15 de septiembre de 2011

EL MONTE DE LA FORTALEZA

EL MONTE DE LA FORTALEZA
Tercer monte de intercesión por Granada
Sábado 16 de mayo del 2009
Por apóstol Daniel Guerrero


Esta caminata la hice con un equipo de tres personas; y a diferencia de las otras tres que habíamos hecho hasta entonces (Pilar de Carlos V, Palacio de Carlos V y Monte de la Pesca), ésta fue mucho más elaborada y compleja.

El torreón de Albolote, Granada
Y en preparación para esta caminata, ya el Señor me indicaba que nos íbamos a encontrar con un sitio que simbolizaba las fortalezas mentales y espirituales de la ciudad.  De hecho, el mismo día que planificamos hacer la caminata a este monte, el Señor me despertó a las 6:00 AM, para que leyera y escribiera todos los pasajes que íbamos a usar durante nuestro tiempo de intercesión en ese lugar.  La mayoría de los pasajes eran del profeta Isaías y de Jeremías y contenían mensajes de parte del Señor de ataque para Sus enemigos y defensa para Su pueblo.

El Señor me dio los siguientes pasajes:
Isaías 40:1-11, Pasaje de defensa, consolación y bendición.
Versículo clave 40:9: “Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!”
Isaías 42:1-17, Pasaje de defensa, protección y bendición.
Versículo clave 42:6: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz a las naciones.”
Isaías 45:1-7, Pasaje de liberación, dirección y declaración.
Versículo clave 45:2-3: “Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.”

Jeremías 1:6-19, Pasaje de llamamiento, dirección y bendición.
Versículo clave 1:10: “Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.”
Jeremías 15:19-21, Pasaje de consagración, dirección y protección.
Versículo clave 15:20-21: “Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.  Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.”
Jeremías 20:7-13, Pasaje de consagración, protección y bendición.
Versículo clave 20:11: “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.”

Salmo 18:1-50, Pasaje de alabanza y acción de gracias por la victoria del Señor.

El Señor me dijo que escribiera a mano cada uno de estos pasajes, en una hoja diferente; y enterrarlos allá en sitios diferentes, rodeando la torre; mas el Salmo 18 debía lanzarlo al centro de la torre desde afuera (como una flecha).  Esta acción era nueva para mí, aunque había leído que otros intercesores lo habían hecho.  Así que le pedí al Señor que me diera fundamento bíblico para hacer esto, pues no quería hacer nada extraño que no estuviera en Su Palabra.  Y en el supuesto que alguien me preguntara por qué hacíamos lo que estábamos haciendo, pudiéramos tener fundamento en la Palabra de Dios y no en nuestros propios pensamientos o criterios.  Él en su gracia, bondad y misericordia así lo hizo y me dio tres pasajes: Isaías 8:1-3; Jeremías 30:1-3; Habacuc 2:1-3.  Y me impactó que me diera tres pasajes, y me hizo ver, que era para testimonio; porque en materia de todo juicio, con el testimonio de dos o tres testigo el asunto es resuelto.

Y me dijo que cuando los colocara en el lugar de la torre, los enrollara y los doblara; y que los enterrara de esa manera.

También me dio los cánticos que teníamos que cantar, una vez que tuviéramos el tiempo de intercesión y declaración profética: “Dios no nos trajo hasta aquí, para volver atrás”; “Te amo Jehová, fortaleza mía” (Sal. 18:1-2); y “Con mi Dios yo saltaré los muros” (Sal. 18:25-42).

Fuimos, pues, en coche hasta el cerro de Albolote, sin saber con seguridad el camino que debíamos tomar, pero confiando en la dirección que el Señor nos había dado.  En esta oportunidad, llegamos relativamente rápido y muy cerca al torreón con el coche, que casi no caminamos.  Eso me incomodó un poco, pues no me gusta darle al Señor nada que no me cueste.

Llegamos al lugar y empezaron las sorpresas… Resulta que el torreón de Albolote forma parte de lo que se conoce como “la ruta de las fortalezas”; y era un lugar estratégico para la vigilancia y protección de la ciudad, contra cualquier ataque enemigo.  También es conocido como un “atalaya” de seguridad para la defensa de la ciudad.  Los otros lugares que forman la ruta de las fortalezas son: Atarfe (castillo árabe, que se puede ver desde el torreón), Santa Fe (creada como campamento-fortaleza en el s. XV), Romilla (en Chauchina, también conocida como torre de Roma, de origen nazarí), Lachar (de origen visigodo, reconstruida en 1431) y Colomera (villa-fortaleza de origen árabe, s. X).


Esta descripción de Albolote como una fortaleza impactó fuertemente mi espíritu, porque yo no sabía ni el nombre del lugar ni su trasfondo histórico, solo tenía lo que el Señor me había dicho estando en el monte de la Pesca: que en el próximo monte oraríamos contra las fortalezas mentales y espirituales que operan en la ciudad.

En la valla informativa había una inscripción sobre la historia e importancia del lugar, que me gustaría transcribir aquí:

“El torreón que se alza majestuoso ante nosotros, formaba parte del cinturón defensivo de la ciudad de Granada.

Desde estas torres, se daba la voz de alarma a la Alhambra, en el caso que las tropas castellanas avanzaran hacia ella.  Concretamente, desde este torreón se vigilaba un campo que corría paralelo al río Cubillas, aprovechando el valle del mismo.

Desde esta posición privilegiada, las vistas hacia la Vega de Granada son sencillamente espectaculares.  Podemos contemplar la totalidad del llano, coloreada por las espesas choperas a las que le escribiera Federico García Lorca y los blancos pueblos en los que pasó su infancia.  A la izquierda, rodeado por un extenso pinar, el embalse de Cubillas.  Al fondo, la espléndida imagen de Granada, con Sierra Nevada al fondo.”

La otra sorpresa fue la hermosa y sobrecogedora vista de la ciudad y de la vega de Granada; con un cielo nublado como techo, que se antojaba amenazante. En dirección norte se pueden ver los campos verdes y fructíferos de la vega.

Y en dirección sur se ve la ciudad de Granada, con la cadena de montañas de la Sierra Nevada imponente a su fondo.

Luego nos acercamos más al torreón y distribuí los pasajes (los rollos) entre nosotros.  Los tres de Isaías para Alexander, los tres de Jeremías para Josué y el Salmo 18 para mí.  Y procedimos a leerlos.  Comenzó Alexander a leer y luego Josué; después de lo cual procedimos a enterrarlos de cada lado del monte, los de Jeremías en la faz hacia la ciudad y los de Isaías en la faz hacia la vega, de manera equidistante, rodeando a la torre, a la fortaleza.  Después, en dirección hacia la ciudad, leí y declaré el Salmo 18, lo enrollé, doblé y entregué a Josué para que lo lanzara dentro de la torre.  



Esto último fue chistoso porque Josué tuvo que brincar una cerca de alambre, que rodea al torreón; y por su personalidad más cuidadosa y respetuosa tuvo temor en saltarla, pero le recordamos que: “con mi Dios yo saltaré los muros, con mi Dios ejército derribaré”; tomó animo y saltó la cerca.  Luego le dije que envolviera el rollo en una piedra y la lanzara, y él no quería; pero luego le insistí y lo hizo y el rollo cayó exactamente en el medio de la torre, como el Señor me lo mostró antes de salir.  En la foto a la izquierda se ve el momento exacto cuando Josué estaba lanzando el rollo y éste estaba encima de la torre.



Después de esto, tuvimos un tiempo para interceder al unísono desatando la bendición de Dios sobre la ciudad de Granada y quebrantando toda fortaleza mental y espiritual que tiene cegado el entendimiento de la gente y que les impide creer y ver el regalo de Dios y Sus promesas para Su pueblo (2Cor. 4:3-4; 10:3-6).  Y declaramos ese lugar como “el monte de la sanidad y restauración”.

Y finalmente, procedimos a cantar los tres cánticos que el Señor me había dado, y alabar a Dios por Su grandeza, gracia y fidelidad para con cada uno de nosotros.  Y vimos desde allí el próximo monte, el de intercesión y alabanza; y fue algo curioso, pues el cielo estaba nublado y en ese momento, cuando estábamos viendo el próximo monte, un rayo de luz del sol cayó exactamente encima del monte al que iríamos la próxima vez, y fue como si el Señor nos indicara el camino.


Aquí les dejo, dos hermosas fotos.  El de la experiencia anterior y una de granada igualmente iluminada majestuosamente con la Sierra Nevada al fondo.


Monte de la intercesión y la alabanza
Granada vista desde el monte de Albolote

1 comentarios:

Elizabeth Cordova dijo...

SE ALEGRA MI CORAZON AL LEER ESTO

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