30 de septiembre de 2013

LA PUERTA DE ROMA II

LA PUERTA DE ROMA II
Crónica de intercesión profética en Roma, Italia
Jueves, 11 de febrero del 2010
Por apóstol Dr. Daniel Guerrero




Equipo de intercesión en el Coliseo, Roma
Después de orar en el Vaticano y en el Castillo del Ángel (Castel Sant' Angelo), nos trasladamos hacia la zona de la Roma antigua.  Y aunque nuestra intensión era orar en el Arco de Tito, no pudimos hacerlo sino en el Arco del emperador Constantino, que queda cerca del Coliseo romano.

Pero ahora entiendo que fue el Señor, quien permitió que todo sucediera así, y realmente nos permitió que oráramos en el Arco de Constantino y no en el de Tito.

Para el proceso de reforma y restauración que el Señor nos ha permitido experimentar como iglesia y ministerio, tenía más sentido que oráramos en el Arco de Constantino...  Reforma y restauración a la que el Señor nos guió exactamente a partir de marzo del 2010 (Nisán 5770), después de nuestro viaje a la Puerta de Roma en febrero de ese mismo año...

CONSTANTINO Y LA CAÍDA DE LA IGLESIA
La supuesta “conversión” del emperador romano Constantino aconteció en el año 312 d.C.  Para ese entonces el imperio romano estaba bajo gran conflicto, ya que Constantino y Maxentius (Majencio) luchaban por la sucesión del trono imperial.  Y mientras se preparaba para una batalla, Constantino, estaba nervioso porque escuchó que Mexentius era maestro en las artes ocultas; así que oró a su dios favorito, a su dios Mitras (dios persa del sol) y vio una visión en el cielo, una cruz flameante cerca del sol y más tarde en sueño, escuchó una voz que le dijo: ¡con este signo vencerás! Puso la señal de la cruz en sus estandartes y escudos; y efectivamente derrotó a su oponente, y ganó la batalla del Puente Milvio , el 28 de octubre del 312 d.C. y se declaró como seguidor de Jesucristo.

Este fue un anuncio impactante e increíble, pues la iglesia había sido perseguida por el imperio romano durante siglos. Casi todos en la Iglesia tenían por lo menos un familiar, amigo o vecino que había sido matado bajo la persecución. Y ahora viene el emperador romano, ascendiendo al trono y anunciando que es un seguidor de Jesucristo. Parecía como una respuesta a las oraciones, pues con la conversión del emperador romano a la fe cristiana terminó la persecución.

La fe cristiana pasó de ser una religión ilegal a una muy favorecida y privilegiada. Ser cristiano ahora era popular y aceptable. Y los líderes de la iglesia recibieron grandes regalos y beneficios por parte del emperador y su gobierno. Aún Constantino dio muchos regalos a ciudadanos prominentes que se convertían a su nueva religión. Así que, cientos y cientos de las élites romanas entraron a la nueva fe del emperador. Él dedicó el domingo como el día de reposo o sagrado; y mandó a construir magníficos templos en todo el territorio del imperio. Y la iglesia y sus líderes vieron en Constantino a “un nuevo apóstol”.

Y evidentemente, él se vio a sí mismo como un apóstol, porque en uno de los edificios que construyó hizo colocar 13 monumentos, 12 para los apóstoles y otro a su nombre, y el de él fue el más grande…

El problema fue, que él no solo legalizó la fe cristiana, sino que quiso “MEJORARLA”… En recompensa por los favores que estaba dando a la iglesia y a sus líderes, él demandó control. Y desde su punto de vista, no le gustaba cómo la vida y administración de la iglesia se estaban ejecutando hasta el momento. Le parecía muy floja. Así que, trajo a toda la iglesia bajo una estructura gubernamental, al mejor estilo imperial; y en el año 325 d.C. convocó y presidió sobre un concilio general, que fue conocido como el Concilio de Nicea, y la presidió para reordenar la iglesia y darle una nueva imagen.

EL MODELO DE IGLESIA DE CONSTANTINO
Y en el Concilio de Nicea (325 d.C.), Constantino literalmente re-inventó a la Iglesia y podemos decir que, formalmente, el cristianismo llegó a ser otra religión, completamente diferente a lo que fue antes de Nicea. Veamos los cambios que ocurrieron bajo el gobierno de Constantino:

1. Declaró ilegal las reuniones y celebraciones de las iglesias en las casas. A él no les gustaban, parecían muy “desorganizadas”. ¡Y no podía controlar lo que pasaba en las iglesias caseras!

2. Y en vista que él quería controlar a la Iglesia, edificó magníficos templos para la Iglesia por todo el imperio. Sus iglesias eran llamadas “basílicas”, que seguían más bien el modelo del salón del trono del palacio imperial romano. Y el mandó a castigar aquellos que se reunieran en las casas.

3. En el centro de estos edificios, ahora llamados “iglesias”, mandó a colocar un trono, en el que se sentaba el obispo, quien ahora era un siervo de confianza del emperador; porque eso representaba la nueva estructura gubernamental en su iglesia.

4. Instituyó también un nuevo estilo de adoración, donde líderes pagados (clero) ejecutaban los rituales, mientras los “laicos” venían y observaban en silencio. Así que, el ministerio fue asignado al clero profesional, a ministros ordenados; a los cristianos ordinarios no se les enseñaba ni permitía ejercer el ministerio ni tampoco leer sus Biblias.

5. La música y los cantos eran ejecutados por músicos y coros profesionales, a la iglesia no se le permitía cantar. Durante siglos, durante la Era del oscurantismo, la mayoría de las veces a los santos no se les permitía cantar en la iglesia, pues esto era hecho por músicos profesionales.

6. En vista que Constantino, como buen emperador romano, odiaba a los judíos (porque estos siempre se oponían a las órdenes imperiales), decidió alejar a la Iglesia de sus raíces judías. Antes del Concilio de Nicea, las iglesias celebraban las fiestas bíblicas y días de reposo (sábados) como días festivos cristianos. Pero en Nicea, declaró fuera de la ley las fiestas bíblicas por una versión “cristianizada” de las fiestas paganas populares. Aquellos que continuaron celebrando las fiestas bíblicas, fueron declarados anatemas, excomulgados o malditos y sus prácticas declaradas crimines de estado, castigadas con la pena de muerte.

7. Pero él no solo divorció a la Iglesia de sus raíces judías, sino que también la casó con el paganismo de la época. Constantino reclamaba ser cristiano, pero parecía que no supiera quién era Jesús realmente. Él era un devoto adorador del dios persa Mitras, dios “sol invictus”. Así que, cuando él vio la cruz cerca del sol, asumió que Jesús era tan solo una manifestación (un avatar) del sol Mitras.
7.1. Veamos por ejemplo, la moneda que mandó a acuñar dos años después de su "conversión". No tiene una cruz; la imagen no es la de Jesucristo, es la cara de Constantino en un lado y la del dios Mitras en el otro. ¡Y esto lo hizo dos años después de su conversión! (Vea foto abajo)
Rostro de Constantino e imagen del dios Mitras
7.2. En su arco triunfal, edificado en el 315 d.C., conmemora la batalla en la que derrotó a Maxentius y su ejército. Constantino hizo colocar imágenes triunfantes en honor a su dios favorito: Mitras, y ninguna imagen de Jesucristo. ¿No encuentra algo extraño en eso?
Arco de Constantino, Roma
Si desea escuchar una breve historia sobre el Arco de Constantino, puede ver el vídeo que anexé abajo.

8. En el año 321 d.C. Constatino quiso honrar a su “nueva fe” y decretó que el día sagrado sería el primer día de la semana: el domingo, (en vez del sábado, así ordenado por Dios); pero el domingo previamente ya había sido dedicado a la adoración del dios solar, de allí su nombre: “dominicus dies” (soles dies); día del señor dios “sol invictus”. Así que, cuando el emperador decretó el domingo como el día sagrado, lo dedicó como “el venerable día del sol”. Así que, cuando el emperador “cristiano” nombró el domingo como el día de adoración y de fiesta estatal, él lo nombró por el dios pagano del sol.

El Jesús de Constantino no era el hijo del Dios Jehová, rey de Israel, su cristo era algo relacionado con una deidad pagana. Así que, la confusión de Constantino acerca de la identidad de Jesús parece haber infectado a muchos de los paganos no convertidos que estaban agolpándose en la iglesia.

Un mosaico romano del siglo IV d.C. muestra a un Jesús como el dios sol, conduciendo un carruaje a través de los cielos (Vea la foto a la izquierda). Para el siglo V d.C., llegó a ser una práctica común para los adoradores, voltearse y doblarse ante el sol saliente, antes de entrar a la basílica de San Pedro en Roma.

9. Lo mismo hizo con el nacimiento del dios Mitras o “sol invictus”, que ya se celebraba regularmente el 25 de diciembre, durante la fiesta de las saturnalias. Constantino decretó que ese sería el día para celebrar el nacimiento de Jesús. Y por si acaso, no estoy diciendo que no celebres Navidad; algunas personas se enteraron de esto y dicen: oh no, ya no podemos celebrar más la Navidad. Quiero decirles, yo no soy el “Grinch”. ¡Tú puedes celebrar el nacimiento de Jesús cada día! No hay un solo día durante el año, que no sea bueno para celebrar el hecho, que Dios amó tanto al mundo que dio a Su único hijo para salvarnos. Así que, siéntase libre para celebrar a Jesús en diciembre 25, 26, 30, en julio 4 y en agosto 15, en cualquier otro día.

Para finales del siglo IV, sacrificios paganos ya eran ilegales; templos y santuarios paganos fueron “convertidos” en iglesias o en santuarios paganos; y aún muchos sacerdotes paganos se convirtieron al cristianismo. A los paganos se les dijo que vivían en un imperio cristiano, así que ¡era su responsabilidad vivir como cristianos! El problema era que ellos no conocían a Jesús y seguían siendo paganos. Sus creencias no habían cambiado; ellos seguían sacrificando ofrendas y quemando inciensos a sus deidades favoritas. Así que, ellos respondieron al decreto oficial dándoles nombres “cristianos” a sus dioses paganos y continuaron adorándoles como solían hacerlo antes.

Ve, a los paganos no les importa cambiarles el nombre a sus dioses. Los romanos ya habían vivido una experiencia parecida; cuando la religión griega entró a Roma, ellos sencillamente les pusieron nombres romanos a los mismos dioses griegos:
ZEUS = JUPITER
HERA = JUNO
POSEIDÓN = NEPTUNO
ATENEA = MINERVA
AFRODITA = VENUS
ARES = MARTE

Así que, si tú eras un griego pagano de Atenas, y te gustaba adorar en el templo de Afrodita, y te habías mudado a Roma, lo único que tenías que hacer era llegar hasta el templo de Venus y adorarla allá. Mismos dioses con diferentes nombres...

Cuando el culto pagano llegó a ser ilegal, lo que hicieron fue cambiarles los nombres a sus dioses otra vez. Por ejemplo, un culto muy popular en Roma, era el culto a Isis, la deidad egipcia, importada por los griegos, quien era llamada: “la gran virgen”, “la madre de dios”, y era esculpida o pintada siempre cargando a su hijo solar Horus. Los adoradores de Isis, sencillamente vieron la personificación de la diosa egipcia en María, la madre de Jesús; y en vez de llamarla Isis comenzaron a llamarla María y así podían seguir adorándola legalmente.

Y así adoradores de otros dioses paganos sustituyeron sus nombres por los de santos y mártires del cristianismo. Si eras un granjero pagano y ya no podías adorador al dios de la cosecha, entonces ibas a la “iglesia” (edificada donde antes estaba el altar al dios pagano) y orabas al “patrón de la cosecha”. Si eras un músico y ya no podías adorar a los dioses de la música y las artes, entonces tú podías orar a Santa Cecilia la santa patrona de los músicos. Si eras un soldado y ya no podías adorar a Marte, el dios de la guerra, entonces podías hacerlo al arcángel Miguel, el santo patrón de la guerra. Si no podías orar más a Hera, la patrona del hogar y la familia, ¿qué podías hacer? Pues, ibas y le orabas a Santa Ana, la santa patrona de la familia.

Como podemos ver, la adoración pagana no había cambiado, solo le habían cambiado los nombres a los dioses por nombres “cristianos”. Sí, ellos la siguieron llamando la Iglesia, pero seguía siendo paganismo con un ropaje cristiano.  ¡Eso es lo que se llama sincretismo religioso!

Así que, cuando toda esta corrupción e idolatría entró a la Iglesia, el Espíritu Santo fue opacado y abandonó a la Iglesia. Y cuando el espíritu deja el cuerpo, el cuerpo está muerto.

Para el año 500 d.C. el paganismo había invadido a toda la Iglesia. Muchos líderes en la Iglesia aún eran inconversos. Y cuando el gobierno del imperio romano sucumbió, la iglesia de Roma estaba lista para llenar el vacío de poder e impuso su total autoridad, llegando a ser un gran poder político y militar. Pero sus líderes habían olvidado lo que se suponía debía ser la Iglesia de Jesucristo. ¡La iglesia había muerto!

Para la Edad Media, el Cristianismo ya era una religión institucionalizada y la Iglesia algo completamente diferente a lo que el Señor había establecido. Si tú eras un cristiano en esa época:

1. No se te permitiría leer las Sagradas Escrituras.

2. No sabrías que Dios te ama.

3. No irías a la iglesia a celebrar y regocijarte (sus cultos eran solemnes en lugares que infundían temor).

4. No conocerías ni entenderías el poder del Espíritu de Dios ni tus dones espirituales.

5. No serías regenerado ni bautizado por el Espíritu Santo.

6. Ni aún sabrías cómo podías ser salvo.

7. Recibirías “perdón” por recitar oraciones, pagar limosnas o peregrinar a lugares "santos o sagrados".

Así que, lo que antes era llamado la Iglesia, no era la Iglesia, ¡porque ya había muerto! La iglesia fundada por los apóstoles, ya no existía más. Por más de 1,000 años el Cuerpo de Cristo estuvo bajo el poder de la muerte. Sí, “la Iglesia ganó muchas riquezas, pero perdió su verdadero poder” (cita de Francisco de Asis al Papa).

LA PUERTA DE ROMA Y LA SEGUNDA REFORMA
Así que, desde esta Puerta el Señor nos dirigió a iniciar un proceso de restauración, que no solo impactará a la Iglesia de Jesucristo, sino que también facilitará el proceso para la restauración del pueblo de Israel y a los judíos de todo el mundo.

La Segunda Reforma que el Espíritu del Señor viene trayendo en las últimas décadas ayudará a recuperar el modelo de Iglesia que Jesucristo estableció (Ef. 4:7-16; 2:11-22).  Una Iglesia que funciona completa, con los cinco ministerios y con todos los dones que el Espíritu del Señor tiene para Su Iglesia.  Y una Iglesia más cercana a sus raíces hebreas, alineada al tiempo de Dios y a Su agenda para las naciones y para toda la Creación.

En la próxima entrega les explicará un poco más ampliamente, como la conquista espiritual de estas dos Puertas, el Arco de Tito y Constantino, van a afectar poderosamente a la restauración de los dos testigos, los dos olivos de Dios, que anunciarán el Evangelio del reino de nuestro Señor Jesucristo a todas las naciones.



Si desea leer la Primera parte de esta Crónica, puede hacer click aquí.  O si desea continuar con la Tercera parte, haga click aquí.


ARTÍCULOS RELACIONADOS:
La Puerta de Roma III
La Puerta de Roma I
La Caída de la Iglesia
La plaza del triunfo I
La plaza del triunfo II
La Reforma protestante I
La Reforma protestante III


2 comentarios:

Daniel Rodriguez dijo...

Gracias, Muchas Gracias!! para ser mas especifico la manera concreta resumida y sencilla en que se presenta toda esta informacion, y a la vez tan detallada Wow es no menos que una bendicion, es un placer observarla y compartirla con amigos y hermanos. Por eso Gracias y 1000 BENDICIONES.!!!

Apóstol Dr. Daniel Guerrero dijo...

Gracias Daniel, siempre es un gozo y bendecir a la nueva generación profética que Dios está levantando en medio de nuestras naciones. Dtsbm!

Publicar un comentario

Apreciaría muchísimo tus comentarios y saber cómo este Blog ha bendecido tu vida y ministerio. Por favor, deja tus comentarios aquí: