20 de septiembre de 2011

EL MONTE DE LA INTERCESIÓN Y ALABANZA

EL MONTE DE LA INTERCESIÓN Y LA ALABANZA
Cuarto Monte de intercesión por Granada
Sábado 13 de junio del 2009
Por apóstol Daniel Guerrero


Esta caminata la hice con un equipo de cinco personas:  José Miguel (Director del Ministerio de Misiones de HPCD), Pierre, Josué, Alexander y yo.  Y nuevamente no estábamos del todo seguros del lugar ni del nombre del monte adónde deseábamos ir, sólo lo veíamos a lo lejos y sabíamos que el Señor quería que fuéramos allá.

Tomamos el camino hacia Albolote, pues pensamos que podíamos tomar algún acceso cercano.  Nos dirigimos hacia el pueblo de “Peligros”, pero al rodearlo nos dimos cuenta que ese no era el camino.  Así que a Pierre se le ocurrió tomar el camino hacia Murcia y ese sí parecía el correcto, aunque tampoco sabíamos a qué altura salirnos de la autovía y dirigirnos hacia el monte que estaba ante nosotros.

Finalmente supimos que el monte a dónde teníamos que ir pertenece al Parque nacional Sierra de Huétor, al este de la ciudad.  Y el monte específico al que subimos se llama “Cruz de Viznar”.  Subimos por coche hasta donde pudimos y luego procedimos a hacer una caminata por un sendero hermoso rodeado de pinos.  Aunque el trayecto fue relativamente corto (alrededor de 30 minutos), no fue menos exigente; así que tuvimos que detenernos a descansar en dos oportunidades.

Llegamos a una pequeña explanada donde hay varias señalizaciones de diferentes sitios, ya que realmente la “Cruz de Viznar” pertenece a un circuito para senderistas con el mismo nombre: “Sendero Cruz de Viznar”.  Luego de descansar un poco, ver la espectacular vista de la ciudad y tomar algunas fotos, proseguimos nuestra caminata hacia la cima donde se encuentra la cruz.

Antes de llegar a la cima, nos ubicamos en un lugar sombreado al pie de la cima, para desde allí alabar y exaltar al Señor, como Rey de reyes y Señor de señores.  Lo que el Señor me había dicho semanas antes, exactamente el sábado 16 de mayo, antes de subir al monte de Albolote, era que ese sería el lugar de adoración e intercesión que cerraría el circuito de cuatro montes que Él me había mostrado.  El primer monte: Al-Hambra, es el monte fundamental de la ciudad, desde el cual el Señor derribará todo principado y potestad de la ciudad (Is. 45:2-3); el segundo monte: de la boca de la Pescá (monte de la Pesca), es donde el Señor nos dijo cómo será nuestra pesca: bajo Su dirección, de acuerdo a Su Palabra; no en nuestras fuerzas ni en nuestras habilidades (Lc.1-6); el tercer monte: Albolote, es el monte de las fortalezas de la ciudad, desde el cual el Señor destruirá todas las fortalezas mentales y espirituales que impiden que los pobladores de la ciudad respondan al Señorío amoroso de Jesucristo y de su regalo de vida eterna (Jer. 17-19); y el último monte: la cruz de Viznar (monte de Gilgal), de la adoración e intercesión profética a favor de los propósitos eternos del Señor para la ciudad de Granada.

Esta caminata, la hemos hecho con humildad sabiendo que el Señor en años pasados ha movido igualmente a muchos otros siervos y siervas de Dios a hacer intercesión a favor de esta ciudad.  No creemos ni presumimos que con estas acciones de oración ahora sí van a pasar cosas; sino que sencillamente, en fe y obediencia, hacemos nuestra parte, lo que el Señor quiere que nosotros hagamos, como parte de Su plan para esta ciudad y las naciones.  Y reconocemos el trabajo arduo que otros han hecho y alabamos a Dios por las vidas de todos aquellos que nos han precedido.

Antes de proceder a alabar a Dios, me sentí dirigido a leer Apocalipsis 1:4-8, donde el apóstol declara que: Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra.  Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.


Hay tres declaraciones en este pasaje que resaltan y son relevantes por el contexto histórico y por los actos de intercesión que hemos hecho en los pasados seis meses.
1.    Jesucristo es el Soberano de los reyes de la tierra.
2.    Jesucristo nos hizo reyes y sacerdotes para el reino de Dios.
3.    A Jesucristo sea la gloria y el imperio por toda la eternidad.
Estas tres declaraciones son importantes cuando hemos estudiado y entendido los planes y propósitos de los reyes de esta tierra; las acciones de una jerarquía religiosa de imponerse sobre el resto de la iglesia de Jesucristo y ser cómplice con los reyes de esta tierra; y cuando vemos que ambos grupos, los líderes políticos y religiosos, han buscado su propia gloria y le han rendido adoración a los ídolos.  Todos con la misma característica: son planes y acciones temporales que palidecen ante la gloria e imperio eterno del Rey de las naciones.

Después de leer este pasaje y meditarlo brevemente, procedimos a cantar alabanzas al Señor y cada uno expresó oraciones de alabanzas y acciones de gracias por lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y por lo que Él nos ha permitido hacer para la gloria de Su Nombre.  Luego Pierre compartió un pasaje en el que venía meditando días atrás, en 1Sam. 11:1-15.  En él se narra como el rey amonita Nabas subió contra el pueblo de Jabes de Galaad y estos últimos, viendo la amenaza, quisieron hacer alianza con él.  Pero Nabas en su arrogancia y prepotencia quiso aún que todo hombre en Israel se quitare el ojo derecho y pusiera esta afrenta en toda la nación.  Los de Jabes le pidieron siete días para ver si había alguien en Israel que los defendiera.  Y Pierre compartió cómo el enemigo siempre quiere más de nosotros, hasta el punto de humillarnos totalmente.  Y nosotros aún podemos pretender “hacer alianza” con el enemigo y someternos a su servidumbre por temor e incredulidad.  Pero Dios viene a nuestro rescate y siempre está listo para salvarnos.

Pero mientras él compartía sus pensamientos mis ojos se fijaron en dos versículos: el verso 9 y el verso 14.  El primero dice que Saúl le dice al pueblo “mañana al calentar el sol, seréis librados”.  Y en el segundo, Samuel dice “Venid, vamos a Gilgal para que renovemos allí el reino”.  El primero me llamó mucho la atención, porque durante la caminata de oración que hicimos del 1 al 5 de junio, echamos broma que siempre nos encontrábamos en los lugares que íbamos caminando a pleno mediodía y con un sol inclemente.  Y medio en broma y medio en serio les dije que como hijos de luz estábamos destruyendo las obras ocultas de las tinieblas, a plena luz del día.  Y también citamos Proverbios 4:18 y declaramos que íbamos bajo el Sol de justicia de Dios (Mal 4:2-3). Y mientras buscaba estas citas me topé con otra muy interesante en Jueces 5:31.  Pero con el segundo pasaje (1Sam. 11:14) sentí del Señor ponerle el nombre Gilgal a ese monte, porque estábamos cerrando un ciclo y comenzando una nueva etapa de ministerio en esta ciudad.  Una etapa de restauración del reino de Dios, con un pueblo que se someta al Señorío de Jesucristo, por medio de Su Santo Espíritu y que actúe solo en el poder de Sus fuerzas (1Sam. 15:6; Ef. 6:10,18).

Luego del tiempo de alabanza y adoración, subimos a la cima rocosa, donde se encuentra una cruz de metal, con un pequeño letrero que dice: “Viznar”.  De todos los lugares que hemos recorrido en las últimas semanas, éste ha sido el único en el que no hemos encontrado imágenes, sino solo esta cruz de metal.  En los monumentos e iglesias visitadas se hacía referencia a reyes y a la virgen María, pero muy poco o nada sobre Jesucristo el Señor.

Antes de hacer oraciones de intercesión, procedí a leer el segundo pasaje que el Señor me indicó que leyera, que se encuentra en Apocalipsis 11:15-19, donde el apóstol escuchó una séptima trompeta y a una multitud celestial declarar que: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.”

Ese 13 de junio del 2009, el Espíritu Señor nos hizo subir a ese monte y unirnos a las voces celestiales para declarar la victoria y el juicio del Señor y su Cristo sobre la rebelión de los reyes de la tierra y de todo principado, potestad y autoridad en las regiones celestes.  Así que cantamos con fe y con todo el corazón, el cántico “Dios sea exaltado”, que dice:
Dios sea exaltado
Sus enemigos sean esparcidos
Venciendo en el reino de las tinieblas,
Con alabanzas
Subiré a la montaña;
Gritaré a las naciones:
¡Que el renio de las tinieblas está cayendo!


Después que cada uno hizo intercesión por la ciudad de Granada y por la iglesia del Señor en medio de ella, hicimos juntos al unísono un clamor multilingüe para bendecir a la ciudad.  Josué oró en inglés, Alexander en italiano, Pierre en alemán y José Miguel y yo en español.  Es la primera vez que hemos hecho eso, pero sentí del Señor que debíamos hacerlo y glorificar a Dios en todos los idiomas allí representados.  Luego que terminamos de orar, nos tomamos las fotos de recuerdo correspondiente e iniciamos nuestro recorrido de descenso.


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1 comentarios:

Anónimo dijo...

SALUDOS FRATERNOS EN CRISTO, DESDE MEXICO. QUE TEMA TAN IMPORTANTE HA CONSIDERADO USTED. YO SOY NEOFITO EN ESTE TEMA, PERO ME GUSTARIA SABER MAS AL RESPECTO. ¿PUEDE ENVIARME MAS INFORMACION?. POR FAVOR.
DIOS LOS BENDIGA APRECIABLES INTERCESORES.
M. AGUILAR M.

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