21 de noviembre de 2013

LA PUERTA DE GRECIA

LA PUERTA DE ATENAS
Crónica de intercesión profética en Atenas, Grecia
25 de mayo del 2011
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero


Equipo de intercesores
Llegamos a Atenas, Grecia, al atardecer del 24 de mayo del 2011, pero iniciamos nuestra caminata de oración en la mañana del miércoles 25 de mayo (21 de Iyar del 5771 en el calendario hebreo), a catorce (14) días antes de celebrarse la Fiesta de Pentecostés (Shavuot).

Y al primer lugar al que fuimos fue a la puerta de Atenas, también conocida como el portal de Adriano, emperador romano (de ascendencia española; 117-138 d.C.).  De este emperador nos interesan dos cosas:
1.  En su reinado persiguió a los cristianos, alrededor del año 124 d.C.
2.  Y persiguió a los judíos, quienes se le sublevaron en Jerusalén (alrededor de los años 132-134 d.C.), ante el intento del emperador de reconstruir la ciudad después de su destrucción en el año 70 d.C.  Esta revuelta fue dirigida por Simón Kosiba, un rebelde mesiánico, que vendría a ser conocido por el nombre de Bar Kochba (el Hijo de la Estrella).

Pero ya el Espíritu del Señor nos había preparado e instruido para ir contra el espíritu de la falsa profecía griega, que desde esa ciudad salió a todas las naciones.  El Señor nos había indicado que debíamos ir contra el espíritu de Grecia, que también opera en muchas iglesias, que se levantan contra todo lo sobrenatural, apostólico y profético.

Animo a mis discípulos y lectores, a que dediquen un tiempo para leer los artículos que publiqué en el Blog de la Comunidad cristiana Hay paz con Dios, sobre "el espíritu de Grecia".  Aquí voy a colocar un resumen de los puntos de cómo este espíritu, de rango de principado (Dan. 10:20-21) opera en las iglesias hoy.  Espíritu que promueve:
1. Religiosidad, una predicación y ministerio carente de vida y poder que provenga del Espíritu de Dios.

2. Racionalismo, un mensaje que sustituye la revelación dada por el Espíritu Santo, a través de la Palabra, por un discurso que resulta de la deducción y reflexión meramente humana.

3. Humanismo, una vida centrada solamente en la capacidad mental y en las fuerzas del hombre.

4. Individualismo, una vida y conducta centrada en el hombre, de manera especial en el individuo como el centro del universo, como su propio dios y señor.

5. Placer, una vida y conducta orientada a la autosatisfacción, al egoísmo, al placer en todas las áreas del ser humano, desechando el amor ágape de Dios y cualquier vestigio de sufrimiento.

En el pensamiento cristiano se observa su gran influencia en:
1. La teología (del griego: el estudio de Dios y su accionar en la creación), la cual poco a poco se alejó de la revelación dada por los apóstoles y profetas y se inclinó más a los postulados filosóficos de los pensadores griegos.

2. La hermenéutica, palabra cuya raíz proviene del dios griego Hermes, quien era el mensajero de los dioses del Olimpo. Esta metodología poco a poco fue despojando en la mente de algunos teólogos y líderes de la Iglesia, los atributos divinos y poder de la Palabra de Dios, haciendo de ella un libro más de estudio para su análisis científico y la deducción humana.

3. La arquitectura, ésta es el resultado de la influecia mental y espiritual que opera en la mente de muchos pastores y maestros, convirtiéndo a la Iglesia más en un hermoso y bien decorado edificio, en vez del Cuerpo orgánico, viviente y poderoso que el Señor está edificando.

4. El gobierno de muchas iglesias igualmente poco a poco fue sustituido por un gobierno eminentemente humano, en vez de uno basado y guiado por el Espíritu de Dios, a través de los dones espirituales dados por el Señor. El orden apostólico y profético de la iglesia fue sustituido por la elección "democrática" de una junta directiva.  Elección que no se basa en los dones espirituales ni en los ministerios dado por el Espíritu del Señor a Su Iglesia (1Cor. 12:1-30; Ef. 4:7-16).

5. El ministerio de la iglesia, igualmente fue despojado del poder de Dios, de lo sobrenatural; y en su lugar, se han aceptado cualquier cantidad de doctrinas y prácticas formuladas por la lógica, el razonamiento y la deducción humana, que riñen con las claras enseñanzas del Señor Jesucristo, sus apóstoles y profetas, expresadas en la Biblia.

En el ministerio de la Iglesia, el espíritu de Grecia:
1. Se opone a lo apostólico, don y liderazgo que provee orden, visión y revelación a la congregación. Y cuando hablo de revelación no es en el sentido de traer "nuevo contenido a la revelación ya dada en las Sagradas Escrituras", sino más bien revelación que trae nuevo, mayor y más profundo entendimiento y comprensión al contenido ya revelado en las Sagradas Escrituras.

2. Se opone a lo profético, don y liderazgo que provee dirección, diseño y estrategia al ministerio y a las decisiones que una iglesia debe tomar en su proceso de proclamar el Evangelio del reino. Es por eso que en algunas iglesias y denominaciones se enseña que los cristianos hoy no pueden escuchar la voz de Dios, cuestionan los sueños y visiones que el Espíritu Santo pueda dar y expulsan de sus congregaciones a aquellas personas que hablen en otras lenguas, o que puedan cuestionar las prácticas o conductas que son contrarias a la Palabra de Dios.

3. Se opone a lo sobrenatural, por lo tanto el ministerio se ejecuta según el razonamiento y en las fuerzas del liderazgo de la iglesia local. No se observan milagros, sanidades, prodigios ni la manifestación poderosa del Espíritu Santo del Señor en medio ni a través de la iglesia.

4. Enfatiza más bien la razón, la capacidad del hombre en entender y comprender la revelación de Dios a parte de Su Santo Espíritu. Los mensajes o sermones son bien elaborados y elocuentemente expuestos con la más fina retórica humana, para impactar e impresionar las mentes de los creyentes, sin transformar sus corazones.

5. Enfatiza la búsqueda de la sabiduría, pero la sabiduría humana, en contraste con la sabiduría que proviene por la revelación dada por Dios, a través de Su Espíritu y Su Palabra.

6. Y enfatiza el placer, como norma o medida de lo que puede ser aceptado o no dentro del ministerio de una congregación; no tanto si es bíblico o está de acuerdo a la voluntad de Dios, sino si es agradable, si es placentero y es aceptado por el gusto cultural de la congregación o del liderazgo de la misma.

Contra este principado fuimos a la puerta de Atenas, en Grecia, para declararle que la profecía de Sión, vencerá a la falsa profecía griega, tal como lo dijo el profeta Zacarías (9:9-13):
"¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Da voces de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu rey vendrá a ti, justo y salvador, pero humilde, cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.  Él destruirá los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén; los arcos de guerra serán quebrados,y proclamará la paz a las naciones.  Su señorío será de mar a mar, desde el río hasta los confines de la tierra.
Tú también, por la sangre de tu pacto, serás salva; he sacado a tus presos de la cisterna en que no hay agua.  Volveos a la fortaleza, prisioneros de la esperanza; hoy también os anuncio que os dará doble recompensa. Porque he tensado para mí a Judá como un arco, e hice a Efraín su flecha. Lanzaré a tus hijos, Sión, contra tus hijos, Grecia, y te haré como espada de valiente."


Y allí ante la puerta de Atenas, leímos lo que el apóstol Pablo declaró contra la religiosidad y las filosofías humanas promovidas por el espíritu de este mundo, el espíritu de Grecia (1Cor. 2:1-16):
"Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría,  pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.  Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;  y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,  para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez en la fe; no la sabiduría de este mundo ni de los poderosos de este mundo, que perecen.  Pero hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la cual ninguno de los poderosos de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria.  Antes bien, como está escrito:
«Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman.»

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios,  porque ¿quién de entre los hombres conoce las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.  Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido."

 De estas cosas hablamos, no con palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.  En cambio, el espiritual juzga todas las cosas, sin que él sea juzgado por nadie. ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién lo instruirá? Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.


El espíritu de la falsa profecía griega se combate es con la Palabra de verdad de Dios.  A este espíritu hay que declararle lo que dice "el Libro de la verdad" (Dan. 10:21); con la Palabra revelada por el Espíritu.  Y con el poder del Espíritu Santo de Dios, a quien no puede resistir.

Hay sectores dentro de la iglesia que pretenden que proclamemos y anunciemos un Evangelio sin el poder del Espíritu Santo, que ejercitemos el ministerio del Señor sin el poder del Espíritu Santo.  A estas iglesias y a sus ministros, cautivos y oprimidos por el espíritu de este mundo, por el espíritu de Grecia, tenemos que proclamarles, manifestarles y probarles, no en nuestras fuerzas sino en el poder del Espíritu Santo, que "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos" (Heb. 13:7-9).

En la próxima entrega compartiré lo que el Señor nos dirigió a hacer en el templo de Zeus y en el de Palas Ateneas.  Si desea continuar con la próxima entrega, haga click aquí.

Fuentes citadas o consultadas:
Diccionario enciclopédico hispano-americano
Historia de los judíos
Las rebeliones judías
Sevillapedia
Las persecuciones en el siglo II


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