro movimiento. Un ejemplo de esto fue el reino británico, que no abrazó el protestantismo alemán (de Lutero) ni el francés (de Calvino), sino que el rey Enrique VIII (1509-1547) creó su propia iglesia y se colocó como cabeza de la misma: la iglesia anglicana. Tanto la iglesia como el reino británico se desprendieron de la santa sede en Roma, pero luego recibió influencia de los protestantismos que habían surgido en el continente europeo. La Iglesia Católica, Apostólica y Romana no tardó mucho en diseñar el contra-ataque para eliminar la amenaza reformista en el seno de las naciones o reinos que controlaba; así que lanzó la Contrarreforma y surgen dos grandes instituciones beligerantes y represivas: La Compañía de Jesús (los Jesuitas, 1534) y la Inquisición. Esta sería la segunda oportunidad en que la iglesia de Roma se llenaría sus manos de sangre de santos y profetas. La primera fue en las Cruzadas, la segunda sería en la Inquisición.

No es objetivo de este libro analizar detalladamente los aportes que tantos avances científicos como filosóficos y religiosos dieron a Europa y al mundo conocido. Sí deseo observar como éstos ayudaron a crear la fisonomía del imperio romano en nuestros tiempos y cómo ayudaron a asentar las bases para sus conflictos presentes y su desarrollo futuro.

Nuevos imperios europeos

Paralelo a estos cambios en el seno de Europa se dio el proceso de exploración y conquista de nuevos territorios y rutas comerciales, a fin de fortalecer las economías y sociedades de cada reino. Y en 1492, un navegante genovés, Cristóbal Colón, se encuentra, por no decir se tropieza, con un nuevo mundo, y ese mundo se encuentra con la rapiña y la sed de riquezas de los reinos de Europa. No tardaron en producirse las violaciones a las mujeres nativas, el saqueo a los templos en busca de oro y la destrucción y aniquilación de las culturas y poblaciones “conquistadas” por la cruz y la espada cristiana romana. Los reinos que más se aventuraron en esta carrera de conquista y “descubrimientos” fueron España, Portugal, Holanda, Bélgica, Inglaterra y Francia, y con eso se inicia la etapa imperial-colonial de estos reinos europeos en América, África y Asia.

Los imperios de Europa empiezan la transición de exploradores a conquistadores, y al poco tiempo comienzan a llenar sus arcas con el saqueo y la explotación que hacen en sus colonias ubicadas en estos continentes. Y en su avaricia por lograr mayor producción y ganancias, comienzan el tráfico de esclavos traídos de África hacia el continente americano. Aunque la misma práctica explotadora y esclavista la ejecutaron en los países asiáticos, pero con pobladores de esas regiones. La iglesia, tanto católica como protestante, siempre acompañó al imperio en sus avances políticos y en especial los económicos. Y aunque, no siempre concordaba con sus métodos, los reyes y señores lograban de alguna manera silenciar sus críticas ofreciéndoles mayores poderes y privilegios en las colonias. No presto mayor atención al método evangelístico aplicado por la Iglesia de Roma en los países de América, porque es muy conocido por el lector promedio: ¡o te conviertes o te matamos! Método típico de una bestia imperial, pero no de la Iglesia de Jesucristo. Esta sería la tercera vez que la Iglesia de Roma se llenaría sus manos de sangre inocente y participaría en uno de los peores genocidios registrados en la historia, superando aún al holocausto judío.

La era colonial europea

Las colonias se desarrollarían con los aportes impuestos por los imperios europeos, ya que las grandes ganancias iban a las arcas de los reinos de Europa, y claro, a Roma le tocaba lo suyo. Y sus intelectuales buscarían la manera de justificar filosófica o teológicamente el pillaje y matanza que cometían en las colonias. En algo en que todos se pusieron de acuerdo fue en elaborar la propaganda colonialista e imperialista, que proclamaba que todo lo que el hombre blanco y europeo hacía era correcto y superior. Y que lo que ellos hacían era para el bienestar de los pobladores salvajes e incivilizados; y que ellos contaban con el derecho divino que le daba Dios para subyugar y gobernar sobre tales poblaciones. Pero, cuando un rey europeo trataba de subyugar y gobernar a otro reino europeo eso no era correcto ni de Dios. ¡Lo correcto era dominar y oprimir fuera de Europa!

El Nuevo mundo, que ya tenía nombre, América, fue colonizado principalmente por cinco imperios: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda. Los españoles se ubicaron mayormente en el sur (sur de Estados Unidos hasta Argentina), los portugueses en el oriente del sur del continente (Brasil), los ingleses, franceses y holandeses se ubicaron al norte del continente. Francia asumió mayor control del norte (Canadá). Pero dos grandes revoluciones europeas cambiarían el curso de la historia en las colonias americanas, y al tiempo en las africanas y asiáticas: la revolución industrial (1730-1825) y la revolución francesa (1789-1799). Estas revoluciones fueron los frutos del Renacimiento y la Ilustración (s. XVII). Una de corte más político-religioso y la otra más científica-tecnológica. Y para esa época ya había diez reinos/imperios europeos sucesores del gran imperio romano: Italia (dominada principalmente por el papado), Inglaterra (Reino Unido), Alemania, Austria, Francia, España, Portugal, Holanda, Bélgica y Rusia. Suiza ha sido un pequeño reino neutral dentro de la gran comunidad europea.

Independencias en América

Entre 1776-1782 acontece un evento que cambiará la historia de la humanidad y las naciones: surgen los Estados Unidos de América, después de la derrota de Francia, España y por último Inglaterra. Se cumplió perfectamente la profecía de Daniel, que un cuerno pequeño surgiría de diez reyes del imperio romano (Dn. 7:8,20,24). Pero esa no es la única señal que apunta hacia los Estados Unidos.

La independencia norteamericana y luego la revolución francesa, inspiraron otras causas independentistas en las colonias españolas y portuguesas suraméricanas. Y a comienzos de 1800 comienzan procesos de independencia que generaron el surgimiento de algunas naciones de Sur América y del Caribe. Haití en 1804, Colombia y Ecuador en 1810, México, Nicaragua y Venezuela en 1811, Brasil en 1822 y Cuba en 1850. Para 1824, los ejércitos de Bolívar, Sucre y San Martín logran la total independencia de las naciones de Sur América.

Capitalismo vs Comunismo

Paralelo a estos procesos de independencia en las colonias, en el mismo seno de Europa y Estados Unidos continúan procesos de avances científicos y tecnológicos, que lograrán un mayor desarrollo de las naciones europeas y otra forma de dominio: se consolida el capitalismo. Ya las naciones imperiales no podían dominar las fuentes de materia prima que las repúblicas libres tenían, pero sí controlaban los medios de producción y la tecnología para mejorarlas u optimizarlas. Para finales del siglo 19 y comienzos del siglo 20, estas desigualdades entre los que tenían los medios para comprar la materia prima y la tecnología, los comerciantes y los trabajadores, generó nuevas reflexiones entre intelectuales que dieron nacimiento a la ideología socialista, que llegaría a ser el antagonismo del capitalismo practicado por la mayoría de los imperios europeos, incluyendo a Estados Unidos de América. El socialismo llevó al planteamiento de la sociedad comunista por medio de la obra de Carlos Marx, “El Capital” (Das Kapital), en 1867. Este pensamiento comunista sería implementado por la revolución bolchevique rusa, desde 1917.

Estos cambios en el pensamiento socio-político, así como en las formas de producción y el comercio, debilitó el poder que ostentaban los monarcas y en muchas naciones se crean monarquías parlamentarias, en las que el rey pasa a ser una figura más representativa del poder, aunque el poder ejecutivo y legislativo lo ostenta el parlamento y las autoridades públicas elegidas por medio del sufragio. Estados Unidos por su parte desarrolló exitosamente el sistema democrático representativo; y por lo tanto, ha sido el principal propagador de dicho modelo. El proceso de mezcla entre el hierro y el barro continúa.

Potencias mundiales y la Primera guerra mundial

Entre 1870-1914 surgen lo que conoceríamos como potencias mundiales: Estados Unidos de América, Rusia y Japón. Y Gran Bretaña afianzó su poderío naval, militar y comercial en Europa, África y Asia (especialmente en India). El contrapeso a este poderío basado en el comercio internacional marítimo lo harían Francia y Holanda. Pero Alemania también había alcanzado un desarrollo significativo en la industria militar y quería su pedazo de la torta en el mercado mundial. Así que, en 1914 estalla la Primera guerra mundial, la cual termina en 1918, con la derrota de la Triple Alianza (Alemania, Austria e Italia), por la Triple Entente (Inglaterra, Francia y Rusia) con la ayuda de Estados Unidos.

Uno de los frutos pacíficos de esta Primera guerra mundial fue la creación de la Liga de las naciones (1920), lo cual establecería las bases para lo que conocemos como las Naciones Unidas. Y en 1917, se produce la revolución bolchevique, que daría nacimiento a lo que se conocería como la Unión Soviética. Durante esas primeras décadas del siglo 20 las naciones en franco proceso de industrialización cayeron en crisis económicas, que generaron muchas revueltas socio-políticas en el seno de sus naciones y otras periféricas. Paralelamente, tanto Estados Unidos de América como la Unión Soviética crecían en influencia y poderío en el escenario mundial, y se convertirían en dos polos ideológicos y económicos. Pero otras dos naciones crecían en poder y en ambición: Alemania en Europa y Japón en Asia.

Alemania, Japón y la Segunda guerra mundial

En 1933 Adolfo Hitler sube al poder, ayudado por su Partido Nacionalista Alemán (Nazi), que al abandonar la recién creada Liga de Naciones, inició una política expansionista en Europa y África, además de fortalecer la industria armamentista como ningún otro lo había hecho hasta entonces. Por su parte en 1936, en Japón también asume el poder un gobierno militarista, que igualmente impulsó una política expansionista en Asia, apoyada por su fuerte flota naval y aérea. En Italia y España llegan al poder gobiernos fascistas que hacen alianza con el gobierno nazi alemán.

Al Alemania invadir Polonia estalla la Segunda Guerra Mundial, en 1939. En ella entran inmediatamente Inglaterra y Francia, quienes tenían alianza con Polonia en caso de una agresión militar. E Italia por su parte apoyó a Alemania. El mundo se divide en dos ejes de poderes aliados: Las Fuerzas del eje compuestas por Alemania, Italia, Japón, Rumania y Bulgaria. Y las Fuerzas Aliadas compuestas por Gran Bretaña, Francia, Polonia, Dinamarca, Yugoslavia, Grecia, La Unión Soviética, Estados Unidos, China y algunos países de América Latina. Estados Unidos mantuvo al principio cierta neutralidad en el conflicto; pero su apoyo a China, para contrarestar las fuerzas invasoras japonesas y el ataque sorpresivo japonés sobre la base de Pearl Harbor en el Pacífico, arrastraron a los Estados Unidos a la guerra. En 1945 las fuerzas aliadas obligan a Alemania a rendirse y termina la guerra en suelo europeo, pero no parecía que iba a ocurrir lo mismo en el Pacífico, con la guerra con el Japón. Así que, Estados Unidos utiliza un arma que venía desarrollando secretamente: la bomba atómica. En agosto de 1945 es lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba y luego, tres días más tarde, en la ciudad de Nagasaki la otra. Ante el evidente poder destructivo de esta nueva arma, el 2 de septiembre de 1945 los japoneses se rindieron ante las fuerzas Norteamericanas lideradas por el general McArthur.

La herida mortal de Alemania, Europa e Israel

Al concluir la Segunda guerra mundial, el reino de Alemania, sede del anterior Sacro Imperio Romano-Germánico, queda mortalmente herido. Sus ciudades, gobierno, economía y población quedaron totalmente destruidas. Y junto con él, todo el continente europeo. Dos grandes potencias surgen victoriosas y fortalecidas de esta Segunda guerra mundial: Los Estados Unidos de América y la Unión Soviética. Otra nación terriblemente herida, aunque sin tierra ni patria, fue el pueblo judío, que durante la Segunda guerra sufrió y padeció un sistemático proceso de exterminio, llamado el Holocausto, bajo el gobierno y ejército nazi, con el apoyo de la Iglesia Católica Romana y Apostólica, además de las iglesias protestantes alemanas y de Europa. Pero los judíos no fueron los únicos que sufrieron persecución y muerte durante la Segunda guerra, muchas iglesias y creyentes fieles que se opusieron al régimen nazi-fascista padecieron también mucho y sufrieron el martirio. Esta sería la cuarta vez que la Iglesia de Roma llenó sus manos con sangre inocente de santos y profetas de Dios y junto con ella, los reinos decadentes del imperio romano.



El Re-surgimiento de Europa
Como hemos podido ver, lo anterior fue un muy breve y sucinto resumen del desarrollo histórico de la bestia hasta mediados del siglo XX.  Para la segunda mitad del siglo XX surgió la Organización de las Naciones Unidas, el 22 de octubre de 1945, en San Francisco, California, EUA, como órgano rector de la paz, la justicia y el desarrollo de las naciones de la Tierra; y luego, la Comunidad Económica Europea (CEE) que nació con la firma del Tratado de Roma, el 25 de marzo de 1957, que fue su Tratado constitutivo firmado por los Jefes de Estado de Francia, la República Federal Alemana, Italia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. La CEE tiene por misión, según el artículo 2 del Tratado de Roma, "promover, mediante el establecimiento de un Mercado Común y la progresiva aproximación de las políticas económicas de los Estados miembros, un desarrollo armonioso de las actividad es económicas, en el conjunto de la Comunidad, una expansión continua y equilibrada, una estabilidad creciente, una elevación acelerada del nivel de vida y relaciones más estrechas entre los Estados que la integran".  Y para finales del mismo siglo XX, surge de la Comunidad Económica Europea (CEE), lo que hoy conocemos como la Unión Europea, como una comunidad política de Derecho constituida en régimen de organización internacional, sui generis, nacida para propiciar y acoger la integración y gobernanza en común de los estados y los pueblos de Europa.  La UE fue formalmente establecida con la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993.

Desde su nacimiento, la Comunidad Económica Europea y luego la Unión de naciones europeas ha venido creciendo y en desarrollo de manera sostenida.  Y actualmente cuenta con una moneda común, llamada el Euro, que compite en fuerza e influencia con el Dólar americano, su fiel aliado que actualmente sufre un serio debilitamiento en el mercado mundial.  Y así como ha crecido su influencia económica, también lo ha hecho su influencia política y militar en las recientes guerras en Yugoslavia, Afganistán e Irak, y en los conflictos regionales de Egipto, Libia y Siria; siempre en alianza con la actual y principal potencia mundial: los Estados Unidos de América.

Así que, actualmente tenemos una Unión Europea creciente y en pleno desarrollo, que opera mundialmente junto con los Estados Unidos de América; y si la interpretación a las visiones de Daniel y Juan son ciertas, ésta será la bestia, que junto con el falso profeta y la gran ramera, le harán la guerra al Cordero de Dios y a Sus santos.

En la próxima entrega analizaremos la versión actual de esta bestia y les prometo solamente sorpresas, muchas más sorpresas...

Si desea continuar con la Cuarta parte de este tema, haga click aquí.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La Bestia IV
La Bestia II

10 de febrero de 2014

LA BESTIA II

LA BESTIA II
Las visiones de Daniel y de Juan
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero




















En la Primera parte sobre La Bestia hicimos una breve introducción sobre el tema y el acercamiento metodológico para el análisis e interpretación de los textos bíblicos.  Así que, comencemos a lidiar con esta bestia... 

La visión de Daniel


La visión de las bestias de Daniel está relacionada con el sueño dado al rey Nabucodonosor. El rey vio la versión humana de los reinos de este mundo. El profeta vio la versión divina. En la primera, los reinos son descritos con su característico brillo y esplendor terrenal; en la segunda como espiritualmente son: bestias depredadoras, agentes despiadados de muerte y destrucción (Dn. 2:27-45; 7:1-27).

Ya es conocido que las primeras cuatro figuras fueron: Babilonia (la cabeza de oro), Media-Persia (su pecho y sus brazos de plata), Grecia (su vientre y muslos de bronce) y Roma (sus piernas de hierro). La extensión de la cuarta figura (los pies en parte de hierro y barro) es el misterio que tenemos que desentrañar, ya que Daniel ve cuatro bestias “grandes, diferentes la una de la otra”, que subían del mar. La primera era como un león y tenía alas de águila (el león alado era la figura emblemática del imperio Babilónico); la segunda, era semejante a un oso, que se alzaba de un costado más que del otro (representa el imperio Medo-Persa); la tercera era semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en su espalda (representa al imperio griego); y la cuarta bestia sencillamente era “espantosa y terrible y en gran manera fuerte” (que representa al imperio romano). El profeta queda atónito y no puede describirla, y sencillamente dice que “era muy diferente de todas las bestias” que vio antes de ella y “tenía diez cuernos”.

La referencia a los diez cuernos es lo que acerca la visión del profeta al sueño del rey; ya que, éste último vio que al final los dedos de los pies de su estatua eran en parte de hierro y en parte de barro cocido (Dn. 2:33-34,41-43). Es decir, diez dedos que representan diez reyes unidos por “alianzas humanas” (Dn. 2:43-44), una prolongación del imperio romano. O sea la cuarta bestia comienza poderosamente como el hierro, pero al final de los tiempos se manifestará fuerte y débil al mismo tiempo; pero con los mismos atributos destructivos de devorar, desmenuzar y hollar todo a su paso.

Pero eso no es lo único enigmático en la visión de Daniel. Él también vio que de estos diez cuernos salió otro cuerno pequeño, el cual atrajo poderosamente su atención por varias razones:

1. Delante de él fueron arrancados tres cuernos, de los primeros diez cuernos.

2. Tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas. El sonido de sus grandes palabras atrajo poderosamente la atención del profeta (Dn. 7:11).

3. Parecía más grande que sus compañeros.

4. Hacía guerra contra los santos y los vencía.

El profeta recibe una interpretación angelical de uno “de los que asistían”, sobre esta última bestia, y particularmente de las “grandes palabras” del cuerno pequeño (Dn. 7:25) y le dice que:

a. Hablará palabras contra el Altísimo,

b. A los santos del Altísimo quebrantará

c. Pensará cambiar los tiempos y la ley

d. Serán entregados (los santos) en su mano hasta tiempo, y tiempos y medio tiempo.

Es decir, este cuerno pequeño será un reino, dentro de los diez reinos que componen la bestia, que estará en total rebelión contra Dios y Su pueblo, y recibirá tal dominio que querrá cambiar los tiempos y la ley sobre las naciones. Por eso Daniel se asombró por las palabras de este cuerno pequeño, porque él nunca había visto a ningún soberano rebelarse y expresarse contra Dios, de la manera como este cuerno lo hacía.

La visión de Juan

El apóstol Juan por su parte, recibe mayor revelación y detalles sobre esta bestia que se manifiesta en los últimos tiempos. La similitud con la cuarta bestia de Daniel es impresionante, pero Juan nos da otros detalles. Veamos.

Esta bestia tiene siete cabezas, pero conserva los diez cuernos, sobre los cuales él ve diez diademas (ligeras coronas greco-romanas). En sus cabezas hay un nombre blasfemo. La apariencia de esta bestia es de leopardo, sus pies como de oso y su boca como boca de león. Y el dragón (Satanás) le “dio su poder y su trono, grande autoridad”.

Es decir, esta bestia imperial, conserva algunas características, fuerza y poder de los imperios anteriores: Grecia (leopardo), Media-persa (oso) y Babilonia (león). Pero más sorprendente es, que el príncipe de este mundo, Satanás mismo, le da su poder, trono y autoridad. Esto es digno de subrayar porque por primera vez Satanás delegará su poder y autoridad a un gobierno humano. También esta bestia está compuesta por diez reinos, o pequeños imperios, que se mantienen unidos, como ya vimos en Daniel, por “alianzas humanas”; pero tiene siete cabezas, es decir entre esta bestia hay siete reyes que predominan sobre los demás (Ap. 17:8-9).

Luego Juan ve que una de las cabezas de la bestia fue herida mortalmente, pero luego sorprendentemente es sanada, lo cual asombra a todos los moradores de la tierra. Este evento impulsa a las naciones a una adoración satánica y adorar a la misma bestia.

A esta bestia se le da autoridad por cuarenta y dos meses (3 años y medio) sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación; e igualmente habla grandes cosas y blasfemias contra “Dios, de Su tabernáculo, de Su Nombre, de los que moran en el cielo”. Y se le permite hacer guerra contra los santos y vencerlos.

Esta bestia recibe adoración de aquellos que no están “escritos en el libro de la vida del Cordero, que fue inmolado desde el principio del mundo”. Pero al final se da la sentencia, tanto a ella como a los que la siguen: será capturada (porque ella llevó a cautividad) y morirá por espada (porque ella mató a espada), lo cual concuerda con Apocalipsis 19:20-21.

Es claro que esta bestia de Apocalipsis 13:1-8, es la misma sobre la cual está montada la mujer vestida de escarlata, que Juan describe en el capítulo 17:7-17. En este último relato se dan más detalles sobre las cabezas y los cuernos de la bestia.

Es una bestia que “era, y no es, y está para subir del abismo e ir a perdición”. Las siete cabezas son siete montes, o siete reyes. En el lenguaje bíblico, especialmente el profético, los términos cabezas y montes, indican personas o reinos en liderazgo (Is. 2:2-3; Mi. 4:1; Ez. 6:1-3; Dt. 28:13; Is. 9:14-15; Dn. 2:38). La referencia ambivalente (era, no es, pero viene) sobre la existencia de la bestia indica que este imperio existía para el tiempo en la que fue escrita la profecía, pero luego reaparecerá, para finalmente resurgir con mayor ímpetu, aunque brevemente; y cuyo fin será destrucción y perdición.

De estos siete reyes, “cinco han caído; uno es, y el otro aún no ha venido”; pero cuando venga o aparezca durará poco tiempo. También de entre los siete reyes viene un octavo rey, e igualmente tendrá el mismo fin de la bestia: perdición eterna.

Luego el apóstol nos da más detalles sobre los diez cuernos, los cuales ya es claro que son diez reyes, que “no han recibido reino, pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia”. O sea, son reinos que, desde la perspectiva del apóstol-profeta, están por venir y reinarán en común acuerdo bajo la cobertura del imperio de la bestia, por lo cual le entregarán su poder y autoridad. En vista que ellos están bajo la coalición imperial de la bestia, pelearán inútilmente contra el Cordero, quien los vencerá; ya que Él sí posee todo poder y autoridad en el cielo y en la tierra (Mt. 28:18). Estos reyes aborrecerán a la gran ramera, la cual se sienta sobre la bestia; y la dejarán desolada y desnuda, la devorarán y quemarán en fuego.

La interpretación celestial

Tanto la visión de Daniel como la de Juan reciben interpretación o explicación angelical y considero que debemos empezar por allí. Esta cuarta bestia es otro imperio, que comienza unificado como un solo reino, pero al final de los días se manifestará como una coalición de reinos (naciones), unidos por alianzas humanas. Según la evidencia histórica ese imperio fue, es y será el imperio romano. Si entendemos, según la profecía de Daniel y del Maestro, que el tiempo del fin comienza a partir de la destrucción del templo y de Jerusalén, el imperio romano ha permanecido y permanecerá hasta el fin. Es decir, este último imperio conservará las características, atributos y fuerza que siempre ha tenido desde el principio, aunque su apariencia o manifestación cambiará. No sólo eso, también conservará los atributos y fuerza de los anteriores imperios (Ap. 13:2).

También tenemos que destacar aquí que el término “bestia” apunta más a la potencia o potencias espirituales que rigen a los reyes de tal imperio. Según la experiencia vivida por el profeta Daniel y la enseñanza que nos da el apóstol Pablo, es muy probable que este imperio (al igual que los otros) esté bajo el dominio de un principado espiritual (Ef. 6:12; 1Cor. 2:7-8). Esa fue la experiencia del profeta cuando estaba en Babilonia orando por su pueblo y se le apareció un varón (posiblemente el Señor mismo, Dn. 10:5-6,16-19), para revelarle los eventos futuros para su pueblo. El ángel le dijo al profeta que el príncipe de Persia (a todas luces una entidad espiritual) se le opuso, y que tuvo que dejar a Miguel (uno de los principales príncipes de Israel), para que continuara la batalla espiritual en los aires. Luego le dijo, ya terminando la conversación, que tenía que irse para continuar la pelea contra el príncipe de Persia, porque luego vendría el príncipe de Grecia, la potencia espiritual del próximo imperio en línea. También en Apocalipsis vemos que el mismo dragón (Satanás) le da “su poder, su trono y grande autoridad” (Ap. 13:2). Es decir, es un principado espiritual que obra juntamente con el príncipe de este mundo (Jn. 12:31; 14:30; 16:11; Ef. 2:2) y los reyes de la tierra.

Pero el imperio romano desde el principio evidenció todas las características predichas por la profecía de Daniel:

1. Fue en gran manera blasfemo. De hecho varios de sus emperadores se atribuyeron títulos divinos y en oportunidades promovieron cultos imperiales, tales fueron los casos de Octavio Augusto, este último término sólo dado a los dioses y más tarde asumió el Pontificado Máximo (rol sacerdotal real), en el 27 a.C. También Nerón y Domiciano, que persiguieron sangrientamente a la creciente iglesia cristiana.

2. Fue poderoso y terriblemente destructivo y sangriento. Sus límites al sur y al oriente cubrieron todo el Norte de África, Egipto, Judea y Babilonia. Y al norte y occidente las islas británicas, las zonas ibéricas y germánicas y todo el Asia menor.

3. Persiguió y dominó al pueblo judío y a la iglesia de Jesucristo en Jerusalén, en las provincias orientales y del Asia menor, hasta aún la misma Roma. De hecho, bajo el imperio romano, como ya todos sabemos, nació y se le dio muerte al Mesías Príncipe, evento que si Daniel lo vio en sus visiones (como sospecho que lo hizo, Dn. 9:25-26), podemos entender por qué quedaba perturbado y debilitado por días (Dn. 10:1-3).

4. Cambió la ley. De hecho uno de los aportes de este imperio, es lo que se conoce como el derecho romano. Con ello hicieron del derecho toda una ciencia, con elaboradas y específicas leyes que cubrían todas las áreas de la vida y desarrollo de la sociedad romana. Este sistema de leyes era impuesto en todas las provincias y, como era de suponerse, generaba conflictos con los habitantes dominados, como fue el caso de la provincia de Judea.

5. Cambió los tiempos. Bajo el imperio romano, se estableció bajo el gobierno de Julio Cesar, en el 45 a.C., lo que se conoce como el calendario juliano, basado en la trayectoria solar y no en la lunar, como era el calendario judío y el de otras naciones del Medio Oriente.

Pero es evidente que la profecía de Daniel y la de Juan apuntan también a eventos futuros más cercanos a la venida del Señor, algunos de los cuales ya pasaron y otros están por pasar:

1. El carácter blasfemo, anti-Dios y anti-Cristo del imperio romano sencillamente se intensificarán y cada vez serán más obvios y amenazantes para la iglesia del Señor y para el pueblo judío.

2. Su poderío militar no menguó ni siquiera bajo el pontificado católico romano, de hecho aumentó y fue inmisericorde con sus enemigos y con los que consideró infieles. Y seguramente aumentará bajo la coalición de los próximos gobiernos anticristianos.

3. Ha perseguido, seguirá persiguiendo y tratará de destruir a la verdadera y fiel iglesia de Jesucristo. Y en los últimos días, acosará y arrinconará a Israel para que se sujete a su dominio mundial.

4. Cambiará las leyes, y como pasó al principio, de un gobierno democrático y republicano, pasará a uno más dictatorial e imperial. Estas leyes dominarán el comercio, la política y la religión a nivel mundial.

5. Ha cambiado los tiempos y los cambiará. En el 607 d.C. el papa romano Bonifacio IV estableció el conteo de los años con el nacimiento del Señor, como anno domine. En el 525 d.C. otro monje romano propuso la descripción Antes de Cristo (a.C.) y Después de Cristo (d.C.). Y más tarde en el 1582, el papa romano Gregorio XII promovió otro calendario solar más exacto, y que se le conoce como el calendario gregoriano. Y ya está en circulación otro formato que elimina el aprobado por el papado romano católico, por uno de corte más secular, por no decir anticristo, que dice antes o después de nuestra era (a.d.n.e/d.d.n.e), o sea la nueva era promovida por el Nuevo Orden Mundial.

Lo que no se había cumplido para la fecha en que Juan recibió la Revelación de Jesucristo, pero que fue predicho tanto por el profeta Daniel como por el apóstol, fue el surgimiento del “cuerno pequeño” desde los diez cuernos de la bestia, lo cual ya aconteció durante la historia moderna y se ha desarrollado de manera desapercibida por artimañas astutas del enemigo, en la historia contemporánea. Es lo que llamo el gran engaño, el engaño final.

Ahora procedamos a identificar a esta bestia de acuerdo a los eventos históricos pasados y presentes.


Si desea continuar con la Tercera parte sobre este tema, haga click aquí.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La Bestia I
La Bestia III
El Gran engaño I
El Gran engaño II
La Agenda del Nuevo orden mundial 
La marca de la Bestia III
La Biblia y las profecías del 2012 III
La profecía de las lunas rojas III



7 de febrero de 2014

LA BESTIA

LA BESTIA I
Introducción
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


INTRODUCCIÓN
Ahora entraremos a lo que sería el Tercer capítulo de mi libro "El Gran engaño", en el que estudiaremos los pasajes bíblicos que hablan sobre la última bestia, que en el Apocalipsis de Juan se le describe como una bestia "que sube del mar" (Ap. 13:1).

En las entregas anteriores vimos las Señales del Fin dadas por el Señor, los apóstoles y profetas.  Ahora en las próximas entregas analizaremos las bestias, tanto la que sube del mar como la que sube de la tierra y el falso profeta.

Así que, le animo que tome su Biblia y comencemos juntos este estudio, bajo mucha oración y la guía del Espíritu Santo.

LA BESTIA

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche,
y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible 
y en gran manera fuerte,
la cual tenía unos dientes grandes de hierro;
devoraba y desmenuzaba y las sobras hollaba con sus pies,
Y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella,
Y tenía diez cuernos.”
Daniel 7:7

Aquí tenemos una tarea titánica, volver a las Escrituras y dejar que ellas sean las que nos hablen y pedirle al Santo Espíritu de Dios, que nos de el discernimiento y la sabiduría para conocer sus misterios y los planes que Él tiene para las naciones (Stgo. 1:2-5; Ef. 1:15-23). Por favor, hágalo. Tome el tiempo necesario para pedirle a Dios por Su sabiduría y por discernimiento espiritual.

Como dije en la Introducción, es tanto lo que se ha enseñado sobre los últimos tiempos y se han dado por hecho ciertas teorías o interpretaciones, que muchas veces ni nos preocupamos por tomarnos el tiempo para releer las Escrituras, meditar en ellas y dejar que sean ellas las que nos hablen, sin imponerle nuestro sistema teológico, ideológico o filosófico. Son tantos los libros, películas y vídeos, tanto cristianos como seculares, que se han publicado y distribuido, que asumo esta tarea con toda la humildad que el caso amerita. Estoy consciente del terreno en el que me estoy moviendo y los poderes espirituales, religiosos y económicos que enfrento; pero el Señor me ha dado Su Palabra y en ella me aferro: “No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová… Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar” (Jer. 1:8,10).

Mi esposa me dice que Dios me ha dado el ministerio de “destapar ollas”. ¿Y sabe? No es nada fácil ni divertido. Eso me ha traído un gran número de problemas y situaciones difíciles, porque no siempre queremos saber o conocer la verdad, porque no queremos salir de nuestros lugares de confort ni de las seguridades que con los años nos hemos creado. Pero el Señor no nos prometió seguridad. Él mismo nos dice: -“En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” (Jn. 16:33). La tarea de “arrancar y destruir; de arruinar y derribar” no es fácil. Pero para que podamos obtener el crecimiento y los frutos que Dios quiere, muchas veces tenemos que limpiar el campo de toda piedra, arrancar toda paja y espino, aún derribar todo vallado extraño que haya sido colocado.

Es muy probable que ya con el capítulo anterior su mente y corazón estén inquietos. En este capítulo no puedo prometerle ninguna otra cosa sino una nueva dirección, una nueva perspectiva. Y es mi oración que el Señor pueda alumbrar los ojos de su entendimiento y pueda salir del engaño. El engaño de los últimos tiempos que ha sido entretejido desde adentro, desde la iglesia misma, a fin de engañar, como dice el Señor, “de ser posible aún a los escogidos”.  Engaño que ha sido planeado por fuerzas e organizaciones ocultas que tienen siglos operando al lado y desde adentro de la iglesia, desde su mismo comienzo.  La cizaña de la que habló el Maestro, la cual no podrá ser totalmente arrancada sino al final de los tiempos (Mt. 13:24-30, 36-43). Tanto el Maestro como sus apóstoles nos lo advirtieron.

Otra vez, la tarea de interpretación aquí no es sencilla, porque estaremos abordando completamente tanto el apocalipsis de Daniel como el de Juan. Es decir, estaremos tratando con textos de carácter apocalípticos, los cuales no siempre pueden ser interpretados textualmente, sino que esconden significados, personajes y eventos no siempre fáciles de descifrar. Para evitar las trampas de significado, debemos prestar atención a lo que es más claro y lo que es oscuro lo dejaremos para otro momento, cuando tengamos mejor o mayor revelación. Considero que es una postura humilde y nos evita el orgullo de pretender saberlo todo y dominarlo todo, aún el extremo en el que no pocos han caído, de aún dar fechas para eventos proféticos, incluyendo el día de la venida del Señor, contradiciendo al mismo Maestro, quien claramente dijo que nadie sabe ni el día ni la hora, sino sólo el Padre (Mt. 24:36).

El acercamiento será el siguiente: 1. Veamos lo que nos dicen las Escrituras. Principalmente nos estaremos moviendo entre el libro de Daniel y el Apocalipsis de Juan, ya que es evidente que están interrelacionados. 2. Y luego daré una posible perspectiva o dirección de cómo estos eventos y procesos se han estado cumpliendo a través de la historia y en nuestros días, lo que llamamos la historia contemporánea. Y por mis experiencias y estudios previos, es posible que dé por sentado situaciones o exprese mi postura personal. Donde no tenga seguridad sencillamente daré opciones.


En la próxima entrega, estudiaremos tanto la visión del profeta Daniel como la del apóstol Juan, además de la interpretación angelical, que en ambos casos, reciben y que nos dan luz sobre el origen, naturaleza y agenda de esta "bestia que sale del mar".  Haga click aquí, para continuar.

Si desea leer la Introducción del libro "El gran engaño", puede hacer click aquí.  O si desea leer el capítulo sobre "Las Señales del Fin", puede hacer click aquí.

ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La Bestia II
El Gran engaño I
El Gran engaño II
La Agenda del Nuevo orden mundial 
La marca de la Bestia III
La Biblia y las profecías del 2012 III
La profecía de las lunas rojas III






4 de febrero de 2014

EL GRAN ENGAÑO VIII

EL GRAN ENGAÑO VIII
Crónicas de intercesión profética en los Estados Unidos de América
Otras Señales de la Venida del Señor
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


INTRODUCCIÓN

En las entregas anteriores hemos visto y analizado las señales que el Maestro le dio a Sus discípulos en el Monte de los Olivos, para que estos estuvieran preparados y apercibidos ante Su Segunda venida.

Pero en el Antiguo y el Nuevo Testamento también podemos encontrar otras Señales, no menos importantes, que nos indican cuán cerca estamos de ese gran acontecimiento, que todo discípulo de Jesucristo espera: La Venida del Señor.

OTRAS SEÑALES DEL FIN

La Apostasía y el Anticristo

El apóstol Pablo tuvo que contrarrestar en su tiempo varias enseñanzas erradas sobre la venida del Señor. Una decía que aquellos cristianos que habían muerto antes de la venida del Señor iban a estar en desventaja con respecto a aquellos que estaban vivos; y la otra decía que la venida de Jesucristo estaba cerca y podía pasar en cualquier momento.

Pablo contrarresta el primer error con su enseñanza sobre el arrebatamiento (el rapto), que ya explicamos anteriormente (1Tes. 4:13-17). Y el segundo error diciendo que el Señor “no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado” (2Tes. 2:3-10; 1Ti. 4:1-5).

Sobre la apostasía, podríamos decir que existe desde el primer siglo, pero que ha venido en aumento desde el siglo 19, con las corrientes del Renacimiento, la Ilustración, el Humanismo, el Ateísmo, las teologías liberales europeas, las teologías heréticas de las sectas del siglo 19 y 20, las teologías de la súper fe y prosperidad del protestantismo y/o neo-pentecostalismo norteamericano, la Nueva era; además de las más despiadadas campañas seculares contra Jesucristo, Su mensaje y Su iglesia.

En todas ellas se observa una tendencia a mermar la relevancia y la divinidad de Jesús; a “desmitificar” el mensaje del Evangelio; a reducir el poder del Evangelio de Jesucristo; a atacar la autoridad de la revelación bíblica o a desvirtuar el mensaje claro de salvación del Evangelio, suplantándolo por una auto-salvación o un énfasis desmedido en alguna doctrina de turno (la profecía, el Armagedón, la súper fe, la prosperidad, la sanidad, la no-sanidad, la lucha espiritual, etc.).

Latinoamérica ha hecho también sus aportes con sus diferentes sectas o movimientos mágico-religiosos influenciados por prácticas indígenas y africanas, lo que algunos antropólogos y socio-religiosos llaman la “religión popular”. También a mediados del siglo 20 surgieron las teologías de la liberación, en el seno del Catolicismo, pero que tuvo su fuerte influencia en el protestantismo histórico de nuestros países, que básicamente promulgaban la opción preferencial por los pobres y el establecimiento del “reino de Dios”, por medio de luchas ideológicas, políticas y aún el uso de las armas. Según estas teologías, el reino de Dios no hay que esperarlo, sino construirlo. También los movimientos seudo-cristianos brasileros de la iglesia Universal y de la “Oración fuerte al Espíritu Santo”, que han convertido al Evangelio en una suerte de mercadería barata, plagada de supersticiones y magia. La lista se haría grande si incluimos las sectas y movimientos Africanos, Europeos y Asiáticos.

En los últimos años, la Iglesia Católica y el Protestantismo americano y europeo también le están haciendo el peor daño a la imagen de la Iglesia de Jesucristo. El peor que la Iglesia haya podido experimentar en sus 2,000 años de historia, con sus continuos escándalos del movimiento homosexual en su seno, o las continuas prácticas inmorales que han llegado aún al abuso sexual de niños. Como lo mismo ocasionó la crisis de los tele-evangelistas norteamericanos, a finales del siglo 20 con sus continuos escándalos sexuales y financieros.

Y culmino señalando los intentos de grupos o instituciones “seculares” en Estados Unidos que buscan remover todo signo, símbolo o imagen de Dios de la sociedad. Ejemplo de ello es la prohibición de la oración en las escuelas públicas; eliminación de la postura creacionista en el currículo escolar; el retiro de monumentos judeo-cristianos de edificios públicos en Estados Unidos. En Europa, los países de la Comunidad Europea actualmente están en un debate si añadir el Nombre de Dios y la influencia cristiana en su constitución. Pero no podemos dejar de señalar por su actualidad los intentos de grupos intelectuales y artísticos, que han querido socavar el fundamento del mensaje del Evangelio con películas como “Jesucristo Súper estrella”, “la última tentación de Jesús” y la más reciente “El código de Da Vinci”, éstas dos últimas basadas en argumentos extraídos del libro “Holy grail, holy blood”.

Todo esto y más son sencillamente señales y evidencias del espíritu anticristo, que se ha manifestado en “muchos anticristos”; pero que ha de manifestarse cada vez más, de manera de engañar a las naciones, y “si fuere posible, aún a los escogidos” (Mt. 24:24). Espíritu que finalmente se encarnará en un personaje que los apóstoles llamaron el anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición, el inicuo (2Tes. 2:3-12; 1Jn. 2:18-26; 4:1-3; 2Jn. 7).

Es claro y evidente que tenemos que prestarle atención a este tema, ya que el Señor y los apóstoles nos dan específica y detallada enseñanza sobre el mismo en sus diversas manifestaciones, por lo cual debemos analizarlas cuidadosamente:

1. El espíritu anticristo. Tanto Pablo como Juan nos dicen que es un espíritu engañador (2Tes. 2:9-12; 1Ti. 4:1; 1Jn. 2:21,26; 4:1-3). Es un espíritu que tiene la habilidad de mentir, de engañar; también tiene gran poder para hacer señales y prodigios (ver también Ap. 13:13-14). Sus dos objetivos principales son engañar a las naciones (personas y gobiernos) con falsos cristos y profetas, acompañados con falsos mensajes reveladores de salvación; y oponerse a la verdadera unción y a los verdaderos siervos ungidos por el Espíritu Santo. Ésta es la fuerza espiritual que ha operado y opera en los anticristos y que al final operará ampliamente en el Anticristo.

2. Anticristos. Estos son personajes y organizaciones que operan bajo el poder o influencia del espíritu anticristo. Es el apóstol Juan quien nos ayuda a identificar a estas personas u organizaciones que manifiestan el espíritu anticristo:

2.1. Aquellas que niegan que Jesús es el Cristo (Jn. 2:22). Es decir que niegan que Jesús y su sacrificio en la cruz, es único y suficiente para salvarnos; y enseñan que necesitamos de nuestras propias obras piadosas para justificarnos o salvarnos ante Dios.

2.2. Aquellas que niegan al Padre y al Hijo (Jn. 2:22-23). Es decir, aquellas personas y organizaciones que niegan la existencia y relación del Padre y el Hijo. El apóstol es agudo en este apunto, ya que claramente dice que no se puede tener a uno sin tener al otro: “todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre” (2Jn. 2:23). Y esto está en total sintonía con la enseñanza del mismo Señor, quien dijo que Él y el Padre son uno; lo cual Juan cita en su Evangelio (Jn. 5:19-24; 10:24-38; 14:6-14,20).

2.3. Aquellas que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne (2Jn. 4:3). Es decir que no creen ni confiesan la encarnación y nacimiento virginal de Jesucristo. Cuando confesamos que el Señor se “hizo carne”, es porque creemos que Él existía previamente en la eternidad, pero se “hizo carne y habitó entre nosotros” para salvarnos (Jn. 1:1-5,14).

La historia nos da registros de personas, organizaciones e instituciones seudo cristianas, que han evidenciado la obra del espíritu anticristo en sus mensajes y doctrinas. ¿Cuáles pudieran ser ejemplos claros de estos anticristos de nuestros días?

A. Los testigos de Jehová, que niegan la Trinidad, y por lo tanto, la unidad entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; quienes declaran que Jesús es un dios, pero que no es Dios; y promueven una salvación por buenas obras.

B. Los sólo Jesús, que niegan la existencia del Padre y declaran que sólo Jesús es Dios. Y no bautizan a sus seguidores en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo contraviniendo la expresa orden del mismo Señor (Mt. 28:19).

C. Los mormones, que niegan el Evangelio proclamado por Jesucristo y los apóstoles, que está muy bien registrado en la Biblia, y que ellos han suplantado por su propio libro o versión herética del Evangelio, lo que ellos llaman el “libro del Mormón”. E igualmente, enseñan la salvación por buenas obras y no por la fe en el sacrificio perfecto y completo de Jesús, el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

D. Los adventistas, que igualmente anulan el Nuevo pacto en Jesucristo, y enseñan a sus seguidores a continuar y a cumplir con prácticas y costumbres del Antiguo Testamento, buscando justificarse ante Dios con sus buenas obras, según el viejo pacto mosaico y su “nueva” versión del Evangelio de Jesucristo.

E. La Nueva era, con su mezcla de hinduismo, budismo, chamanismo y cristianismo, que induce a sus seguidores a buscar el cristo, el dios, que está en ellos; y por lo tanto lograr su propia salvación o auto-realización (nirvana).

Lo interesante de estos cultos anticristos es que todos tienen sus profetas, sus falsos profetas. Los testigos de Jehová comenzaron con el profeta Charles T. Russell; los sólo Jesús con William Branham; los adventistas con Elena White; y los del movimiento de nueva era tienen a sus gurus indios y maestros budistas, que tienen a su vez “espíritus guías”, que les revelan los misterios del universo y del mundo. Y otro factor común en todos ellos: la salvación es por buenas obras, o sea no se necesita el sacrificio de Jesús, el verdadero Cristo.

Así que, se cumplen perfectamente las advertencias y exhortaciones que el Señor y los apóstoles nos dan en sus cartas: Cuídense de los falsos cristos (falsos salvadores) y de los falsos profetas (falsos maestros) (Mt. 24:4-5,24; 2Tes. 2:1-4; 1Jn. 2:24-29; 4:1; 2Jn. 7).

3. Pero finalmente los apóstoles también hablan del Anticristo, un personaje humano, que será la manifestación final del espíritu anticristo. El término implica a uno que será un “falso cristo” (falso salvador); y por lo tanto, uno que se opone al verdadero Cristo (el adversario). En este caso el apóstol Pablo es quien nos describe la naturaleza, rol y poder de este personaje.

3.1. Sus nombres indican su condición, naturaleza y poder: el hombre de pecado, el hijo de perdición y el inicuo (2Tes. 2:3,9). Es decir, será una persona extremadamente maligna, con una alta capacidad para mentir y engañar. No deberá sorprendernos que se presente como “una ángel de luz”, “un ministro de justicia”, pero es aquel que viene por obra de Satanás (2Cor. 11:13-15; 2Tes. 2:9). Satanás obrará su venida, con “gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad”, todo esto con el objeto de engañar a aquellos que no creyeron a la verdad y se complacieron en la injusticia (2Tes. 2:9-12).

3.2. Su actitud hacia Dios y el Señor será de total oposición (anticristo). Se “levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto”, llegando al punto que “se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2Tes. 2:4). Por todo lo anterior, este personaje bien pudiera ser el líder de la última bestia, que describe el profeta Daniel (Dn. 7:24-27) y que también describe el apóstol Juan, en su Apocalipsis (Ap. 13:5-8).

3.3. Este personaje es parte de lo que Pablo llama “el misterio de la iniquidad” (2Tes. 2:7,10), que ya está presente, actuando; pero que de alguna manera está retenido, limitado, por alguien, quien en su tiempo será quitado, para que se manifieste abiertamente “el inicuo”. ¿A qué se refiere Pablo con este “misterio de iniquidad”? No está claro. Pudiera ser un plan satánico de dominio mundial, planificado durante siglos por organizaciones secretas, que persiguen el dominio total de las naciones y la completa oposición a Dios y al Cristo. Este “hombre de pecado, el hijo de perdición”, el Anticristo, sería el líder de la última bestia, la coalición de naciones, que bajo el apoyo y financiamiento de estas organizaciones secretas, quieren establecer un “Nuevo Orden Mundial”, que guiará a la naciones de la tierra a una abierta y total rebelión contra Dios y Su Ungido (Sal. 2:1-12; Dn. 7:7-8, 19-25; Ap. 13:1-10; 17:8-14).

Con respecto al “alguien”, que retiene al “misterio de iniquidad”, hay varias interpretaciones: 

1.- Unos dicen que es el Espíritu Santo, que cuando la iglesia sea arrebatada será quitado de la tierra, antes de la gran tribulación.
2.- Otros dicen que es la Iglesia, que será quitada cuando acontezca el arrebatamiento, antes de la gran tribulación.
3.- Otros que es un ángel del Señor, que retiene la manifestación total del inicuo. 
4.- Personalmente, como creo que la iglesia estará hasta el final, cuando venga el Señor, para destruir al anticristo, la bestia y al falso profeta (de los cuales hablaremos en el próximo capítulo); considero que este “alguien” pudiera ser un ángel del Señor, del rango de Miguel o Gabriel (Dn. 9:20-23; 10:5-13, 18-21; 12:1; Ap. 12:7-9; 14:14-20; 19:17-21; 20:1-3), que pelea a favor del pueblo de Dios, para que la proclamación del Evangelio llegue hasta el final (Mt. 24:14; 28:19-20). Una vez que el tiempo llegue y este ángel sea quitado, es decir deje de resistir a Satanás y a sus demonios, el “misterio de iniquidad”, junto con el inicuo, se manifestarán abiertamente, para ser destruidos completamente por el Señor y Su ejército, en Su Venida (2Tes. 2:9-12; 1Pe. 3:8-9, 15-17; Is. 63: 1-6; Jl. 3:9-15; Ap. 7:1-3; 9:13-15; 14:14-20; 19:13-21).

3.4. El Anticristo será destruido por el Señor “con el espíritu de su boca… y el resplandor de su venida” (2Tes. 2:8), lo cual es confirmado por la revelación del apóstol Juan, quien dice que morirá, junto con los demás, con “la espada que salía de su boca” (Ap. 17:14; 19:11-16,21).

Es tiempo aquí de clarificar que el Anticristo no es la bestia. El Anticristo será un personaje humano, un líder político, con carisma religioso, que guiará una coalición de naciones. La bestia es una figura apocalíptica, un imperio u organización humana, bajo el poder de un ser angelical, que será juzgado y apresado por otro ángel del Señor (Ap. 19:20); pero el Anticristo y sus seguidores humanos, según el apóstol Pablo y Juan, serán matados por “la boca del Señor”: por Su Espíritu y Su Palabra (2Tes. 2:8; Ap. 19:21). Hago esta aclaratoria, porque se han dado tantos mensajes distorsionantes, tanto por libros como por películas, que lo que hacen es oscurecer la realidad de esta figura.

Ahora veamos otra señal, la cual encontramos en la profecía de Daniel.

La ciencia aumentará

Esta señal se encuentra en Daniel 12:4, en el contexto del mensaje profético referente al tiempo del fin. Dos veces se pregunta ¿cuándo será el fin? En la primera oportunidad la pregunta viene de un varón vestido de lino (posiblemente un ángel), quien pregunta por el fin de “estas maravillas” (Dn 12:6). Y en la segunda oportunidad, lo hace Daniel, quien no entendió la respuesta dada a la primera pregunta, y él pregunta por el fin de “estas cosas” (Dn. 12:8). La respuesta dada al profeta es que las palabras están “cerradas y selladas hasta el tiempo del fin” (Dn. 12:9).

Es decir, que mientras la ciencia siga en aumento, la humanidad al contrario experimentará mayor ignorancia acerca de Dios y Su plan para las naciones. En dos oportunidades se dice que se cierren las palabras y se selle el libro hasta el tiempo del fin (Dn. 12:4, 9). Si entendemos el comienzo del fin a partir de la destrucción del templo, en el 70 d.C., entonces significa que el mensaje profético del Evangelio del reino de Dios ha estado oculto para el pueblo de Israel, lo cual concuerda con las palabras dadas a Isaías y Daniel, y las del Maestro mismo (Is. 6:9-10; Dn. 12: 4,9; Mt. 13:11-17), y lo que el apóstol Pablo nos enseña en su carta a los romanos (Ro. 11:1-10,25). Y si entendemos el mensaje de Apocalipsis 5:1-6:1, como el inicio de la apertura de los sellos, a partir de finales del siglo I de nuestra era cristiana, significa que al acercarse el fin habrá mayor entendimiento para los escogidos sobre el plan profético de Dios para las naciones. Es decir, que conforme a lo dicho por el profeta Daniel, los entendidos tendrán mayor conocimiento y por lo tanto entendimiento, mientras que los impíos, no entenderán (Dn. 12:10). Los impíos podrán tener mayor conocimiento de la sabiduría y la ciencia humana, pero no de la sabiduría que viene de Dios (1Cor. 2:6-16); por lo cual no podrán entender los planes del Señor y serán presa fácil de toda mentira y engaño del enemigo (1Cor. 1:18-29; 2:14; 2Tes. 11-12).

A parte de esta esfera espiritual, de revelación profética, también hemos podido observar que a partir del siglo 18, con el surgimiento de la Ilustración, la revolución industrial y grandes inventos como el de la electricidad y la luz eléctrica, ha habido un acelerado avance en las ciencias en todos los campos del conocimiento humano y universal. Lamentablemente, la Ilustración generó una lucha interminable entre la ciencia y la religión, entre la fe y la razón. Esta última, representada principalmente por la Iglesia Católica Romana, que se opuso obstinadamente a muchos descubrimientos importantes de la época y en muchas oportunidades castigó con la muerte a muchos intelectuales y científicos de esos tiempos.

Pero en el siglo 20 es cuando hubo mayores avances científicos y tecnológicos, que han revolucionado completamente nuestras formas de vivir, las comunicaciones, los medios de transporte y aún la forma de obtener información y percibir al universo. Ejemplos de ello son los viajes y exploración del espacio; el uso del Internet; la telefonía celular; el ferrocarril, el automóvil y el avión que han convertido nuestro mundo en una “aldea global”; el descubrimiento de la penicilina, con lo cual hemos podido contrarrestar enfermedades epidémicas y que facilitó el desarrollo de otras vacunas y medicinas importantes. La lista de descubrimientos y avances en las ciencias y el conocimiento es muy larga, y no es objetivo de este libro hacer una exposición extensa y detallada de los mismos. Baste reseñar que todos los artefactos eléctricos y electrónicos que tenemos en el hogar o en nuestra oficina fueron inventados o desarrollados en el siglo pasado.

Sin embargo, ese avance en las ciencias ha generado mayores peligros y temores como la carrera armamentista y espacial entre las potencias mundiales. El uso de la tecnología atómica ha resultado en la producción de armas poderosas de destrucción masiva, capaces de aniquilar a miles de personas y la destrucción de grandes áreas geográficas. El avance en las ciencias biológicas nos amenaza ahora con la producción de armas bacteriológicas y químicas. El desarrollo tecnológico e industrial ha significado la destrucción de grandes áreas boscosas, la exterminio de muchas especies y la contaminación de nuestros ríos y mares, que ha generado sorpresivos cambios climáticos y en nuestra fauna, tanto terrestre como marítima.

En fin, el aumento del conocimiento del hombre lo ha alejado más de Dios, dejándolo cada vez más confuso y desorientado con respecto a su pasado, presente y futuro. Y lo ha alienado completamente de la creación, de la sociedad y de lo que significa ser humano. Además, estos avances científicos en la tecnología, la comunicación y en la biotécnica están preparando el escenario para un mayor control y dominio del escenario socio-político mundial, para la bestia, el falso profeta y el anticristo, de los cuales hablaremos en el próximo capítulo.



Si desea continuar con la próxima entrega, sobre la Bestia, haga click aquí.



ARTÍCULOS RELACIONADOS:
El Gran engaño VII
El Gran engaño VI
El Gran engaño V
El Gran engaño IV
El Gran engaño III
El Gran engaño II
El Gran engaño I
La agenda del Nuevo Orden Mundial I
La apostasía: la gran rebelión I

COPYRIGHT. Permisos: Se le permite y anima a reproducir y distribuir este material en cualquier formato con tal que no alteren el contenido en forma alguna y que no cobren más allá del costo de reproducción. Para publicación web, se prefiere un enlace a este documento en nuestro sitio web. Cualquier excepción a lo anterior debe ser aprobada por nuestro ministerio.

Por favor, incluya la siguiente declaración en las copias distribuidas: Por Daniel Guerrero © [Fecha] Ministerio León de Judá. Sitio web: http://leondejudamins.blogspot.com/

¡DÍGALE NO AL PLAGIO!