27 de diciembre de 2011

5772: Significado de Ayin-Bet

SIGNIFICADO DE AYIN-BET
Lo que podemos esperar para el año 5772
Por Ap. Daniel Guerrero


5772: Año de visión profética en la Casa de Dios
Ya nos acercamos al comienzo de un nuevo año en el calendario hebreo y que en este caso será el 5772 (2011-2012), y como tanto el lenguaje como el tiempo de Dios está cargado de tanto simbolismo y significado, he querido compartir con todos los interesados en aprender a buscar y a ser entendidos de cuál sea la voluntad de Dios, algunos pensamientos extraídos del significado de las letras/números en hebreo Ayin-Bet ó 72, y equipararlos con las enseñanzas que encontramos en las Sagradas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

BET: heb. Significa casa; en gematria representa al número 2; como la B es la primera letra con la que comienza la primera palabra de la Biblia en hebreo: (bereshit); y representa el dos, se dice que hay dos expresiones de la Palabra de Dios: la oral y la escrita; por lo que hacemos bien en prestar atención a ambas: la que encontramos en la Biblia y la que nos habla el Señor por Su Santo Espíritu; de esa manera podremos ejecutar todo acto creativo que Dios nos mande a realizar (Sal. 33:6; 19:1-4; Jn. 5:37-40; 6:63; 14:23-26).

AYIN: heb. Significa ojo, ver; en gematria representa el 70; en la Biblia el número 70 representa a las naciones (universalidad) y el perfecto orden o administración espiritual y material, pero también restauración y bienestar (Núm. 11: 16-17, 24-29; Sal.119:121-128). Desde el año pasado, hemos entrado a un nuevo ciclo de siete y setenta años, entramos a un nuevo tiempo en el Reino en el que el Señor está restaurando a Su pueblo conforme a Su Palabra y al diseño que Él ha dejado en ella.

Así en el año Ayin-Bet (5772/2011-2012) podremos esperar:

1. Que Dios traiga mayor revelación (capacidad de ver) y entendimiento sobre Su pueblo (Su casa, cuerpo), para que éste avance en la restauración de todas las cosas, comenzando desde adentro hacia afuera; y también pueda estar mejor preparado para la extensión de Su reino a todas las naciones (Sal. 119:121-128; Ef. 1:15-23).

2. Que Dios moverá a Su pueblo (Su casa) para que evalúe, examine y medite en sus caminos, en especial a las nuevas generaciones, de manera que estemos preparados para la restauración y la reforma que Él está trayendo en este tiempo; para que avancemos en santidad y poder en medio de las tinieblas y de una generación maligna y perversa (Sal. 119:9-16; Ef. 5:1-20).

3. Que Dios nos dará la oportunidad de escoger cómo edificaremos nuestra casa o Su casa: veremos las oportunidades que Dios traerá a nuestro paso; o nos enfocaremos solo en las dificultades. También nos seguirá invitando a edificar nuestra casa sobre la Roca de Su Palabra, que siempre nos viene en forma escrita y oral (Sal. 119:121-128; Mt. 7:24).

4. Que Dios seguirá restaurando, renovando y capacitando el ministerio profético en Su pueblo (Su casa), para que obtenga mayor revelación, conocimiento, sabiduría e inteligencia y se prepare mejor para las estrategias, planes y diseños de reino que Él está mostrando a Sus siervos y siervas (Sal. 119:9-16; Is. 11:1-5; 61:1-4).

5. Que Dios estará listo para derramar Su favor y bendición sobre Su casa, Su pueblo, sobre todos aquellos que le buscan y esperan en Él de todo corazón; y por eso desea que nos preparemos para todo lo que Él ha preparado para nosotros, Su pueblo, en este nuevo ciclo o año, por eso debemos prestar atención a Su Palabra y meditar en ella, y escuchar Su Voz para seguir sus instrucciones específicas y planes que Él tiene para nosotros (Jos. 1:6-9; 1Jn. 3:1-3).

6. Que Dios desea que nos preparemos para los cambios que está trayendo sobre Su casa (administración, organización, planificación y gobierno); y en la medida que nos acercamos a la venida de nuestro Señor, Él desea que nos alineemos a Su Palabra, Su Voz, Su Tiempo y Su dirección (movimiento) a fin que seamos esa esposa ataviada, sin mancha ni arruga, lista para morar en la Casa de su Amado (Ef. 5:25-27; Fil. 2:12-18).

7. Que Dios revelará con mayor claridad y poder Su corazón de Padre a Su pueblo, que como comunidad profética conforme al espíritu de Elías, será usado para traer y producir sanidad y restauración en muchos matrimonios, familias y en las relaciones entre padres e hijos, como anticipo a la venida del reino de nuestro Señor y Dios (Mal. 4:1-6; Mt. 17:7-12).

8. Que Dios una, restaure y vivifique cada vez más a Sus dos testigos (Israel y la Iglesia) sobre Su casa, para que den un testimonio poderoso de Su reino de justicia y paz a todas las naciones (Os. 1:9-10; 2:19-23; Ro.9:22-28; 11:11-36; Ap. 11:4).

Espero que estas líneas guien nuestros pensamientos y decisiones en los días por venir y que disfrutemos toda la bendición y plenitud que Dios tiene reservada para los que le aman y le buscan de veras.


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