7 de febrero de 2012

LA CAÍDA DE LA IGLESIA

LA CAÍDA DE LA IGLESIA
Nacimiento, Muerte y Resurrección de la Iglesia
Por Ap. Daniel Guerrero

Hoy, día catorce (14) del mes de Shevat del año 5772; y día siete (7) del mes de Febrero del 2012, comienzo las entregas sobre la segunda puerta de influencia mundial, en la ciudad de Roma, Italia.

Y antes de compartir mis experiencias en la ciudades del Águila y en Roma, quiero que primero veamos de manera sucinta dónde la Iglesia cayó, y en qué momento y lugar se produjo su gran desviación, que nos trajo al presente estado de la Iglesia, para que podamos entender lo que el Señor ha estado haciendo y está listo a hacer en los próximos años por venir.

Y voy a basar este mensaje en la descripción que el pastor Robert Heidler (pastor principal del Global Spheres Center) hace sobre la historia de la iglesia, quien la resume en tres grandes períodos y con tres nombres: Vida, Muerte y Resurrección.


PERÍODO DE VIDA: 
LA IGLESIA PRIMITIVA 
(33 – 325 d.C.)

En este período la Iglesia del Señor estaba llena de vida. Era la comunidad de los discípulos de Jesucristo llenos y guiados por el Espíritu Santo. Estaba fundamentada en la enseñanza y testimonio de los apóstoles, tanto de los apóstoles del Señor, como de los discípulos de estos, que fueron surgiendo en la medida que la Iglesia crecía y se expandía por toda Asia, África y hacia Europa.

La vida y ministerio de la Iglesia era vibrante, creciente y contagiosa. En Pentecostés, cuando el Espíritu Santo cayó sobre 120 discípulos reunidos en oración, en una casa, ese mismo día se añadieron a la iglesia 3,000 personas (Hch. 2:1-42). Se estima que en Hechos capítulo 4 ya la comunidad de discípulos en Jerusalén era de más de 10,000 personas (Hch. 4:4). Otros estiman que para Hechos capítulo 7 ya la iglesia se habría duplicado a 20,000 personas (Hch. 6:7; 8:1,4), hasta llegar a una población de 100,000 creyentes.

Todos los dones del Espíritu eran usados y operativos. La Iglesia estaba orientada a compartir el Evangelio a otros, fuera de las paredes de sus lugares de reunión. ¡No había templos! Se reunían en las casas. Desde Antioquía la Iglesia obtuvo un nuevo y fresco impulso misionero para llevar el Evangelio y fundar iglesias en otras ciudades y naciones. Pablo fundó una iglesia en Efeso, duró dos años allá, y en ese período evangelizó a toda la ciudad y las provincias a su alrededor. Y la misma economía de la ciudad fue afectada, la cual mucho estaba orientada al comercio idólatra, en la manufacturación, distribución y comercio de estatuillas de la diosa Diana.

En el año 112 d.C., Plinio diría que: “En la provincia de Asia menor, los templos a dioses paganos, están casi totalmente olvidados, y los cristianos están en multitudes, por todas partes”.

En la Iglesia primitiva no había una clase sacerdotal o clerical. Había apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros que capacitaban a TODOS los santos, para que TODOS pudieran servir al Señor con sus dones y talentos. Siguiendo la tradición judía, la mayoría de las veces los primeros discípulos se reunían en las casas, principalmente al atardecer de los sábados, en grupos pequeños donde celebraban, con cánticos, danzas y gozo, la vida y la obra del Señor en medio de ellos. ¡Todos participaban de la reunión! (1Cor. 14:23-33). El culto era jubiloso y eminentemente relacional, sus reuniones caseras eran llamadas “festivales de amor” (ágape). Oraban los unos por los otros, por los enfermos y necesitados. ¡Milagros y sanidades eran frecuentes en tales reuniones! En el año 195 d.C. Ireneo nos dice que palabras proféticas, lenguas y sanidades milagrosas eran comunes; y añade, que la iglesia frecuentemente veía a muertos resucitar por medio de la oración de los santos.

Y en el año 250 d.C., Clemente de Alejandría describió una reunión de una iglesia casera de la siguiente manera: “Las hijas de Dios guían en un anillo (circulo) de danza. Los danzarines son los justos; la música es una canción al Rey del universo. Las doncellas tocan la lira, los ángeles alaban, el profeta habla; el sonido de los temas musicales continua; ellos corren y logran hacer una banda jubilosa; aquellos que son llamados se apuran, deseando desesperadamente recibir al Padre”.

¡Esas reuniones estaban llenas de vida! No eran reuniones frías, calculadas, solemnes y aburridas que muchas iglesias en sus edificios experimentan hoy. Los discípulos comían juntos, compartían de lo que cada quien traía; mientras comían compartían testimonios, daban gracias a Dios y leían las cartas que los apóstoles enviaban a las iglesias.

Esa es la clase de iglesia que Jesús preparó y capacitó a Sus discípulos a fundar dondequiera que ellos fueran, en Jerusalén, en Antioquía, Corinto, Samaria, Efeso y Roma. Esa es la clase de iglesia que el apóstol Pablo fundó donde quiera que él iba con su equipo misionero. De esa manera la iglesia se reunía, ministraba y se expandía por todas partes, por más de trescientos (300) años.

PERÍODO DE MUERTE: 
CONSTANTINO Y LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA 
(325 - 1500 d.C.) 

En el año 325 d.C. algo sucedió que provocó la muerte de la iglesia primitiva y para el año 500 d.C. ya técnicamente estaba muerta y entró en lo que algunos teólogos e historiadores también llaman “la cautividad en Babilonia”. 

La muerte de la Iglesia aconteció por algo que, al principio parecía una gran bendición. Y fue la “conversión” del emperador romano Constantino, lo cual aconteció en el año 312 d.C. El imperio romano estaba bajo gran conflicto, ya que Constantino y Maxentius (Majencio) luchaban por la sucesión del trono imperial. Y mientras se preparaba para una batalla, Constantino oró a su dios Mitras (dios persa del sol) y vio una visión en el cielo, una cruz flameante cerca del sol y más tarde en sueño, escuchó una voz que le dijo: ¡con este signo vencerás! Puso la señal de la cruz en sus estandartes y escudos; y efectivamente derrotó a su oponente, y ganó la batalla del Puente Milvio , el 28 de octubre del 312 d.C.

Así que, Constantino sustituyó el símbolo del águila, ampliamente usado por los reyes y emperadores de antaño para representar al dios sol; y lo cambió por la cruz como su símbolo; tomó el trono imperial y anunció que en adelante él era un seguidor de Cristo. Este fue un anuncio impactante e increíble, pues la iglesia había sido perseguida por el imperio romano durante siglos. Parecía como una respuesta a las oraciones, pues con la conversión del emperador romano a la fe cristiana terminó la persecución.

La fe cristiana pasó de ser una religión ilegal a una muy favorecida y privilegiada. Ser cristiano ahora era popular y aceptable. Y los líderes de la iglesia recibieron grandes regalos y beneficios por parte del emperador y su gobierno. Aún Constantino dio muchos regalos a ciudadanos prominentes que se convertían al cristianismo. Y mandó a entregar y a construir templos, algunos de ellos de origen pagano o en sitios paganos, dedicados a su nueva fe. Y la iglesia y sus líderes vieron en Constantino a “un nuevo apóstol”.

El problema fue, que él no solo legalizó la fe cristiana, sino que quiso “MEJORARLA”… En recompensa por los favores que estaba dando a la iglesia y a sus líderes, él demandó control. Y desde su punto de vista, no le gustaba cómo la vida y ministerio de la iglesia se estaban ejecutando hasta el momento. Así que, trajo a toda la iglesia bajo una estructura gubernamental, al mejor estilo imperial; y en el año 325 d.C. convocó al Concilio de Nicea, y la presidió para poner orden en la iglesia en sus aspectos teológicos, estructurales y gubernamentales. ¡Por primera vez en la historia, un rey terrenal, a parte de Jesucristo, presidía y gobernaba en los asuntos de la Iglesia!

Y en el Concilio de Nicea, Constantino literalmente re-inventó a la Iglesia y podemos decir que, formalmente, nació lo que sería conocida como la Iglesia católica, y siglos más tarde, la Iglesia Católica Romana. Veamos los cambios que ocurrieron bajo el gobierno de Constantino sobre la Iglesia:

1. Declaró ilegal las reuniones y celebraciones de las iglesias en las casas. A él no les gustaban, parecían muy “desorganizadas”. ¡Y no podía controlar lo que pasaba en las iglesias caseras! 

2. Y en vista que él quería controlar a la Iglesia, edificó magníficos templos por todo el imperio. Sus iglesias eran llamadas “basílicas”, que seguían más bien el modelo del salón del trono del palacio imperial romano.

3. En el centro de estos edificios, ahora llamados “iglesias”, mandó a colocar un trono, en el que se sentaba el obispo, quien ahora era un siervo de confianza del emperador; porque eso representaba la nueva estructura gubernamental en su iglesia.

4. Instituyó también un nuevo estilo de adoración, donde líderes pagados (clero) ejecutaban los rituales, mientras los “laicos” venían y observaban en silencio. Así que, el ministerio fue asignado al clero, a ministros ordenados; a los cristianos ordinarios no se les enseñaba ni permitía ejercer el ministerio ni tampoco leer sus Biblias o los escritos apostólicos que circulaban para ese entonces.

5. La música y los cantos eran ejecutados por músicos y coros profesionales, a la iglesia no se le permitía cantar.

6. En vista que Constantino, como buen emperador romano, odiaba a los judíos (porque estos siempre se oponían a las órdenes imperiales), decidió alejar a la Iglesia de sus raíces judías. Antes del Concilio de Nicea, las iglesias celebraban las fiestas bíblicas y días de reposo (sábados) como días festivos. Pero en Nicea, declaró fuera de la ley las fiestas bíblicas por una versión “cristianizada” de las fiestas paganas. Aquellos que continuaron celebrando las fiestas bíblicas, fueron declarados anatemas y sus prácticas declaradas crimines de estado, castigadas con la pena de muerte.

7. Pero él no solo divorció a la Iglesia de sus raíces judías, sino que también la casó con el paganismo de la época. Recordemos que Constantino era devoto del dios persa Mitras, dios “sol invictus”. Así que, cuando él vio la cruz cerca del sol, asumió que Jesús era tan solo una manifestación, un avatar, del dios solar Mitras.

7.1. Veamos por ejemplo, la moneda que mandó a acuñar dos años después de su conversión:
Moneda de Constantino con el dios Mitras al reverso
Allí veremos que el rostro de Constantino estaba en el anverso de la moneda, pero la figura de Mitras con su corona solar y el mundo en su mano izquierda estaba en su reverso.

7.2. En su arco triunfal que conmemora la batalla en la que derrotó a Maxentius y su ejército, Constantino hizo colocar imágenes triunfantes en honor a su dios favorito: Mitras, y ninguna imagen de Jesucristo. 
Arco triunfal de Constantino en Roma
8. En el año 321 d.C. decretó que el día sagrado para su “nueva fe” sería el primer día de la semana: el domingo, (en vez del sábado, así ordenado por Dios); pero el domingo ya había sido dedicado a la adoración del dios solar, de allí su nombre: “dominicus dies” (soles dies); día del señor dios “sol invictus”. Así que, cuando el emperador decretó el domingo como el día sagrado, lo dedicó como “el venerable día del sol”. Así que, el Jesús de Constantino, no era el mismo Mesías, Rey de Israel, sino un confuso dios de origen y ropaje pagano.

9. Lo mismo hizo con el nacimiento del dios sol invictus, que ya se celebraba regularmente el 25 de diciembre, durante la fiesta de las saturnalias. Constantino decretó que ese sería el día para celebrar el nacimiento de Jesús.

Para finales del siglo IV, el “paganismo” cada vez era abiertamente condenado. Templos y santuarios paganos fueron “convertidos” al culto "cristiano" creado por el emperador; y aún muchos sacerdotes paganos se convirtieron, en no pocos casos de manera forzada o por interés, al cristianismo, sin aún conocer a Jesús en una experiencia espiritual personal. Así que, la mayoría de la población por fuera en su “conducta” eran cristianos, pero en su interior seguían con sus creencias paganas. Y los sacerdotes paganos, para cumplir con los decretos del estado, lo que hicieron fue cambiar los nombres de sus dioses paganos por nombres cristianos y los seguían adorando de la misma forma que lo hacían antes.

Ellos ya habían vivido una experiencia parecida; cuando la religión griega entró a Roma, ellos sencillamente les pusieron nombres romanos a los mismos dioses griegos:

ZEUS = JUPITER

HERA = JUNO

POSEIDÓN = NEPTUNO

ATENEA = MINERVA

AFRODITA = VENUS

ARES = MARTE

Por ejemplo, un culto muy popular en Roma, era el culto a Isis, la deidad egipcia, importada por los griegos, quien era llamada: “la gran virgen”, “la madre de dios”, y era esculpida o pintada siempre cargando a su hijo solar Horus. Los adoradores de Isis, sencillamente vieron la personificación de la diosa egipcia en María, la madre de Jesús; y en vez de llamarla Isis comenzaron a llamarla María, la virgen María.
Imagen de Isis y Horus a la izquierda; y la virgen María con Jesús
Y así adoradores de otros dioses paganos sustituyeron sus nombres por los de santos y mártires del cristianismo. Si eras granjero y ya no podías adorador al dios de la cosecha, entonces ibas a la “iglesia” (edificada donde antes estaba el altar al dios pagano) y orabas al “patrón de la cosecha”. Si eras un músico y ya no podías adorar a los dioses de la música y las artes, entonces tú podías orar a Santa Cecilia la patrona de los músicos. Si eras un soldado y ya no podías adorar a Marte, el dios de la guerra, entonces podías hacerlo al arcángel Miguel, el santo patrón de la guerra. Si no podías orar más a Hera, la patrona del hogar y la familia, ¿qué podías hacer? Pues, ibas y le orabas a Santa Ana, la santa patrona de la familia.

Como podemos ver, la adoración pagana no había cambiado, solo le habían cambiado los nombres a los dioses por nombres “cristianos”. Y esa fue la Iglesia creada por el nuevo apóstol Constantino; y los obispos de Roma y Asia menor la abrazaron y la esparcieron por todo el imperio romano. Sí, ellos la siguieron llamando la Iglesia, pero seguía siendo paganismo con un ropaje cristiano.

Así que, cuando toda esta corrupción e idolatría entró a la Iglesia, el Espíritu Santo fue opacado y abandonó a la Iglesia. Para el año 500 d.C. el paganismo había invadido a toda la Iglesia. Muchos líderes aún eran inconversos. Y cuando el gobierno del imperio romano sucumbió, la iglesia de Roma estaba lista para llenar el vacío de poder e impuso su total autoridad, llegando a ser un gran poder político y militar. Pero sus líderes habían olvidado lo que se suponía debía ser la Iglesia de Jesucristo. ¡La iglesia había muerto!

Para la Edad Media, la Iglesia era una religión totalmente diferente a sus sencillos pero poderosos comienzos. Si tú eras un cristiano en esa época:

1. No se te permitiría leer las Sagradas Escrituras.

2. No sabrías que Dios te ama.

3. No irías a la iglesia a celebrar y regocijarte (sus cultos eran solemnes en lugares que infundían temor).

4. No conocerías ni entenderías el poder del Espíritu de Dios ni tus dones espirituales.

5. No serías bautizado sino cuando eras niño ni sabrías lo que es ser bautizado por el Espíritu Santo.

6. No sabrías cómo podías ser salvo.

7. Recibirías “perdón” por recitar oraciones, pagar limosnas o peregrinar a lugares "santos o sagrados".

Así que, lo que antes era llamado la Iglesia, no era la Iglesia, ¡porque ya había muerto! La iglesia fundada por los apóstoles, ya no existía. Por más de 1,000 años el Cuerpo de Cristo estuvo bajo el poder de la muerte; bajo lo que Martin Lutero llamó "la cautividad babilónica".

PERÍODO DE RESURRECCIÓN: 
LA REFORMA HASTA EL PRESENTE 
(1500 d.C. en adelante)

¡Dios no olvidó a Su pueblo! Y en medio de tiempos oscuros Su Espíritu comenzó a soplar nuevamente. A partir del 1500 d.C., y a través de una serie de movimientos del Espíritu, Dios comenzó a restaurar a Su Iglesia.

Uno de esos primeros movimientos fue el proceso de Reforma protestante expuesta por el monje alemán Martin Lutero, en el siglo XVI. Lutero, también doctor en teología, después de estudiar profunda y diligentemente el libro de Los Romanos, descubrió que somos salvos mediante la sola fe en la obra completa de Jesucristo en la cruz del Calvario. Así que Dios usó a Lutero para restaurar la doctrina de la salvación. Y puso nuevamente las Sagradas Escrituras en las manos de todos los creyentes, en el lenguaje del pueblo, para que pudieran ser mejor entendidas y todos los creyentes pudieran ejercer su sacerdocio delante de Dios.

A partir de 1700 d.C., vino otro movimiento de despertar espiritual que guió a la iglesia a restaurar el tema de la santidad y la santificación de todos los creyentes. Y desde 1800 d.C. vino otro movimiento de restauración en la iglesia, invitando a los creyentes a estudiar las Escrituras y a vivir conforme a las enseñanzas y principios que encontramos en ellas. Todos estos previos movimientos del Espíritu ocurrieron principalmente en Europa. Pero al comienzo de 1900 d.C., ocurrió un movimiento poderoso del Espíritu en los Estados Unidos de América, en un pequeño establecimiento de una pequeña iglesia local, ubicada en una calle llamada Asuza, en Los Ángeles. Aunque, ya en los siglos anteriores ya se conocían casos de experiencias espirituales donde se manifestaban dones de sanidad, milagros, lenguas, interpretación de lenguas, profecía, etc.; pero a partir de 1900 d.C., este movimiento del Espíritu que enfatizaba el poder del Espíritu Santo y sus dones, agarró mayor auge y fuerza, y se esparció rápidamente, tanto a nivel nacional como internacionalmente.

Así que ola tras ola espiritual, el Señor movía a Su Iglesia a un proceso mayor de restauración y renovación espiritual, para que sea todo lo que Él diseñó y quiso que ella fuera. Y en el siglo XX, el Señor restauró paso a paso los dones espirituales a la Iglesia:

1. En 1900 d.C. restauró los dones de lengua e interpretación, sanidad y milagros.

2. A partir de 1940 d.C. restauró los ministerios y grandes esfuerzos evangelísticos.

3. A partir de 1960 d.C. restauró el ministerio pastoral.

4. A partir de 1970 d.C. restauró el ministerio de enseñanza.

5. A partir de 1980 d.C. restauró el ministerio profético en la Iglesia.

6. Y a partir de 1990 d.C. (cumpliendo el dicho del Señor que los primeros serán postreros y los postreros primeros) restauró el ministerio apostólico.

Todos estos fueron años de preparación. En esos 500 años, ¡Dios estaba trabajando para preparar a la Iglesia para que volviera a la vida!

Así que, ahora, cuando la Iglesia ha entrado al Tercer milenio, el tiempo de resurrección ha llegado, cumpliéndose así la palabra del Señor: “Destruyan este templo, y al tercer día yo lo levantaré” (Jn. 2:19). Sabemos que Él dijo eso refiriéndose a Su cuerpo, pero la Iglesia también es Su cuerpo y también es Su templo. Y cuando entramos a este Tercer milenio, entramos al Tercer día de la Iglesia, ¡entramos al tiempo de resurrección!.

Jesús dijo: “si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” (Jn. 12:24). Jesús permitió que Su Iglesia cayera al suelo y muriera, para luego, por medio del poder de la resurrección volviera a la vida y diera mucho más fruto.

LA SEGUNDA ERA APOSTÓLICA: 
EL PRESENTE Y EL FUTURO PRÓXIMO

Varios apóstoles y profetas en nuestros días nos están anunciando que entramos en una era de gran reforma espiritual y cambios estructurales en la Iglesia nunca antes vistos. Peter Wagner ha dicho: “Que en el 2001, la Iglesia entró a la Segunda era apostólica”. –“¡Es un mayor cambio que el ocurrido durante la Reforma protestante!”.

Chuck Pierce ha dicho: “La Iglesia está en el medio de una revolución en su liderazgo”.

Cindy Jacobs también ha dicho: “La iglesia ha entrado en su segunda reforma”.

El Señor está restaurando a Su Iglesia a Su plan original. Él está trayendo de vuelta a la Iglesia a Su administración bajo la diestra del Padre

Dios está preparando a la Iglesia para el mayor derramamiento del Espíritu jamás visto en la historia de la Iglesia. Y para eso Él está re-formando a Su Iglesia, para que pueda ser el nuevo odre que pueda contener Su vino nuevo, el mejor vino, que Él ha preparado antes de Su venida.

Y el Espíritu Santo de Dios está sacando toda esta información y revelación, y compartiéndola a Su siervos los apóstoles y profetas, para que preparen a Su Iglesia para todo lo que Él está haciendo y quiere hacer en los próximos años.  

El Señor desde Su trono está derramando más incienso sobre las oraciones de Sus hijos y esto está abriendo puertas, abriendo los cielos y quebrantando fortalezas espirituales y mentales en la Iglesia y entre las naciones.  Tú y yo somos parte de aquellos que abren y preparan el camino, que abren puertas para que el reino de Dios avance y se manifieste con poder sobre toda la creación y en todas las naciones.

¡Los mejores años de nuestras vidas están por venir!  ¡Prepárate para más, porque fiel es el que prometió, que la gloria postrera de Su casa será mayor que la primera!


FUENTES CONSULTADAS O CITADAS:
Robert Heidler http://www.gloryofzion.org/issachar/index.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Constantino_I_(emperador)
http://rg.ancients.info/constantine/
http://restoringourjewishroots.blogspot.com/2009/03/christmas-pagan-festival.html
http://es.scribd.com/doc/17290803/El-Origen-en-La-Observancia-Del-Domingo
http://es.wikipedia.org/wiki/Pentecostalismo






2 comentarios:

Unknown dijo...

Dios te siga bendiciendo..!

Apóstol Daniel Guerrero dijo...

¡Muchas gracias! Agradezco mucho sus oraciones

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